“Soy un amigo de Perón que no quiere morir sin contarles este secreto”
domingo 26 de junio de 2005 | 2:00hs.
Su nombre es Octavio Agustín Ríos, pero dice que muy poca gente lo llama así pues “todos me conocen como Titino”. Nació hace 86 años en la localidad correntina de Curuzú Cuatiá, pero “mis dos grandes pasiones que fueron la política y las ideas del General Perón me hicieron ser parte de la historia de la provincialización de Misiones, primero como gremialista, luego como delegado del Territorio Nacional ante la Cámara de Diputados de la Nación y finalmente como el primer senador electo por el pueblo misionero”.
Hoy vive en un modesto departamento del barrio de Flores “porque a diferencia de los políticos actuales en mi época realmente nos movilizaban las ideas y no la plata, por eso le aseguro que terminé la senaduría casi en la quiebra porque todo lo que ganaba, que no era mucho, lo utilizaba para ayudar a los compañeros”.
Pero aclaró que es feliz y que no reniega de nada. Contestó todas las preguntas del reportaje referidas a su historia. Sin embargo fue directo y cortante cuando los interrogantes eran de la actualidad política. “Discúlpeme, pero me reservo la opinión”, fue la respuesta brindada sobre la situación actual del peronismo argentino, su visión de la gestión del presidente Kirchner y las administraciones de los gobernadores misioneros Ricardo Barrios Arrechea, Ramón Puerta y Carlos Rovira, a partir del advenimiento de la democracia en 1983.
Un secreto guardado 50 años
“No espero premios ni halagos por el trabajo que realicé a favor de la provincialización de Misiones porque reconozco que sólo fui un instrumento del general Juan Domingo Perón en esa tarea, por lo tanto brindo esta entrevista al diario El Territorio con el único objetivo de hacer conocer a ese pueblo información que guardé en secreto por 50 años”, explicó Octavio Agustín Ríos al comenzar el diálogo.
El encuentro se realizó en el domicilio de Ríos ubicado en el barrio porteño de Flores, donde el ex senador reveló una serie de detalles sobre los encuentros y desencuentros políticos, económicos y gremiales que se sucedieron en el territorio nacional de Misiones desde 1949 hasta su provincialización aprobada en 1953 y ejecutada a partir de 1954. En junio de 1955 asumen los primeros legisladores electos por la provincia, de lo cual este año cumple el primer cincuentenario.
A la lógica y primera pregunta de por qué no contó esta historia antes, Ríos dijo que “personalmente le prometí al general Perón y a su señora Eva no dar a conocer los temas que traté con ellos referidos a la provincialización de Misiones y a mantenerlos como secreto de Estado por los siguientes 50 años. Ahora que venció ese plazo lo hago con la única finalidad de que el pueblo misionero tenga verdadera conciencia de las preocupaciones del general Perón por Misiones, como nadie imaginó jamás”.
Ríos contó que llegó por primera vez a la tierra colorada, luego de recibirse en la Universidad de Buenos Aires de profesor de matemática, pues recibió el ofrecimiento del cargo de secretario de la Escuela Nacional de Educación Técnica -hoy denominada Escuela Provincial de Educación Técnica luego de la transferencia al ámbito provincial- desde donde “comencé a trabajar gremialmente con el propósito de organizar el movimiento obrero en Misiones”.
Recordó que “en ese entonces en Misiones existían gremios que tenían verdadera y auténtica gravitación social y económica, como el sindicato de los marítimos, que contaba con más de 5000 afiliados, y el de los obreros de la madera que agrupaba a más de 3000 sindicados. Pero como la mayoría de los dirigentes gremiales de la época provenían de un anarco-sindicalismo había una fuerte oposición para marchar hacia el nuevo sistema que el general Juan Perón imponía a la organización del movimiento obrero argentino”.
"La revolución todavía no llegó a Misiones"
A juicio de Rios su incursión en la vida política del por entonces Territorio Nacional de Misiones comenzó “un día muy caluroso del mes de febrero de 1949, cuando llegó a mi casa, ubicada en la calle San Luis y Bolívar de Posadas, el señor Jorge Di Ruso, quien se desempeñaba como interventor de la delegación regional de la Confederación General de Trabajadores (CGT) para ofrecerme ese cargo después de los sucesivos fracasos de las últimas intervenciones que no lograban unir a todos los gremios locales”.
Ríos aceptó la propuesta,pero para ello pidió una reunión con el secretario general de la CGT nacional, José Espejo, que fue la persona que sirvió de enlace para llegar por primera vez a la Casa Rosada donde fue recibido por el presidente Perón, “a quien le expresé con absoluta franqueza y pena que su revolución no había llegado aún a Misiones”.
La respuesta de Perón -según Ríos - fue “que para lograrlo en Misiones había dos obstáculos por vencer: primero, destrozar un antiguo anacronismo político conservador que pretendía seguir manteniendo los territorios nacionales, tal como si fueran pequeños feudos, y segundo, los intereses económicos que se movían en torno de las producciones locales explotados por los viejos políticos corruptos”.
Ríos comentó que se retiró de esa audiencia con el pedido de Perón de “trabajar arduamente por la consolidación de la CGT regional de Misiones y la formación de la rama masculina del partido como pasos fundamentales para la provincialización del lugar. Luego me entregó su tarjeta personal con su número de teléfono directo para que lo llamara por cualquier problema que pudiera tener en esa misión encomendada”.
Al momento de la despedida, “el general le dijo al compañero Espejo que me acompañara hasta el despacho de la señora Eva y así fue como llegué a ver por primera vez a esta formidable mujer, en lo que hoy es el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires, con la que coincidimos que efectivamente la revolución peronista aún no había llegado a Misiones”.
En la oportunidad, “la señora ofreció toda clase de ayuda para el movimiento peronista de Misiones. Esa experiencia de tener frente a mis ojos a la mujer que había producido la mayor revolución social de la Argentina fue uno de los momentos más emotivos de toda mi vida. Cuando nos despedíamos me dijo que los pequeños obsequios acercaban a los grandes amigos y me regaló un encendedor de escaso valor material pero que hoy en día representa para mí un tesoro invalorable”.
Regreso con gloria
Ríos recuerda que “cuando volví a Posadas sabía que tenía conmigo los tres avales que necesitaba para organizar el movimiento obrero en Misiones: el de la CGT nacional, el del general Juan Perón y el de la señora Eva Perón, por eso inmediatamente convocamos a un plenario donde se eligieron los cuatro compañeros que acompañaron mi gestión: Faustino Esquivel, Claudio Horrisberger, Dolores Márquez y Eugenio Franco".
Ríos recordó que “por ese entonces, el gobernador del Territorio Nacional era el señor Aparicio Almeida, que fue nombrado para tal función por sugerencias del ministro del Interior Ángel Borlenghi, quienes representaron los obstáculos más duros a sortear para la organización del movimiento peronista en Misiones y para trabajar por la provincialización”.
Según destacó Ríos, “los desencuentros que mantuve con el ministro Borlenghi se intensificaron cuando él pretendió una reelección de Almeida y para mediar en el conflicto, el general Perón designó a Eduardo Reguero, en noviembre de 1949, que es el momento donde se inicia una nueva etapa en la vida política de Misiones”.
Según Ríos, “Reguero mostró un perfil político completamente distinto del de Almeida. Pero es indudable que la ansiedad del nuevo gobernador por lograr una peronización masiva de la población lo hizo extralimitar en sus medidas haciendo que cayera en excesos no tolerables para gran parte de la sociedad misionera”.
“En uno de mis encuentros con el general Perón -prosigue Ríos - me advirtió que en los próximos meses cambiaría al gobernador Reguero y me solicitó que le recomendara alguien para ocupar ese puesto, para el que señalé al doctor Claudio Arrechea, con quien me unía una gran coincidencia política y filosófica, además de una entrañable amistad”.
Rumbo a la provincialización
Luego “el general designó interventor federal al doctor Arrechea, quien comenzó un trabajo ordenado y prolijo respetando las auténticas necesidades de Misiones y allanando todos los obstáculos para obtener la ansiada provincialización".
Ríos contó que “en el mes de marzo del 53 le hice conocer detalladamente al gobernador Arrechea la firme determinación del general Perón de transformar a Misiones en una provincia y empezamos a delinear una estrategia para lograr la transferencia total de todos los muebles y propiedades del Estado nacional a la nueva provincia”.
Para esa época, Ríos ya había sido designado delegado nacional ante el Congreso de la Nación, por lo tanto cumplía las funciones de un diputado nacional con voz pero sin voto, pues venía en representación de un territorio nacional. Como prueba de ello, muestra el diploma obtenido por ese cargo que adorna el living de su casa porteña. “Junto al gobernador Arrechea mantuvimos una reunión con Perón en la que nos manifestó que 'en homenaje al pueblo de Misiones, voy a firmar acá, el proyecto de ley que le dará nuevo destino a esa provincia y a su pueblo' que fue sancionado el 9 de diciembre de 1953”, recordó Ríos con emoción.
Descripción de Misiones en el '53
Durante la entrevista con El Territorio, el delegado y senador con mandato cumplido por Misiones entregó una copia del discurso que dio en el Congreso de la Nación el día en que se aprobó en la Cámara baja el proyecto de ley de provincialización de Misiones. A continuación se presentan algunos tramos de ese discurso:
“Si el ilustre San Martín pudiera hablar para pedir algo al Congreso de la Nación Argentina, ese algo sería, precisamente, la provincialización de Misiones. Hoy parece que el espíritu del insigne Capitán de los Andes se hubiera reencarnado en el ilustre conductor Perón, que por medio de este proyecto está pidiendo a los diputados la sanción de esta trascendental obra”.
“La Constitución proclama que todos los argentinos somos iguales. En las escuelas nos enseñan que los mismos derechos nos asisten a los nacidos en La Quiaca, Buenos Aires o Tierra del Fuego. Pero la verdad es otra. Los que vivimos en los territorios nacionales somos una especie de paria dentro de nuestra propia patria porque se nos niega la participación que nos corresponde en la elección de nuestros propios gobernantes”.
“La población total del territorio de Misiones es de 310.000 habitantes, de los cuales hay 49.407 extranjeros y 260.500 de población nativa. Existen actualmente 44 plantas industriales de terciado y cerca de 1400 establecimientos de molinos de yerba mate, fábricas de aceite de tung, almidón de mandioca, dulces, productos cítricos, tabaco y té”.
Hoy vive en un modesto departamento del barrio de Flores “porque a diferencia de los políticos actuales en mi época realmente nos movilizaban las ideas y no la plata, por eso le aseguro que terminé la senaduría casi en la quiebra porque todo lo que ganaba, que no era mucho, lo utilizaba para ayudar a los compañeros”.
Pero aclaró que es feliz y que no reniega de nada. Contestó todas las preguntas del reportaje referidas a su historia. Sin embargo fue directo y cortante cuando los interrogantes eran de la actualidad política. “Discúlpeme, pero me reservo la opinión”, fue la respuesta brindada sobre la situación actual del peronismo argentino, su visión de la gestión del presidente Kirchner y las administraciones de los gobernadores misioneros Ricardo Barrios Arrechea, Ramón Puerta y Carlos Rovira, a partir del advenimiento de la democracia en 1983.
Un secreto guardado 50 años
“No espero premios ni halagos por el trabajo que realicé a favor de la provincialización de Misiones porque reconozco que sólo fui un instrumento del general Juan Domingo Perón en esa tarea, por lo tanto brindo esta entrevista al diario El Territorio con el único objetivo de hacer conocer a ese pueblo información que guardé en secreto por 50 años”, explicó Octavio Agustín Ríos al comenzar el diálogo.
El encuentro se realizó en el domicilio de Ríos ubicado en el barrio porteño de Flores, donde el ex senador reveló una serie de detalles sobre los encuentros y desencuentros políticos, económicos y gremiales que se sucedieron en el territorio nacional de Misiones desde 1949 hasta su provincialización aprobada en 1953 y ejecutada a partir de 1954. En junio de 1955 asumen los primeros legisladores electos por la provincia, de lo cual este año cumple el primer cincuentenario.
A la lógica y primera pregunta de por qué no contó esta historia antes, Ríos dijo que “personalmente le prometí al general Perón y a su señora Eva no dar a conocer los temas que traté con ellos referidos a la provincialización de Misiones y a mantenerlos como secreto de Estado por los siguientes 50 años. Ahora que venció ese plazo lo hago con la única finalidad de que el pueblo misionero tenga verdadera conciencia de las preocupaciones del general Perón por Misiones, como nadie imaginó jamás”.
Ríos contó que llegó por primera vez a la tierra colorada, luego de recibirse en la Universidad de Buenos Aires de profesor de matemática, pues recibió el ofrecimiento del cargo de secretario de la Escuela Nacional de Educación Técnica -hoy denominada Escuela Provincial de Educación Técnica luego de la transferencia al ámbito provincial- desde donde “comencé a trabajar gremialmente con el propósito de organizar el movimiento obrero en Misiones”.
Recordó que “en ese entonces en Misiones existían gremios que tenían verdadera y auténtica gravitación social y económica, como el sindicato de los marítimos, que contaba con más de 5000 afiliados, y el de los obreros de la madera que agrupaba a más de 3000 sindicados. Pero como la mayoría de los dirigentes gremiales de la época provenían de un anarco-sindicalismo había una fuerte oposición para marchar hacia el nuevo sistema que el general Juan Perón imponía a la organización del movimiento obrero argentino”.
"La revolución todavía no llegó a Misiones"
A juicio de Rios su incursión en la vida política del por entonces Territorio Nacional de Misiones comenzó “un día muy caluroso del mes de febrero de 1949, cuando llegó a mi casa, ubicada en la calle San Luis y Bolívar de Posadas, el señor Jorge Di Ruso, quien se desempeñaba como interventor de la delegación regional de la Confederación General de Trabajadores (CGT) para ofrecerme ese cargo después de los sucesivos fracasos de las últimas intervenciones que no lograban unir a todos los gremios locales”.
Ríos aceptó la propuesta,pero para ello pidió una reunión con el secretario general de la CGT nacional, José Espejo, que fue la persona que sirvió de enlace para llegar por primera vez a la Casa Rosada donde fue recibido por el presidente Perón, “a quien le expresé con absoluta franqueza y pena que su revolución no había llegado aún a Misiones”.
La respuesta de Perón -según Ríos - fue “que para lograrlo en Misiones había dos obstáculos por vencer: primero, destrozar un antiguo anacronismo político conservador que pretendía seguir manteniendo los territorios nacionales, tal como si fueran pequeños feudos, y segundo, los intereses económicos que se movían en torno de las producciones locales explotados por los viejos políticos corruptos”.
Ríos comentó que se retiró de esa audiencia con el pedido de Perón de “trabajar arduamente por la consolidación de la CGT regional de Misiones y la formación de la rama masculina del partido como pasos fundamentales para la provincialización del lugar. Luego me entregó su tarjeta personal con su número de teléfono directo para que lo llamara por cualquier problema que pudiera tener en esa misión encomendada”.
Al momento de la despedida, “el general le dijo al compañero Espejo que me acompañara hasta el despacho de la señora Eva y así fue como llegué a ver por primera vez a esta formidable mujer, en lo que hoy es el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires, con la que coincidimos que efectivamente la revolución peronista aún no había llegado a Misiones”.
En la oportunidad, “la señora ofreció toda clase de ayuda para el movimiento peronista de Misiones. Esa experiencia de tener frente a mis ojos a la mujer que había producido la mayor revolución social de la Argentina fue uno de los momentos más emotivos de toda mi vida. Cuando nos despedíamos me dijo que los pequeños obsequios acercaban a los grandes amigos y me regaló un encendedor de escaso valor material pero que hoy en día representa para mí un tesoro invalorable”.
Regreso con gloria
Ríos recuerda que “cuando volví a Posadas sabía que tenía conmigo los tres avales que necesitaba para organizar el movimiento obrero en Misiones: el de la CGT nacional, el del general Juan Perón y el de la señora Eva Perón, por eso inmediatamente convocamos a un plenario donde se eligieron los cuatro compañeros que acompañaron mi gestión: Faustino Esquivel, Claudio Horrisberger, Dolores Márquez y Eugenio Franco".
Ríos recordó que “por ese entonces, el gobernador del Territorio Nacional era el señor Aparicio Almeida, que fue nombrado para tal función por sugerencias del ministro del Interior Ángel Borlenghi, quienes representaron los obstáculos más duros a sortear para la organización del movimiento peronista en Misiones y para trabajar por la provincialización”.
Según destacó Ríos, “los desencuentros que mantuve con el ministro Borlenghi se intensificaron cuando él pretendió una reelección de Almeida y para mediar en el conflicto, el general Perón designó a Eduardo Reguero, en noviembre de 1949, que es el momento donde se inicia una nueva etapa en la vida política de Misiones”.
Según Ríos, “Reguero mostró un perfil político completamente distinto del de Almeida. Pero es indudable que la ansiedad del nuevo gobernador por lograr una peronización masiva de la población lo hizo extralimitar en sus medidas haciendo que cayera en excesos no tolerables para gran parte de la sociedad misionera”.
“En uno de mis encuentros con el general Perón -prosigue Ríos - me advirtió que en los próximos meses cambiaría al gobernador Reguero y me solicitó que le recomendara alguien para ocupar ese puesto, para el que señalé al doctor Claudio Arrechea, con quien me unía una gran coincidencia política y filosófica, además de una entrañable amistad”.
Rumbo a la provincialización
Luego “el general designó interventor federal al doctor Arrechea, quien comenzó un trabajo ordenado y prolijo respetando las auténticas necesidades de Misiones y allanando todos los obstáculos para obtener la ansiada provincialización".
Ríos contó que “en el mes de marzo del 53 le hice conocer detalladamente al gobernador Arrechea la firme determinación del general Perón de transformar a Misiones en una provincia y empezamos a delinear una estrategia para lograr la transferencia total de todos los muebles y propiedades del Estado nacional a la nueva provincia”.
Para esa época, Ríos ya había sido designado delegado nacional ante el Congreso de la Nación, por lo tanto cumplía las funciones de un diputado nacional con voz pero sin voto, pues venía en representación de un territorio nacional. Como prueba de ello, muestra el diploma obtenido por ese cargo que adorna el living de su casa porteña. “Junto al gobernador Arrechea mantuvimos una reunión con Perón en la que nos manifestó que 'en homenaje al pueblo de Misiones, voy a firmar acá, el proyecto de ley que le dará nuevo destino a esa provincia y a su pueblo' que fue sancionado el 9 de diciembre de 1953”, recordó Ríos con emoción.
Descripción de Misiones en el '53
Durante la entrevista con El Territorio, el delegado y senador con mandato cumplido por Misiones entregó una copia del discurso que dio en el Congreso de la Nación el día en que se aprobó en la Cámara baja el proyecto de ley de provincialización de Misiones. A continuación se presentan algunos tramos de ese discurso:
“Si el ilustre San Martín pudiera hablar para pedir algo al Congreso de la Nación Argentina, ese algo sería, precisamente, la provincialización de Misiones. Hoy parece que el espíritu del insigne Capitán de los Andes se hubiera reencarnado en el ilustre conductor Perón, que por medio de este proyecto está pidiendo a los diputados la sanción de esta trascendental obra”.
“La Constitución proclama que todos los argentinos somos iguales. En las escuelas nos enseñan que los mismos derechos nos asisten a los nacidos en La Quiaca, Buenos Aires o Tierra del Fuego. Pero la verdad es otra. Los que vivimos en los territorios nacionales somos una especie de paria dentro de nuestra propia patria porque se nos niega la participación que nos corresponde en la elección de nuestros propios gobernantes”.
“La población total del territorio de Misiones es de 310.000 habitantes, de los cuales hay 49.407 extranjeros y 260.500 de población nativa. Existen actualmente 44 plantas industriales de terciado y cerca de 1400 establecimientos de molinos de yerba mate, fábricas de aceite de tung, almidón de mandioca, dulces, productos cítricos, tabaco y té”.