El revolucionario sistema eco-productivo de Alejandro Orloff
Se cumplió el pasado viernes un aniversario más del fallecimiento de Alejandro Orloff, ocurrido en 1998.
Nació en Rusia en 1917 y se aquerenció en Misiones desde 1948. Llegó el matrimonio Orloff y su pequeña hija Mariana, nacida en Italia, a Buenos Aires primero, a Posadas después, para recalar definitivamente en 1957 en la localidad de Dos de Mayo.
Orloff incursionó en la generación de energía hidroeléctrica y en el desarrollo de procesos industriales de la semilla de té, de piscicultura, avicultura y ahumaderos de carnes blancas.
La conexión de todas estas incursiones revela un revolucionario sistema de producción ecológica.
La Barcaza Orloff-Buteler
Con capacidad para abastecer a una colonia sin afectar la ecología ambiental, Orloff patentó su novedosa barcaza sobre la que montó una micro turbina Tipo Kaplan, de rotación vertical.
La velocidad de la correntada posibilita la generación de energía. Al fondear en el curso de agua, la barcaza aprovecha la corriente hídrica superficial, sin necesidad de represar ni de canalizar, por lo que no se altera la topografía ni las condiciones ambientales.
A diferencia de los sistemas convencionales, la energía se genera permanentemente, triplicando la eficiencia de una presa hidroeléctrica de igual potencia.
Treinta metros de eslora, doce de manga y 2 metros de calado son las dimensiones ideales del navío para generar 200 kilovatios con una correntada de 6 metros por segundo.
La barcaza “Orloff-Buteler” se ubicará en forma paralela a la corredera, logrando la optimización del caudal para accionar la turbina. Al ingresar el agua a la tobera, ubicada en el plano inferior de la barcaza, en estrangulamiento por desnivel entre proa (elevada) y popa (deprimida), se acelera y mueve la turbina que acciona el generador. El agua se libera por la tobera, sin acumulaciones.
El río Uruguay por sus características de caudal y profundidad se convierte en el lugar apropiado para este creativo invento, entre otros arroyos centrales en su desembocadura.
El sistema Orloff-Buteler reduce el tendido de red, en algunos suelos impracticable, en tanto pueda localizarse en correderas favorables cercanas al lugar a abastecer, sobre todo instalaciones de chacras, colonias, evitando las costosas obras civiles.
Reserva natural e industria
Convencido de la necesidad de la generación de energía para el crecimiento industrial de la provincia, Orloff desarrolló en Dos de Mayo su proyecto hidroeléctrico, diseñando la usina en el Salto Misterioso, ubicada a pocos kilómetros del pueblo, al este de la ruta 14.
El complejo hidroeléctrico “Alejandro Orloff” está integrado por el Saltito I, II y III, y fue declarado reserva natural de uso múltiple en 1996. Son doscientas hectáreas en el centro geográfico de Misiones, con cascadas, grutas y selva, hoy en decrecimiento por tala, aptas para piscicultura con capacidad para 50 mil alevinos, crianza de animales silvestres, ecoturismo y deportes náuticos, con tres lagos de 55, 39 y 19 hectáreas cada uno, habitados por fauna autóctona compuesta por carpinchos, patos y otras especies.
Aceite de té
El ingeniero Orloff impulsó hacia 1970 un plan de alternativa productiva a partir del cultivo de té, consistente en la elaboración de aceite comestible derivado de su semilla, que lo contiene en buena proporción: según la Facultad de Ciencias Exactas de la Unam, Misiones, oscila entre el 22% y el 28%. Esta industria se aplica con éxito en China, India y Japón.
Afirmaba Orloff que el aceite de té, una vez refinado, es comestible y contiene materia prima para elaborar jabones y cosméticos.
El aceite de té posee propiedades curativas de aplicación medicinal, ya que permite la eliminación de bacterias resistentes a los antibióticos según la Magazine Fitness, de España.
En cuanto a superficies cultivables, o diversificables y sus rindes, Orloff calculó entonces que podrían producirse 40.000 toneladas anuales de semillas en Misiones promediando teales chicos y grandes.
Refinerías de aceite
Extraído el aceite, la harina, descartada para la alimentación animal humana por su concentración de saponina, sirve como abono por su abundancia mineral y orgánica. De separarse la saponina, la harina se convierte en alimento balanceado.
La saponina residual servirá para el lavado de telas, espumante en limonadas, cervezas y vinos. La cáscara de la semilla del té se convierte en combustible por su elevado poder calorífico (4400 calorías por grano) y quema sin cenizas bajo la forma de la briqueta y el carbón.
A diferencia del tung, Orloff sospechaba intereses corporativos que entorpecían su proyecto industrializador de tan alto valor: una tonelada de semillas de té produce 200 litros de aceite.
Industrias integradas
Orloff desarrolló programas de piscicultura y avicultura con valor agregado para el ahumado de presas de esos ejemplares, que se integran a la industria del aceite.
Experimentó con el gusano de seda como alternativa rural de alta rentabilidad, ya que 6000 capullos producen un kilo de seda, y descubrió una rara especie arbórea, de la familia de las Euforbiaceas, capaz de producir naturalmente hidrocarburos.
Solución a inundaciones
Orloff estudió pacientemente la hipótesis de inundación por descarga de aguas de Itaipú y concibió desvíos; del río Uruguay a través del Aguapey, y del río Paraná, a través de Corrientes, hacia la zona de los esteros del Iberá, por un canal a la altura de la zanja de San Miguel, aguas arriba de Ituzaingó.
Dichos colectores de drenaje y bombeo, sanearían los esteros marginados con el agregado de la posibilidad de riego de grandes cultivos.