A los 111 años el último soldado de la trinchera británica fue despedido
viernes 07 de agosto de 2009 | 0:00hs.
La Iglesia y el Estado, cientos de guerreros de otras batallas y ciudadanos comunes rindieron tributo ayer al último veterano británico de infantería de la Primera Guerra Mundial, que murió a los 111 años.
Miles de personas se alinearon a lo largo de la calle principal de la ciudad inglesa de Wells, para presenciar en absoluto silencio el paso del féretro de Harry Patch, envuelto en una bandera nacional.
En vísperas del funeral, el grupo de rock Radiohead lanzó la canción “Last Tommy” (El último tommy, como se denomina a los soldados rasos en Gran Bretaña) en conmemoración de Patch.
Patch, que murió el 25 de julio, sólo empezó a narrar hechos sobre su experiencia en la guerra de trincheras recién en sus últimos años de vida.
Había regresado herido del frente occidental y vivió una vida discreta como plomero. Sus dos esposas y dos de sus hijos fallecieron antes.
El general Richard Dannatt, comandante supremo del ejército británico, asistió al servicio en la catedral de Wells, y también participó una guardia de honor del regimiento de fusileros sucesor de la unidad del veterano fallecido.
Soldados de Francia, Alemania y Bélgica también escoltaron el féretro como homenaje al respeto que manifestaba Patch por todos los soldados en la guerra.
Miles de personas se alinearon a lo largo de la calle principal de la ciudad inglesa de Wells, para presenciar en absoluto silencio el paso del féretro de Harry Patch, envuelto en una bandera nacional.
En vísperas del funeral, el grupo de rock Radiohead lanzó la canción “Last Tommy” (El último tommy, como se denomina a los soldados rasos en Gran Bretaña) en conmemoración de Patch.
Patch, que murió el 25 de julio, sólo empezó a narrar hechos sobre su experiencia en la guerra de trincheras recién en sus últimos años de vida.
Había regresado herido del frente occidental y vivió una vida discreta como plomero. Sus dos esposas y dos de sus hijos fallecieron antes.
El general Richard Dannatt, comandante supremo del ejército británico, asistió al servicio en la catedral de Wells, y también participó una guardia de honor del regimiento de fusileros sucesor de la unidad del veterano fallecido.
Soldados de Francia, Alemania y Bélgica también escoltaron el féretro como homenaje al respeto que manifestaba Patch por todos los soldados en la guerra.