A los 6 años y junto a un joven de 18, asaltó un bar en Belgrano

sábado 05 de agosto de 2006 | 2:00hs.
Un joven y un nene de unos seis años asaltaron a los empleados y clientes de una confitería del barrio porteño de Belgrano, la misma en la que en marzo pasado fue baleada una chica de 17 años, en uno de los ataques que se le atribuyen a Martín Ríos, el sindicado “tirador serial”.
Fuentes policiales informaron que el asalto ocurrió cerca de las 20 del jueves último, en la confitería Balcarce, situada en la avenida Crámer 2098, esquina Juramento.
Los testigos del episodio se mostraron asombrados por el robo, ya que mientras el mayor de los delincuentes amenazó con un arma a los empleados para robar la recaudación del bar, el niño fue el encargado de apoderarse del dinero y pertenencias de los clientes.
Una empleada de Balcarce, identificada como Soledad, relató al canal Todo Noticias los detalles del asalto, al que calificó como “insólito” por la edad del menor de los ladrones.
Según la joven, todo se inició cuando “entró un chico de unos 18 o 19 años con un nene de unos seis”.
“Ni bien entró dijimos con el encargado: ‘éste nos roba’, ya con sólo mirarle la cara pensamos que nos robaba”, dijo Soledad en referencia a que el mayor de los ladrones estaba muy alterado.
“Gracias a Dios no pasó nada”, agregó la empleada, quien explicó que el muchacho “se dirigió a la caja, sacó el arma y pidió toda la plata”, mientras que “la criatura de seis años empezó a robar en las mesas”.
Según Soledad, el nene se apoderó de los celulares y dinero de los cinco o seis clientes que se hallaban en el lugar, a uno de los cuales les robó 500 pesos.

Sabía lo que hacía
La empleada dijo que entre el mayor y el menor “no se dirigían la palabra”: “Nada de nada, como que el nene ya está acostumbrado a hacer eso, ya sabía lo que tenía que hacer”, consideró.
Sobre el niño, Soledad dijo que sólo se limitó a decirle a los clientes que les dieran las cosas y la plata, que fue guardando en una mochila.
Si bien el parte policial señala que en el lugar robaron “300 pesos y elementos a determinar”, Soledad dijo que, además del dinero de la caja, a un cliente le sacaron la billetera, a otro un celular y a un tercero “casi 500 pesos”.
“Todo duró como mucho seis minutos...la Policía llegó entre 15 y 20 minutos más tarde”, añadió la joven.
Sobre el hecho, la empleada dijo que no puede creer que un nene de seis años haya sido el autor del robo.
“Era una criatura robando, es algo insólito, era como si estuviera jugando con amigos a robar”, concluyó.
El hecho es investigado por efectivos de la seccional 37, con jurisdicción en la zona.
Blanco de tiros
El bar Balcarce fue escenario, el 2 de marzo pasado, de uno de los ataques que ahora se le imputan a Martín Ríos, procesado como autor del crimen de Alfredo Marcenac sobre la avenida Cabildo.
Ese día, la chica, llamada Sabrina Sangiao, de entoces 17 años, y su novio de 22 tomaban algo en la confitería cuando sorpresivamente un joven se bajó de una bicicleta amarilla y disparó 15 tiros, algunos de los cuales lesionaron a la adolescente, quien debió ser internada.
Los peritajes balísticos luego determinaron que los disparos partieron de la pistola calibre 380 que secuestraron en poder de Ríos cuando fue detenido.
La dueña de una farmacia ubicada en la esquina en diagonal a la confitería Balcarce denunció ante la prensa que en su comercio asaltaron 19 veces, que trabajan a puertas cerradas y que tuvieron que sacar los picaportes del baño y del depósito, cansados de que los delincuentes los dejaran encerrados.
La mujer explicó que la intersección de Crámer y Juramento es el límite entre dos comisarías y que si bien su farmacia está en jurisdicción de la 33 y el bar Balcarse corresponde a la 37, es una “zona liberada”.
“Nos sentimos en una zona liberada donde estamos en manos de los delincuentes permanentemente. Entran, te ponen un arma en el mostrador y te dicen ‘esto es un asalto, dame todo’”, comentó la farmaceútica.
“Nosotros trabajamos con puertas cerradas para tener más tranquilidad y no tener sobresaltos. Las puertas de adentro, del baño y del sector de depósito, la tenemos sin picaportes para no quedarnos encerrados, porque más de una vez nos han encerrado, y así podemos salir más fácilmente después del asalto”, agregó.
La farmaceútica dijo que “permanentemente se escuchan arrebatos, gente que grita que le sacan la cartera y abuelos que nos cuentan que se les meten en la casa con engaños”.
La Policía informó que el caso es investigado por la fiscalía de Menores 1, a cargo de Fernando Rouco Oliva.