Ricardo Rojas: Me gustaría ayudar a los jóvenes a cumplir su sueño
(enviado especial). La escena transcurría en el Instituto Línea Cuchila -en abril de este año- de la localidad de Ruiz de Montoya. Los alumnos prestaban atención a la presentación de los invitados hasta que el profesor Carlos Quirós señaló: “Y a este señor muchos lo recuerdan por su gol a Boca”. Ese señor era Ricardo Rojas, quien después de aquel 10 de marzo del 2002 (triunfo de River sobre Boca 3-0 con el tercer tanto convertido por el misionero), logró un antes y un después en su carrera deportiva.
“Generalmente se acuerdan de esa experiencia. La verdad que me pone contento traerle un buen recuerdo, porque hubo ocasiones en que no clasificábamos o no jugábamos bien, y también la gente se acuerda (sonríe). En este caso es positivo”, asegura Ricardo, quien atendió a El Territorio en esta localidad, en la que prácticamente “está radicado”, según sus propias palabras.
Rojas se alejó de Belgrano de Córdoba a principios del 2007, y abandonó la práctica del fútbol profesional. En ese período se radicó en Pilar, Buenos Aires, momento en que pasó desapercibido y le dedicó todo el tiempo posible a su familia.
¿Qué te llevó a rescindir el contrato?
En varias oportunidades, en las prácticas, cuando concentraba, me preguntaba qué estaba haciendo ahí. No encontraba motivación, como que había llegado el momento de tomar la decisión. Hubo otras ofertas, los que me representaban querían que siga jugando. De buenas a primeras y con una charla familiar, no había más interés por jugar.
El ahora ex futbolista se extiende en su explicación acerca de un momento especial para el jugador de fútbol. No se pone el casete, se toma unos segundos y continúa.
“Pensé que iba a ser más difícil, por lo que me contaban algunos compañeros siempre es difícil salir de este ambiente. En el caso mío fue paulatino y hasta ahora no he sentido nada extraño por dejar. Como hablamos antes de la nota en este tiempo no me desespera jugar”.
“Hubo mucha dedicación a la familia. Ahora disfruto de Ismael y Sara (los hijos), antes estábamos concentrados casi toda la semana, viajábamos mucho, estaba arriba de un avión todo el tiempo. Al principio es toda una aventura, agradable, conocer otros países, otra idiosincrasia, otra forma de pensar. Pero llega un momento que uno pone en la balanza esas cosas y se da cuenta que lo más importante es la familia. Me han propuesto trabajar como representante, fuera de casa y eso insume mucho tiempo. Es más de lo mismo, por ahora es un año sabático, no pienso en nada que sea ligado al fútbol”, resalta el ex defensor.
¿Pero lo descartás?
No, (sonríe), nunca digas nunca dice la frase. Pero en estos momentos no, para esas charlas como fue en (el Instituto) Línea Cuchilla me interesa, porque quiero saber de la juventud, qué piensan, qué quieren hacer. Y también escuchar a otras personas que vivieron situaciones similares, lograron sus sueños, objetivos. Creo que es un buen ejemplo para los jóvenes. Más en este tiempo en que está tergiversada la cuestión del esfuerzo, del trabajo. Hoy se promulga el menor esfuerzo para lograr las cosas que se quieren. Y desde mi punto de vista no es así, no tiene bases. Lograr el éxito con poco fundamento no lo comparto.
Nació en Posadas y a los 9 se radicó en Puerto Rico. En la adolescencia surgió la posibilidad de formar parte de Argentinos Juniors (estaban Juan Gómez, Cristian Traverso, entre otros, en primera). Jugó unos partidos en reserva, pero Argentinos pasaba una etapa mala y del grupo, sólo tres firmaron contrato. Ricardo no quería jugar, con 19 años creía que el fútbol ya había quedado atrás. Hasta que apareció Luz y Fuerza, “ellos necesitaban un lateral izquierdo y yo era volante. Le dije al señor (el técnico): 'Ya que estoy acá, pruebo suerte, si me dan los guantes, atajo’”.
Fueron tres meses en el equipo eléctrico, hasta que Carlos Roldán -por entonces DT de Guaraní- lo sumó al primer equipo franjeado. Luego, un compañero en Guaraní lo tentó para ir a probar a Paraguay y allí vinieron los pasos por Libertad y Cerro Corá. Lo que vino después es historia conocida: Estudiantes de La Plata, Benfica de Portugal, River y Belgrano, además del proceso de eliminatorias y el Mundial Francia 98.
“A mí siempre me gustó jugar al fútbol, más allá de que hacíamos otros deportes, como atletismo, con otros chicos de acá, fue un lindo recuerdo. También jugábamos básquet…”
¿Y si no hubieras sido futbolista?
Me gustaba mucho correr, no era uno de los mejores pero… es más, ahora sigo corriendo.
¿Te costó más de lo creías llegar a jugar?
Es difícil, cualquier emprendimiento siempre es difícil. Por eso, cuando uno lo alcanza no se desprende de eso. Pero el esfuerzo y lo difícil hace que uno tome conciencia de lo valioso que es. Cuando las cosas se adquieren de forma muy fácil, uno no toma conciencia del lugar donde está o de lo que logró. Como dice una frase, 'lo que fácil viene, fácil se va'. Entonces, creo que el esfuerzo toma el valor que corresponde. Cuando todo viene de arriba, como no se logró con sacrificio no es importante. Cuando uno lo pierde, se dice 'uh pero mirá vos'. Y los hubiera, como decía (Miguel) Russo o (Eduardo Luján) Manera, es una compensación para los tontos. Y si hubiera hecho eso. No, hay que hacerlo. Siempre nos recalcaban eso.
Yo en cierta forma aprendí mucho de fútbol con ellos y en la forma de ver las cosas.
Con Manera teníamos charlas que no tenían nada que ver con el fútbol y él me aconsejaba en ciertas cosas. (Decía) 'Mirá, hacelo hasta el máximo, si no pudiste, te quedás con que diste todo'. Es importante para mí, tener en cuenta eso. Si uno quiere algo hay que hacerlo, sino queda ese sabor amargo”.
De los equipos en los que jugaste, ¿cuál el que más recordás?
Estudiantes del ascenso a primera (94/95), porque -como decía antes- aprendí mucho de estas personas. Son de bien, rectas, por lo menos en su forma de conducirse. También en River aprendí mucho. Todas las personas que iban, (Enzo) Francescoli, Ramón Díaz, (Daniel) Passarella, el señor (Manuel) Pellegrini en su etapa en el club. Si bien se destacaban por lo hacían en el fútbol, tenían otros condimentos que los hacían más completos. Personas que por ahí podían charlar de otros temas y dejar alguna enseñanza, algún análisis. Después la experiencia en Europa fue interesante porque las personas allá piensan diferente en muchas cosas. El fútbol es su forma de pensar, también se aprende bastante.
En Lisboa, Ricardo tuvo como entrenador al alemán Jupp Heynckes (ganó la Liga de Campeones en 2007/08 con Real Madrid), quien le dejó varias cosas positivas al misionero. “Concordaba mucho con (Luján) Manera, hablaba muy bien el español, también alemán, un poco de francés, algo de italiano…”
Rojas no duda en sus respuestas. Se lo ve convencido cada vez que responde, no duda, no vacila. Es directo. “En cuanto al juego, el fútbol ha cambiado, ha evolucionado. Diez años atrás -cuando yo jugaba- el fútbol era más vistoso, más lento, se destacaban más los jugadores. Hoy es más rápido, el resultado es lo más importante, un técnico prepara un año de trabajo y a los dos meses lo echan. Es estresante para las personas involucradas pero también es un deporte que mueve millones de dólares, euros.
Un jugador tiene que estar preparado hoy por hoy en varios sentidos. No sólo para jugar, sino para soportar la presión de la prensa, el público, el hecho de buscar el éxito. Y Argentina tiene en estos momentos jugadores relevantes en Europa, eso habla muy bien de la preparación de los jóvenes en las inferiores, de tal forma que puedan desenvolverse en estos ambientes.
Durante la semana los jugadores son presionados por el partido que viene, por si va a jugar. A veces esas presiones son contraproducentes en el desarrollo del jugador. Se lo carga un poquito a nivel publicidad y eso influye en su rendimiento. Hoy por hoy no se espera a nadie. Ni a Riquelme, si él está lesionado tiene que jugar otro. Y el equipo tiene que salir a ganar”.
Rojas narra que ve fútbol en lo posible y que por eso está actualizado. Recuerda que el rival más difícil al que enfrentó fue Gustavo López (ex Independiente), “un muy buen jugador. Él era desequilibrante, a pesar de ser un zurdo bien marcado salía por los dos costados. Era muy peligroso”. También que ese partido con Boca “fue soñado” y que en ese momento no tuvo demasiado tiempo para concientizarse de la dimensión de su actuación. “Hoy por hoy uno se da cuenta, charlando con vecinos del pueblo uno tiene idea de lo que sucedió”.
De niño, el fútbol “era todo”. Podía estar desde las “dos de la tarde hasta las ocho de la noche jugando. Si no podía ir un sábado era capaz de llorar”, recuerda.
“Siempre agradeceré a las personas que en silencio me apoyaron, me dieron aliento en momentos difíciles o inclusive a nivel económico. Hoy es difícil encontrar a personas desinteresadas que te ayuden a llegar a primera división”.
Si volvés a trabajar en el fútbol, ¿de que forma sería?
Charlamos con algunas personas y sería importante ayudar a los jóvenes a lograr su sueño. Sería importante para mí, porque no es solamente jugar, sino que hay que tener otras cualidades. Pero la estructura de trabajo es diferente, es más compleja, no sólo agarrar un predio y una pelota bajo el brazo.
Un chico llega a los 20 años y si no llega, hay que tener otras posibilidades. A veces centrar las cosas en algo y no lograrlo crea una frustración muy grande y levantar a esas personas es difícil. Tener otras inquietudes nos hace mejores también, saber hablar de otras cosas y aprender de otras personas. Ese es el objetivo.
Ping Pong
Un jugador de fútbol
(El delantero holandés) Marco Van Basten
Un entrenador
Eduardo Luján Manera
Un club
River
Un amigo
María, mi esposa
Una comida
Asado
Un lugar en el mundo
Misiones
Un momento importante en la vida
Mi bautismo, a los 17 años, en Puerto Rico
Un escritor
Ernesto Sábato
Un momento difícil
La rotura de ligamentos cruzados en la rodilla
Qué te dejó el fútbol
Un pensamiento: “Querer para poder”
La selección y el agrado de leer
Mundial 98
Recibió una invitación de la Federación paraguaya para vestir los colores de la selección. Jugó las eliminatorias aunque ni un minuto en el Mundial de Francia. “Hubiera estado bueno jugar, pero vivir desde adentro fue buenísimo”.
La lectura
“Aprendí a conocer los libros con mi esposa. Me invitó a leer pensadores, bibliografías que lograron sus objetivos. Al principio fue difícil, porque no leía ni los chistes de los diarios (risas). El leer le posibilita a uno tener una opinión propia de las cosas. Eso es muy importante”.
La religión
Es mormón, desde hace 20 años aproximadamente. “Fue una decisión propia. Es importante que sepamos quiénes somos. Mi religión me ayuda a reconocer eso, a ser mejor persona”.