Proyectan poner en valor a la Catedral para el jubileo del 2007

domingo 02 de octubre de 2005 | 2:00hs.
Eran otras épocas, otra comunidad. Un pueblo que se levantaba alrededor de la plaza, la casa de gobierno y, sobre todo, la iglesia Catedral. Sus dos torres se elevaban hacia el cielo posadeño y su cruces marcaban el límite de lo inalcansable. Ocho relojes marcaban ese tiempo colectivo compartido por las horas de trabajo, en la agitada capital, y de ocio, en los paseos, “la vuelta al perro” y celebraciones religiosas.
Eran otras épocas, otras necesidades, otras realidades. Dentro de dos años, la diócesis de Posadas celebrará su cincuentenario y, por una iniciativa del actual Obispo de Posadas, Juan Martínez, se está deliberando la posibilidad de realizar mejoras edilicias en la iglesia Catedral para devolverle el esplendor de sus primeros años. Son varias las personas e instituciones interesadas en esta iniciativa, debido a que el inmueble es considerado monumento histórico de la ciudad.
El proyecto tiende a poner en valor al edificio debido a que se encuentra bastante degradado, con dificultades constructivas y muy opaco en su aspecto por el paso del tiempo. “Se quiere aprovechar el marco del festejo para arreglar la Catedral debido a que es un espacio sagrado importante, cabeza de la diócesis”, manifestó el arquitecto Fernando Dasso, una de las personas que está ayudando al párroco Víctor Arenhardt a evaluar los trabajos a realizar.

La Iglesia 
La iglesia Catedral cuenta con una historia difusa como edifico, ya que se sabe muy poco sobre sus comienzos, cómo eran sus estructuras, sus decorados. Se dice que poseía pinturas inspiradas en las Sagradas Escrituras, probablemente como frescos que cubrían gran parte de las paredes, de la cúpula y de la bóveda. Pero nunca se pudo asegurar esto.
“Hace unos años, con la finalidad de repararla se pintó de blanco la iglesia y se cubrió esos frescos. Producto de ello se perdió la originalidad decorativa. En realidad, lo que se pretendía, era modernizarla, reduciendo las iconografías al mínimo, que de alguna manera es la tendencia actual. Ahora, se está estudiando la posibilidad de descascararlo pero es difícil por que se ha  pintado arriba, con otros materiales y las acciones químicas de estos ya habrán destruido las mismas”, aseguró Dasso.
Desde el punto de vista arquitectónico el edificio es  muy ecléctico, ya que se mezclan los estilos, no hay uno definido, producto de los cambios que sufrió a lo largo del tiempo. Lo que se pretende es además de revalorizar la construcción de acuerdo a las nuevas necesidades litúrgicas. .
Hace un tiempo un sacerdote experto en cuestiones litúrgicas, José Luis Duhourq, que vino especialmente de Buenos Aires, redactó un informe, una especie de ayuda para los profesionales que se encarguen de los trabajos de puesta a punto. Declaró que el edificio necesitaría entre otras transformaciones, la reubicación del magisterio, la modificación del espacio del altar, arreglos en todo lo que tiene que ver con la ventilación, humedad y pintura. 

El órgano
“El famoso órgano musical que posee la iglesia, considerado pieza única no sólo en la provincia sino también en el país, fue incluido dentro de los consejos a tener en cuenta por parte de los ejecutores de las reformas.
Se aconsejó sacar el órgano de donde está -en el transepto de la iglesia- debido a que corta la imagen de cruz que tiene la iglesia. La idea es llevarlo a la planta alta, arriba del coro para acompañar sus ejecuciones en las celebraciones de las misas.
En principio, la propuesta es sólo el traslado del mismo y no su arreglo, debido a que por ser una pieza única e importada el costo es muy elevado y habría que hacer todo un estudio aparte para evaluar el costo de las reparaciones. “Sería muy lindo poder arreglarlo algún día ya que la música va unida siempre a la liturgia pero es algo difícil de lograr sin la colaboración de la gente”, aseguró Dasso.
Durante veinte años Juan José Muhn fue el ejecutor de los acordes de este emblemático órgano. Recordó que la primera vez que estuvo a su mando fue en 1963 para una fiesta de Pentecostés.
La elección de Muhn como su concertista se debió a que tocaba el armonio en la  iglesia del Verbo Divino. “Desgraciadamente desde un principio el instrumento, tuvo muchos problemas por la mala calidad de los materiales. El mismo posee tubos de madera y de metal, y al poco tiempo de ser colocados se empezaron a doblar. Yo traté de enderezarlos en la medida que pude, pero es un instrumento complejo. Recuerdo que hace un tiempo, venía desde Buenos Aires un organero que lo mantuvo por un tiempo, pero este señor falleció y después de ello nunca más vino nadie a hacerse cargo de las reparaciones”, expresó Muhn, quién además precisó que “el traslado del órgano, es una tarea muy compleja, no por su peso porque se desarma íntegro, sino porque rearmarlo es muy difícil. Además aquí en Posadas no existe, que yo conozca, alguien que sepa como hacerlo, alguien que se dedique exclusivamente al instrumento. Hay que recordar que este instrumento es una pieza única”, concluyó.


El promotor
Monseñor Jorge Kemerer, fue quien encargó en 1962, a dos hermanos alemanes de apellido Sebald la construcción del mismo. El instrumento se ubicó a la derecha de la nave central del Altar mayor. La “Comisión preadquisición órgano de la Catedral” recaudó fondos donados por sus integrantes. Cada uno de ellos aportó la suma de “mil pesos moneda nacional”. Los constructores viajaron especialmente a la Argentina para instalarlo pieza por pieza.
“El órgano se colocó, en el lugar donde se encuentra actualmente porque se quería que el mismo  formara parte de la celebración de la misa. Si hubiese sido colocado en otro sector habría quedado excluido de toda la ceremonia religiosa”, expresó Juan José Muhn quién fuera uno de los primeros en acariciar sus teclas, allá por 1963. Ese sonido único que formaba parte de la atmósfera de la Catedral de Posadas, tuvo su época de oro entre 1975 y 1985. Hoy, las nuevas generaciones quizá ni se percatan de ese gigante inmóvil porque nunca han escuchado esas melodías que lo hacía único.