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Pedazo de selva en las alas de una mariposa del “Fin del Mundo”

Andrés Paredes presenta una impactante mariposa calada de 6 por 3 metros en la reunión artística más austral de la tierra. Su obra pende el techo de un hangar

domingo 09 de octubre de 2011 | 2:00hs.
Pedazo de selva en las alas de una mariposa del “Fin del Mundo”
Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, la ciudad más austral del mundo. En el 2007 se concretó la primera Bienal del Fin del Mundo como contribución al Año Polar Internacional. Se trata de un proyecto argentino-brasileño conjunto, que cuenta con el apoyo de autoridades e instituciones públicas y privadas de ambos países. La Bienal es una iniciativa de la Fundación Patagonia Arte y Desafío y cuenta con el apoyo institucional de la Fundación Memorial del Parlamento Latinoamericano de San Pablo, Brasil.
Transcurrió la de 2009 y este jueves se iniciará el periplo de la tercera. Constituye uno de los acontecimientos artísticos que en forma fulminante se instaló en orden de importancia entre los plásticos del país y resto del mundo, bajo la curaduría general de la licenciada Consuelo Císcar Casabán (España), y un equipo curatorial formado por la licenciada Ibis Hernández Abascal (Cuba), el licenciado Rafael Sierra (España), el arquitecto José María Lozano (España) y la crítica de arte Alicia de Arteaga, junto a las licenciadas Ana María Battistozzi, Ana María Quijano y su par Fernando Farina, por nuestro país. Todo ocurrirá en el Centro Beagle. Esta edición enfoca al hombre como único agente de cambio que permitirá revertir las consecuencias producidas por el cambio climático. Titulada "Antropoceno" intentará reflejar la influencia significativa del comportamiento humano sobre la Tierra en los recientes siglos, constituyendo este nombre, en una nueva era geológica.
Hasta ahí, los datos duros del encuentro en el confín más austral de esta diversa Argentina. La ligazón entre los dos puntos extremos de este país, Misiones y Tierra del Fuego, lo da un apostoleño. Andres Paredes y su trabajosa técnica de calado, con gran poder creativo, han engendrado una mariposa de 6 por 3 metros que será colgada del techo de un hangar, escenario de la Bienal, proyectando una sombra “descocante y atrapante”.
Para realizar la obra y llegar a buen puerto, Paredes contó que “estuve hablando con la bióloga del mariposario la Cruz de Santa Ana, ¡que tuvo mucha paciencia!. Mañana (por ayer) viajo a al Sur”, le dijo el artista a El Territorio, llevando muchas expectativas a Ushuaia. “La obra queda suspendida a dos metros del piso y proyecta una sombra que va a atrapar a las personas que caminarán sobre ella” consideró el apostoleño.
Sobre la valía que tiene esta bienal para su trayectoria como artista, Paredes manifestó que para el “es una experiencia muy importante, una bienal es una selección de trabajos muy estricta, realizada por curadores, en este caso la curadora es española y una mujer de mucho peso, Consuelo Ciscar. Ella ha producido un cambio en el arte contemporáneo europeo, por otro lado esta es la única bienal de arte que se realiza en la Argentina, y poder participar en ella ya es motivo de orgullo, somos pocos artistas argentinos, entre un total 100 artistas de diferentes partes del mundo”.
Por otra parte, describió quese le presenta, también, como una gran oportunidad de dar a conocer su trabajo, sus búsquedas, a los especialistas del arte, ya que visitaran la muestra varios de los curadores de los museos y galerías  más importantes del mundo.
“La responsabilidad es muy grande, en el texto de presentación que escribe Ana Martinez Quijano -ver “Antes de que llegue la noche”- habla de la mariposa que esta posada en el Sur, remontando vuelo, pero su verdadera redención es volver a la tierra natal, es decir Misiones. En la mariposa se reflejan implícitamente muchas cosas de la tierra colorada, es como un pedazo de la selva hecha mariposa, en el medio del frío”, finalizó antes de emprender viaje al Sur total del continente.

De los cinco continentes
Según el Diario del Fin del Mundo “cuando se habla de los recursos de comunicación, la Bienal del Fin del Mundo ha logrado llegar a medios de prensa de más de 150 países, a periodistas de Europa, EE.UU., Latinoamérica y Asia la visiten, y ha despertado interés de las autoridades de la cultura de China, y de un importante colectivo de arte de Corea que ya expuso en la misma. Si analizamos la marca destino, esta se alimenta de recursos naturales y culturales... Y en especial exterioriza un mensaje ecológico alineado con el cuidado del planeta y brinda recursos de comunicación más acordes con los valores que nos identifican dentro del espacio natural que nos rodea”.


Antes de que llegue la noche

“No del todo perdido será el hombre y  salvarse podrá si lo quisiere”. J. Milton El paraíso perdido.

(*)Por Ana Martínez Quijano).
Con su poderoso imaginario, los artistas bucean en el fondo de las cosas, afrontan la mar de vicisitudes para alcanzar un objetivo por lo general incierto, para superar la falta de certezas, los sentimientos  consubstanciados al permanente e inevitable afán de recorrer caminos inexplorados. Por estas razones hay obras que nos permiten descubrir el universo desde perspectivas insospechadas.
Amanece en una nueva centuria y el arte de Andrés Paredes palpita con las mismas pulsiones de la naturaleza. Su obra ha llegado al territorio del hielo y se propaga al mismo ritmo que las selvas donde nació. Los enjambres de luces y sombras conforman una figura prodigiosa, Paredes gesta su producción en el umbral del realismo, y sus obras despiertan evocaciones imprecisas.
Una inmensa mariposa oscura se mimetiza con los colores de un desolado galpón, un hangar del extremo Sur argentino. Sus alas flotan como un mal presagio en las tinieblas de un mundo cambiante que se autodestruye.
Las líneas que dibujan las alas, fluyen sin pausa y adquieren una dimensión oceánica, como si el sentido de la obra cobrara fuerza a través del exceso ornamental de esas ondulaciones. Luego, la filigrana que proyecta la sombra, es una rareza: confirma una presencia que se vuelve extraña lejos del origen: una tierra bañada por el sol.
La mariposa se mece, como si se preparara para volar. No sabe cómo llegó hasta allí ni cuál será la trayectoria de su vuelo y, sin embargo, su instinto aviva la memoria. Los recuerdos de un pasado ya remoto, en unas comarcas exuberantes con la tierra color rojo, despiertan las viejas sensaciones provocadas por un bosque húmedo donde bulle la vida y hay flores y perfumes que avivan los sentidos. Allí crece y anida la imaginación de nuestro artista: allí debe volver.
Un impulso atávico determina la urgencia de retornar a ese lugar  legendario, aunque hoy también degradado.  
La mariposa negra cruzó en su extenso viaje los campos donde crecen los asfódelos, un espacio gris y brumoso con ramas inclinadas hacia el suelo. De acuerdo a la mitología, los espíritus que no son juzgados como bondadosos ni como malvados vagarán por siempre en los campos estigios; los malos deberán partir hacia al lugar de las penas y la condenación eterna, y tan sólo los buenos llegarán a los campos Elíseos, el lugar apacible de los héroes, donde los espíritus viven en felicidad.
En la noche eterna que ya se adivina, el arte explora los caminos que podrían conducirnos hasta los paisajes intocados. Así, mientras el mundo asiste a la metamorfosis del planeta, nuestro artista diseña un dispositivo poético: una mariposa que todavía presiente cuál es la senda que la guiará al Paraíso.

(*) Parte del elenco de curadores de la Bienal del Fin del Mundo, Usuhaia, Tierra del Fuego.