Piden juicio para comerciante acusado de prostituir jovencitas
jueves 03 de agosto de 2006 | 2:00hs.
Un hombre de 29 años quedó en las puertas del juicio oral acusado de haber prostituido en dos bares de su propiedad a chicas menores de edad. El fiscal de Instrucción José Pablo Rivero ya hizo el requerimiento de elevación a debate.
El imputado se llama Juan Carlos de Melo, alias “Nene” y fue arrestado en marzo de este año en El Soberbio, localidad donde ocurrieron los hechos de los que se le acusa.
La Justicia de Instrucción calificó el caso como “Promoción y facilitación de la prostitución”.
El magistrado Juan Carlos Cantero procesó al hombre a mediados de 2006.
Por la misma causa, hay una adolescente prófuga. Sería la chica que el ahora arrestado designó para que administrara uno de los negocios.
La historia que se escondía detrás de los dos bares explotó en marzo de este año, cuando la madre de una muchacha se presentó en la comisaría local y denunció que su hija estaba ejerciendo la prostitución en un local de El Soberbio. Dio la dirección y los uniformados tomaron cartas en el asunto, con la supervisión del juzgado de Instrucción Tres de San Vicente.
Hubo dos allanamientos en Eñ Soberbio, uno en un bar denominado “La Tora”, ubicado sobre la avenida San Martín, y otro en un comercio similar situado en el barrio Agua Potable.
El primero de los negocios era administrado por una adolescente de 16 años quien, de acuerdo con lo que establecieron los pesquisas, a pedido de De Melo habría reclutado como prostitutas a dos jovencitas de 13 y 14 años, respectivamente. En el otro local, estaba al frente Nene. Allí también habrían prostituido a menores de edad, desde diciembre de 2005.
Los detectives determinaron que ambos comercios tenían habilitación para funcionar como bares, pero que en los dos habían acondicionado piezas donde las muchachas recibían a los eventuales clientes.
Las adolescentes cobraban desde 25 pesos por sus servicios.
En la jerga de los burdeles se las denominaba “paseras”, ya que primero ofrecían las bebidas alcohólicas de la casa a los parroquianos y luego el “pase” a la pieza del fondo, para la práctica de las relaciones sexuales.
En mayo de 2004, la pareja conformada por Mary Teresa Da Rosa y Valdir Pereira Da Costa fue condenada a una pena de cuatro años de prisión luego de que se estableciera que en el bar que regenteaba en El Soberbio habían explotado sexualmente a una adolescente de 14 años. El castigo le aplicó el Tribunal Penal de Oberá, el mismo que deberá analizar la conducta de De Melo.
En el TP obereño hay otro antecedente por un hecho similar. A principios de este año, los magistrados de ese cuerpo sentenciaron a cuatro años de prisión a un joven que regenteaba un conocido prostíbulo de la localidad de Campo Viera.
El muchacho, llamado Miguel Ángel García, tiene 21 años. Acorralado por las pruebas en su contra, sobre todo el desgarrador relato de una chica paraguaya a la que el acusado trajo de su país bajo engaños y pretendió obligarla a prostituirse, decidió instruir a su defensa para que acordara con la Fiscalía un juicio abreviado.
El caso salió a la luz gracias a la valentía de la paraguaya, quien llegó hasta el local bajo engaños y estuvo cautiva durante quince días. Después la echaron, porque se negó en reiteradas oportunidades a trabajar como prostituta.
Luego de que la expulsaran del negocio, llamado “Rudy Bar”, la muchacha fue hasta la comisaría de Campo Viera y allí radicó una denuncia. Fue el disparador de toda la investigación.
Ella relató ante los uniformados que ella vivía con una tía en el barrio Santo Domingo de Mayor Otaño, Paraguay (departamento de Itapúa), y que vino a la Argentina porque le ofrecieron trabajo como empleada doméstica. La convenció la remuneración que supuestamente le iban a dar de manera mensual.
Contó que ingresó a Misiones por Eldorado y que después siguió viaje hasta Campo Viera, acompañada de una mujer a la que identificó como Gladys. A ésta nunca la ubicaron, pese a los operativos hechos al efecto.
Una vez en la Capital del Té, la joven fue alojada en el bar nocturno de dudosa reputación ubicado en el paraje El Yazá, camino a Oberá. Allí no la esperaba una tarea como doméstica, sino como esclava de un burdel.
La víctima dijo que ella se negó a prostituirse e indicó que lo mismo hizo una chica de 14 años que también estaba como rehén en el inmueble.
El lunes 5 de julio de 2004, la Policía allanó el bar, detuvo al ahora procesado y a su ayudante. Además, rescató a la adolescente y decomisó: doce casetes de películas pornográficas, lubricantes íntimos, preservativos y revistas triple X.
Supuestas reclutadoras
La Policía de Puerto Iguazú investiga la presunta presencia en la localidad de dos mujeres sindicadas como reclutadoras de una organización de tratantes de blancas.
Estas personas, de acuerdo con testimonios recabados hasta ahora, ofrecerían empleo fuera de la provincia a las chicas. Además, jugosas remuneraciones.
Los ofrecimientos serían el señuelo para poder capturar a las muchachas.
El imputado se llama Juan Carlos de Melo, alias “Nene” y fue arrestado en marzo de este año en El Soberbio, localidad donde ocurrieron los hechos de los que se le acusa.
La Justicia de Instrucción calificó el caso como “Promoción y facilitación de la prostitución”.
El magistrado Juan Carlos Cantero procesó al hombre a mediados de 2006.
Por la misma causa, hay una adolescente prófuga. Sería la chica que el ahora arrestado designó para que administrara uno de los negocios.
La historia que se escondía detrás de los dos bares explotó en marzo de este año, cuando la madre de una muchacha se presentó en la comisaría local y denunció que su hija estaba ejerciendo la prostitución en un local de El Soberbio. Dio la dirección y los uniformados tomaron cartas en el asunto, con la supervisión del juzgado de Instrucción Tres de San Vicente.
Hubo dos allanamientos en Eñ Soberbio, uno en un bar denominado “La Tora”, ubicado sobre la avenida San Martín, y otro en un comercio similar situado en el barrio Agua Potable.
El primero de los negocios era administrado por una adolescente de 16 años quien, de acuerdo con lo que establecieron los pesquisas, a pedido de De Melo habría reclutado como prostitutas a dos jovencitas de 13 y 14 años, respectivamente. En el otro local, estaba al frente Nene. Allí también habrían prostituido a menores de edad, desde diciembre de 2005.
Los detectives determinaron que ambos comercios tenían habilitación para funcionar como bares, pero que en los dos habían acondicionado piezas donde las muchachas recibían a los eventuales clientes.
Las adolescentes cobraban desde 25 pesos por sus servicios.
En la jerga de los burdeles se las denominaba “paseras”, ya que primero ofrecían las bebidas alcohólicas de la casa a los parroquianos y luego el “pase” a la pieza del fondo, para la práctica de las relaciones sexuales.
En mayo de 2004, la pareja conformada por Mary Teresa Da Rosa y Valdir Pereira Da Costa fue condenada a una pena de cuatro años de prisión luego de que se estableciera que en el bar que regenteaba en El Soberbio habían explotado sexualmente a una adolescente de 14 años. El castigo le aplicó el Tribunal Penal de Oberá, el mismo que deberá analizar la conducta de De Melo.
En el TP obereño hay otro antecedente por un hecho similar. A principios de este año, los magistrados de ese cuerpo sentenciaron a cuatro años de prisión a un joven que regenteaba un conocido prostíbulo de la localidad de Campo Viera.
El muchacho, llamado Miguel Ángel García, tiene 21 años. Acorralado por las pruebas en su contra, sobre todo el desgarrador relato de una chica paraguaya a la que el acusado trajo de su país bajo engaños y pretendió obligarla a prostituirse, decidió instruir a su defensa para que acordara con la Fiscalía un juicio abreviado.
El caso salió a la luz gracias a la valentía de la paraguaya, quien llegó hasta el local bajo engaños y estuvo cautiva durante quince días. Después la echaron, porque se negó en reiteradas oportunidades a trabajar como prostituta.
Luego de que la expulsaran del negocio, llamado “Rudy Bar”, la muchacha fue hasta la comisaría de Campo Viera y allí radicó una denuncia. Fue el disparador de toda la investigación.
Ella relató ante los uniformados que ella vivía con una tía en el barrio Santo Domingo de Mayor Otaño, Paraguay (departamento de Itapúa), y que vino a la Argentina porque le ofrecieron trabajo como empleada doméstica. La convenció la remuneración que supuestamente le iban a dar de manera mensual.
Contó que ingresó a Misiones por Eldorado y que después siguió viaje hasta Campo Viera, acompañada de una mujer a la que identificó como Gladys. A ésta nunca la ubicaron, pese a los operativos hechos al efecto.
Una vez en la Capital del Té, la joven fue alojada en el bar nocturno de dudosa reputación ubicado en el paraje El Yazá, camino a Oberá. Allí no la esperaba una tarea como doméstica, sino como esclava de un burdel.
La víctima dijo que ella se negó a prostituirse e indicó que lo mismo hizo una chica de 14 años que también estaba como rehén en el inmueble.
El lunes 5 de julio de 2004, la Policía allanó el bar, detuvo al ahora procesado y a su ayudante. Además, rescató a la adolescente y decomisó: doce casetes de películas pornográficas, lubricantes íntimos, preservativos y revistas triple X.
Supuestas reclutadoras
La Policía de Puerto Iguazú investiga la presunta presencia en la localidad de dos mujeres sindicadas como reclutadoras de una organización de tratantes de blancas.
Estas personas, de acuerdo con testimonios recabados hasta ahora, ofrecerían empleo fuera de la provincia a las chicas. Además, jugosas remuneraciones.
Los ofrecimientos serían el señuelo para poder capturar a las muchachas.