El pueblo judío celebra el paso de la esclavitud a la libertad

domingo 24 de abril de 2005 | 2:00hs.

Con la salida de la primera estrella, ayer la comunidad judía inició la celebración del Pesaj (Pascua) que rememora la liberación del pueblo judío esclavo en Egipto. En Misiones la comunidad israelita se reunirá el sábado próximo a las 21 en la sinagoga ubicada en la calle San Martín 473.
Los hijos de Israel salieron de la servidumbre a la libertad, y la profusión de leyes que rigen la celebración tiene por objeto rememorar ese hecho.
Del mismo se desprende la obligatoriedad de los preceptos fundamentales que el pueblo recibe y acata. Así, los Diez Mandamientos se inician con la frase: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre” (Éxodo XX, 2).
La mayor parte de las prescripciones de carácter social que confieren al pueblo de Israel una fisonomía propia, se relacionan también con aquel formidable evento.

Libertad
Así, se estableció la prohibición de poseer esclavos hebreos, porque según la palabra de Dios a Moisés, “Ellos son mis siervos, a los cuales Yo saqué de la Tierra de Egipto: no podrán ser vendidos como esclavos” (Levítico XXV, 42). Y otro ejemplo de los tantos, Éxodo XXII, 20, donde se lee: “No engañarás al extranjero, ni lo oprimirás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”.
La salida de Egipto se menciona, además, a diario, en las oraciones rituales. Pero es en la noche del “Séder” (cena) cuando se recuerda el éxodo de manera especial. Y la "Hagadá" (Narración de Pesaj), que en su texto marca la celebración paso a paso, expresa: “Cuanto más relata uno acerca del éxodo de Egipto, tanto más merece ser elogiado”.
La narración de la salida de Egipto comprende dos temas principales: uno, las penurias de la esclavitud (“avdut”), y el otro, los avatares de la liberación, rica en hechos prodigiosos como las célebres diez plagas, o el cruce del Mar Rojo.

La libertad
El motivo central de la festividad de Pésaj es la libertad (“jerut”). Pero la libertad no es un fin en sí mismo. No en vano, el pueblo de Israel debió permanecer por mucho tiempo en un país donde un enorme poder se concentraba en manos de unos pocos, el monarca se adjudicaba rango divino y la gente común vivía oprimida.
Por haber experimentado la injusticia en carne propia, aspiraba ese pueblo a construir una sociedad más justa. Por lo tanto, ya desde el día siguiente al de la salida de Egipto, empieza el recuento de las siete semanas (Shavuot), al cabo de las cuales habrá de recibir la “Torá” (la Ley)  al pie del Monte Sinaí.
Sin embargo, no se mostró dispuesto a abandonar Egipto el pueblo en su totalidad.
Muchos israelitas se habían habituado al yugo de sus amos. Debió surgir una generación nueva, de ánimo más resuelto, dispuesta a correr el riesgo.

Historia
De distintos episodios y alusiones del texto bíblico, se desprende que existían en la masa del pueblo diversas corrientes enfrentadas. Así, se cuenta de la Tribu de Efraím, algunos de cuyos hijos, impacientes, tomaron la espada y pretendieron lanzarse a la conquista de Canaán, pero al no estar debidamente preparados, cayeron en el camino.
Hubo también rebeldes que se oponían a Moisés y a Aarón y hablaban mal de sus hermanos.
Algunos temían que sus jefes los malquistaran con el Faraón de Egipto, cuando le exigían que dejara salir a su pueblo. Pero aún los que se mantenían fieles, más de una vez vacilaron ante la magnitud de la empresa, renegando de quienes aspiraban a liberarlos.
Y debieron luego aceptar los mandatos de la “Torá” (la Ley), para merecer la libertad prometida.

Compromiso de la libertad
En los umbrales del éxodo, y hallándose todavía bajo el dominio egipcio, Moshé se preocupa por que los padres respondan a las preguntas de sus hijos acerca de los acontecimientos. La “Hagadá” subraya que a cada nueva generación le corresponde renovar el compromiso de la libertad, superando las barreras del tiempo: "Cada generación debe verse a sí misma como si hubiera sido ella la que salió de Egipto". Y la estructura misma de su texto simboliza los estrechos lazos entre el pasado, el presente y el futuro del pueblo de Israel.
En la primera parte, repasa la historia de los patriarcas, y en la segunda extiende el beneficio de la liberación a las generaciones actuales.
En la última parte, con vistas al futuro, aparece Eliahu Hanaví (el profeta Elías). Según viejas tradiciones, él es quien anuncia el final de los tiempos, la llegada del Mesías. ¡Que mejor símbolo, entonces, de la redención ("gueulá"), en un futuro que toda la humanidad anhela!
En la semana que se celebra Pesaj, se cambian los utensilios ollas y vajillas que se usan regularmente por unos especiales para la fiesta.


Cena
La primera y segunda noche se celebra el "Seder de Pesaj", una cena que se lleva a cabo con mucho orden, leyendo la "Hagadá" (narración de Pesaj).
Se coloca en la mesa una charola con seis divisiones:
1.- Betza, huevo duro
2.- Zroa, un hueso con carne asada
3.- Joroset,  mezcla de manzana con nuez y vino
4.- Maror, verdura amarga
5.- Carpas, papa hervida o perejil
6.- Jazeret, lechuga
Se pone también en la mesa una servilleta con tres "matzot"  (pan sin levadura) y una copa grande con vino para "Eliahu Hanavi". Durante el "Seder" se toman cuatro copas de vino y se preguntan las cuatro "Kushiot"

Fuente: Moshe Korim