Los condenaron a 23 años de prisión por asaltar y violar a una anciana

Los imputados, Juan Carlos Stertel (23) y su cuñado, Darío Oscar Schimmelfenig (27) fueron sentenciados por “robo con muerte resultante y robo en despoblado”. Y los absolvieron por el delito de abuso sexual
miércoles 21 de marzo de 2012 | 2:00hs.
El lunes 28 de marzo de 2011 dos encapuchados llamaron a la puerta de Hilda Zeiss, una jubilada de 78 años. Uno de ellos, le habó en alemán y le pidió “pasar para tomar mates”. Ella no desconfió porque pensó que era uno de sus hijos y les abrió la puerta. Esa noche la golpearon brutalmente, la violaron y la dejaron abandonada en la cocina de su casa. Dos días después falleció. Todo por 900 pesos y una motoguadaña. Pero además, uno de los hijos de Hilda, intentó socorrer a su madre y fue golpeado por los hombres, quienes no dudaron en agredirlo con un elemento contundente en la cabeza.
Ayer y a casi un año del hecho, el Tribunal Penal 1 de la Segunda Circunscripción Judicial integrado por los magistrados Lilia Avendaño, Francisco Aguirre y José Rivero, condenaron a 23 años de prisión a dos hombres; Darío Oscar Schimmelfenig (27) y Juan Carlos Stertel (23) acusados por el delito de “robo con muerte resultante y robo en despoblado”. Y los absolvieron por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado, ya que no se pudo comprobar cuál de los dos imputados abusó de la víctima.
Durante el juicio, que comenzó el pasado miércoles, el menor de los imputados, Juan Carlos Stertel (23) confesó y reconoció que había sido autor del hecho, pero desvinculó a su cuñado, Darío Oscar Schimmelfenig (27). Este negó tener participación en el hecho y se declaró inocente. Sin embargo, Schimmelfenig era el único de los dos que habla alemán.

Los alegatos
La fiscal Estela Salguero de Alarcón, presentó los alegatos y pidió 25 años de prisión para los dos acusados por el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado, lesiones leves y robo agravado con robo resultante", y amplió la calificación para que además sean condenados por "robo en despoblado", ya que la zona donde ocurrió el hecho fue en una chacra a las afueras de la ciudad.
En tanto, la defensora oficial II, María Graciela Abdolatiff, solicitó por estos mismos delitos la pena de 12 años de prisión para Juan Carlos Stertel (23), quien el miércoles pasado confesó lo que había hecho y reconoció la autoría del delito.
Y para Darío Oscar Schimmelfenig (27), el único que habla la lengua germánica, pero que se declaró inocente, pidió la absolución libre de culpas y cargos por todos estos delitos, o bien la absolución por el principio de la duda.
Sin embargo, ambos fueron declarados culpables del brutal hecho que conmocionó a la comunidad de Colonia Alberdi, por lo que deberán cumplir una pena de 23 años de prisión.

Pensó que era su hijo
El lunes 28 de marzo de 2011, alguien llamó a la puerta de Hilda Zeiss (78). La mujer descansaba junto a uno de sus hijos, de 53 años, en su chacra de Colonia Alberdi.
Al escuchar el llamado, Hilda se acercó para ver quién era y escuchó una voz que le respondió en alemán pidiendo pasar para "tomar mates".
Sin desconfiar, relacionó el idioma con uno de sus hijos, que vive a pocos metros y acostumbraba visitarla para compartir mates. Hilda abrió la puerta y cuando lo hizo, dos encapuchados con guantes, ingresaron a la casa.
Sin piedad, la golpearon brutalmente mientras la mujer pedía socorro. Uno de sus hijos, que descansaba en una habitación, intentó socorrerla, pero fue atacado.
Enseguida y por la fuerza también abusaron sexualmente de la mujer dejándola semiinconsciente en el piso. Más tarde comenzaron a revolver toda la casa en busca de dinero hasta encontrar su cartera que contenía 900 pesos en efectivo y una moto guadaña. Recién por mañana otro hijo de la pensionada los encontró sentados en el suelo de la cocina todo ensangrentados y dio aviso a la comisaría local.
Las víctimas fueron trasladadas de urgencia al hospital Samic de Oberá donde recibieron la atención médica quedando internados. El cuerpo de Hilda no resistió la agresión y dos días después murió.
Durante rastrillajes en la zona, los investigadores hallaron la moto guadaña oculta entre unas malezas a unos 2 kilómetros de la casa.
El sábado 9 de abril, en un trabajo conjunto entre la Brigada de investigaciones de Oberá y la Comisaría local lograron apresar a los dos sospechosos.


Testimonio clave Hilda Zeiss
Durante las tres jornadas de debate acudieron más de 13 testigos, entre ellos los hijos de Hilda. Pero, el testimonio más contundente fue el de la víctima quien alcanzó a describir el episodio antes de morir. Las palabras, de la mujer permanecen en el expediente como principal prueba contra los sospechosos. Ella reconoció la voz de sus verdugos y confirmó sus nombres.