Conflictos vecinales ocupan al Juzgado de Paz
viernes 22 de julio de 2011 | 0:00hs.
Los Juzgados de Paz en el interior de la provincia cumplen un rol social muy importante en las comunidades.
Estos juzgados, además de tener la tarea de efectuar trámites administrativos como la certificación de firmas y las actas e inscripciones fuera de término, son entidades encargadas de resolver cuestiones de ínfima cuantía, como conflictos familiares y vecinales, entre otros. “En El Soberbio, los casos más comunes por lo que recurre la gente al juzgado tienen que ver con temas relacionados con problemas vecinales como caminos, invasión de animales o descuido de los animales por parte de los vecinos”, contó a El Territorio el juez de Paz de El Soberbio, Natalio Héctor Giménez.
Otro tema muy común que plantean los vecinos, son los conflictos familiares.
Para estos casos “tratamos de hacer mediación en el conflicto, para encontrarle una solución y procurar conciliarlas”.
En tanto que si se toma conocimiento de casos de violencia o abuso, “ni bien tomamos conocimiento, lo delegamos a la Defensoría del Pueblo más cercana, que es la que está ubicada en San Vicente”, explicó Giménez.
Otra situación que requiere de los oficios del juzgado de Paz se plantea cuando una madre acude a realizar un trámite para otorgar la tenencia de su hijo.
“En estos casos se le otorga una tenencia precaria a quien esté dispuesto a cuidar del niño hasta que se regularice en forma legal la situación”, contó el juez de Paz.
El juez de Paz de El Soberbio también es el que ejerce la defensoría.
Según relató Giménez, “la función de un juez de Paz en el pueblo es encontrarle una solución a los conflictos para ahorrarle tiempo y dinero al Estado en esas causas que por ahí pueden demorar más de tres años en salir, si llega a otras instancias”.
Para el caso del juzgado de Paz “con una o dos audiencias generalmente logramos una mediación y acercamiento entre las partes”, dijo acerca del trabajo que realiza el organismo.
Sobre las funciones específicas del juzgado se precisó que es la institución encargada de dar un ordenamiento constitucional.
Tiene a su cargo defender los derechos y libertades constitucionales frente a las arbitrariedades de la administración y es el que oye a las partes sin intromisión para procurar conciliarlas.
“Podemos decir que en los únicos casos que no intervenimos son en los que refieren a las faltas e infracciones en las normas de tránsito. Sucede que no se aprobó una ordenanza que nos delegue esa función”, dijo el juez Giménez.
Recientemente tuvo lugar en Puerto Iguazú, el I Encuentro Internacional y las III Jornadas regionales de la Justicia de Paz y Faltas del NEA que bajo el lema “El rol social de la justicia de paz y faltas” debatió sobre la realidad de estos juzgados y sus desafíos. El evento estuvo a cargo de destacados juristas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del Mercosur.
Estos juzgados, además de tener la tarea de efectuar trámites administrativos como la certificación de firmas y las actas e inscripciones fuera de término, son entidades encargadas de resolver cuestiones de ínfima cuantía, como conflictos familiares y vecinales, entre otros. “En El Soberbio, los casos más comunes por lo que recurre la gente al juzgado tienen que ver con temas relacionados con problemas vecinales como caminos, invasión de animales o descuido de los animales por parte de los vecinos”, contó a El Territorio el juez de Paz de El Soberbio, Natalio Héctor Giménez.
Otro tema muy común que plantean los vecinos, son los conflictos familiares.
Para estos casos “tratamos de hacer mediación en el conflicto, para encontrarle una solución y procurar conciliarlas”.
En tanto que si se toma conocimiento de casos de violencia o abuso, “ni bien tomamos conocimiento, lo delegamos a la Defensoría del Pueblo más cercana, que es la que está ubicada en San Vicente”, explicó Giménez.
Otra situación que requiere de los oficios del juzgado de Paz se plantea cuando una madre acude a realizar un trámite para otorgar la tenencia de su hijo.
“En estos casos se le otorga una tenencia precaria a quien esté dispuesto a cuidar del niño hasta que se regularice en forma legal la situación”, contó el juez de Paz.
El juez de Paz de El Soberbio también es el que ejerce la defensoría.
Según relató Giménez, “la función de un juez de Paz en el pueblo es encontrarle una solución a los conflictos para ahorrarle tiempo y dinero al Estado en esas causas que por ahí pueden demorar más de tres años en salir, si llega a otras instancias”.
Para el caso del juzgado de Paz “con una o dos audiencias generalmente logramos una mediación y acercamiento entre las partes”, dijo acerca del trabajo que realiza el organismo.
Sobre las funciones específicas del juzgado se precisó que es la institución encargada de dar un ordenamiento constitucional.
Tiene a su cargo defender los derechos y libertades constitucionales frente a las arbitrariedades de la administración y es el que oye a las partes sin intromisión para procurar conciliarlas.
“Podemos decir que en los únicos casos que no intervenimos son en los que refieren a las faltas e infracciones en las normas de tránsito. Sucede que no se aprobó una ordenanza que nos delegue esa función”, dijo el juez Giménez.
Recientemente tuvo lugar en Puerto Iguazú, el I Encuentro Internacional y las III Jornadas regionales de la Justicia de Paz y Faltas del NEA que bajo el lema “El rol social de la justicia de paz y faltas” debatió sobre la realidad de estos juzgados y sus desafíos. El evento estuvo a cargo de destacados juristas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del Mercosur.