El Obispado de Iguazú admitió posibles “liberaciones” y desvíos de Santurio

El Obispado de Puerto Iguazú lamentó profundamente la posibilidad de que se confirmen las “liberaciones y desvíos” que habría cometido el padre Miguel Angel Santurio, conocido como el “cura de las monjitas”. Sobre el religioso recae la sospecha de que cometió delito de Trata de Personas, asunto por el que está siendo investigado.
miércoles 29 de abril de 2009 | 0:00hs.

El Obispado de Puerto Iguazú lamentó profundamente la posibilidad de que se confirmen las “liberaciones y desvíos” que habría cometido el padre Miguel Angel Santurio, conocido como el “cura de las monjitas”. Sobre el religioso recae la sospecha de que cometió delito de Trata de Personas, asunto por el que está siendo investigado.
En Villa Lanús, a Miguel lo comenzaron a llamar el “cura de las monjitas”,  ya que desde que se hizo cargo de la vice parroquia Sagrado Corazón, que está en el barrio,  atrajo a una veintena de jovencitas para que conformen una especie de congregación femenina, lo que tuvo gran aceptación entre las elegidas. Prácticamente durante todo el año pasado, el “cura de las monjitas” fue construyendo una imagen de sanador y carismático, aunque no eran pocos los que dudaban de sus intenciones para con las chicas, que convivían con él en la casa ubicada al fondo de la capilla parroquial.
Conocido el caso y admitido incluso por los familiares de una de las primeras mujeres en ser reclutadas supuestamente para colaborar en la tarea pastoral, desde el Obispado de Posadas se informó que Miguel no pertenecía a la diócesis capitalina, ya que desde fines del año pasado se había hecho cargo de su sacerdocio ministerial en el Obispado de Iguazú. Y que había llegado proveniente de la Diócesis de San Luis.
Incluso, también a través de un comunicado oficial, se informó que estaban en conocimiento sobre la formación de un grupo de mujeres y que de inmediato se prohibió la iniciativa del cura.
Al mismo tiempo Miguel, o el “cura de las monjitas”, ganaba adeptos por sus multitudinarias misas sanadoras, situación por la cual lo habían suspendido en San Luis, donde la jerarquía eclesiástica de esa provincia no avaló ese tipo de prácticas. En Villa Lanús y pese a su popularidad, en una misa comunicó a su feligresía que se iba porque “no tenía lugar para sus monjitas” y que el “Obispado no tuvo nada que ver” con la decisión. Días después se fue sin despedirse y viajó a Puerto Iguazú con varias de las chicas que seguían confiando en él.
Después, en Iguazú todo quedaría al descubierto.

El padre se defendió
Ayer el padre Miguel rompió el silencio y dialogó con la emisora FM Show. Dijo que está residiendo en su domicilio en San Luis, simplemente echó la culpa a las chicas por haber distorsionado todo. Santurio indicó que: “después que las dejé en sus domicilios -en enero por las vacaciones- Irina y Verónica fueron al Obispado de Iguazú, hicieron muchas denuncias de injurias y falsos testimonios. Por eso, Martorell me dijo  que sería mejor que me volviera a San Luis”.
El cura agregó que “me vine tranquilo porque pensé que en cualquier momento estas mujeres iban a ir al Obispado a retractarse. Se supone que ellas querían ser religiosas”. 

Del barrio a la frontera
Miguel Santurio habría hecho contacto con el obispo de la Diócesis de Iguazú, monseñor Marcelo Martorell y una vez obtenido un permiso temporario dejó acéfala la parroquia Sagrado Corazón y a muchos de sus seguidores desorientados.
No pasaron muchos meses hasta que en Iguazú el cura Miguel empezó a repetir su accionar de Villa Lanús. La misma situación tuvo que enfrentar con el obispado y desde entonces, las chicas reclutadas en al menos tres barrios del sur posadeño, empezaron a volver a sus domicilios y sus familias confirmaron lo que muchos temían. Algo raro había detrás de la supuesta congregación femenina.
En el barrio de Villa Lanús, todos estaban poniéndose al tanto sobre la labor pastoral del padre Miguel, a quien la mayoría respetaba. Una de las chicas está actualmente bajo tratamiento psicológico, medida que se implementa con las víctimas de la Trata de Personas, cuando consiguen huir  o son rescatadas de sus captores.
La investigación que se lleva a cabo se disparó por la denuncia de una de las chicas y desde entonces lo que parecía ser una voluntariosa iniciativa para llevar el mensaje de Dios a los creyentes, se está convirtiendo en una pesadilla de la que, advierten los pesquisas, aún resta conocer lo peor. Según trascendió, en los próximos días se presentarán los oficios de la investigación en la Justicia Federal.

¿Se detendrá?
Miguel Santurio se fue de San Luis supuestamente por razones de salud, al menos es lo que dijo al presentarse en el Obispado de Posadas. En San Luis sus prácticas sanadoras no eran bien vistas y, tras fuertes polémicas, eligió Misiones como destino para poder hacer lo que sus superiores puntanos le impidieron una y otra vez. En Posadas y en Puerto Iguazú el cura de las monjitas supo ocultar un pasado no tan lejano y gracias a su carisma siempre logró progresar en sus intenciones, paso a paso. Miguel Ángel Santurio, según las investigaciones, estaría en Brasil. Miguel Ángel, es en realidad, uruguayo. Vino de San Luis y pasó fugazmente por Misiones. El cura, ¿se detendrá?


El comunicado oficial
El Obispado de Puerto Iguazú informó, con relación a publicaciones periodísticas que involucran a actividades del presbítero Miguel Angel Santurio en jurisdicción de la misma, sobre los hechos que obran en su conocimiento y acciones tomadas a su consecuencia, a saber:
1) En primer lugar, el presbítero Miguel Angel Santurio no pertenece al clero de la Diócesis de Puerto Iguazú, sino de la Diócesis de San Luis, habiendo solicitado un espacio físico en jurisdicción de esta Diócesis, en forma temporaria y procedente de la Diócesis de Posadas a comienzos de diciembre de 2008, para actividades vinculadas a la fundación de un instituto de vida religiosa, el que le fuera concedido en el área del Santuario Santa María del Yguazú. Fue recibido en la Diócesis, sin que se recibiera por parte de este Obispado oficio canónico alguno. Fueron solicitados informes a quienes corresponde y los mismos denotaban que no existían antecedentes negativos respecto de su persona y actividades.
2) Cuando fueron recibidas por la Diócesis de Iguazú sendas declaraciones -efectuadas ante la notaría de la misma- por personas afectadas dando cuenta de actividades del presbítero  Santurio reñidas con la moral y con el orden jurídico, el Obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Martorell, resolvió en forma inmediata su expulsión y suspensión en el territorio diocesano, lo que se le notificó inmediatamente al presbítero Santurio, quien posteriormente se retiró del lugar subrepticiamente y sin despedirse de las autoridades de la Diócesis. Asimismo se les hizo saber a las jóvenes que no podían volver a vivir en el Santuario de Iguazú y que retornaran a sus hogares.
3) Que seguidamente se practicaron averiguaciones en los Juzgados de Instrucción de Puerto Iguazú y Eldorado por parte del asesor legal de la Diócesis, a fin de detectar posibles denuncias contra el presbítero Santurio con el objeto de aportar documentación y ponerla a disposición de la Justicia, a la vez de brindar toda la colaboración e información que la Justicia requiriera sobre el particular, con resultado negativo. Tratándose de posibles ilícitos dependientes de instancia privada, se optó entonces por Exposición número 306/2009 realizada con fecha 21/02/2009 ante la Comisaría de la Mujer de Puerto Iguazú, por agregar dicha documentación a la referida exposición a los fines de que, en su caso y de existir o mediar denuncia, fuera incorporada como prueba. Se confeccionaron asimismo los informes eclesiásticos pertinentes, los que se remitieron al Obispado de San Luís donde se encuentra incardinado el Presbítero Santurio.
4) Que con respecto a  presuntas “liberaciones” que habría efectuado el presbítero Santurio y la posible comisión de actos que ofenden la moral cristiana, esta Diócesis hace público que lamenta profundamente, de existir tales hechos, los que constituirían un grave desvío en la tarea pastoral y evangelizadora confiada a un representante de la Iglesia, y que colaborará, como lo ha hecho hasta el presente, en todo cuanto le fuere posible para el total esclarecimiento de los hechos y, de corresponder, la aplicación de las sanciones eclesiásticas y legales que fueren del caso.

Secretaría Obispado de Puerto Iguazú
Puerto Iguazú, 28 de abril de 2009