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El Arte indígena de Tierra del Fuego es objeto de estudios

martes 29 de marzo de 2005 | 2:00hs.
El arte de los pobladores de Tierra del Fuego, antecesores de los yámanas y los selk (onas), que se remonta a 7000 años de antiguedad, es el centro de una  investigación sobre una serie de bajorrelieves geométricos de “increíble precisión” realizados en arpones y otros objetos, y acerca de la pintura corporal de estos grupos, una práctica extendida hasta inicios del siglo XX.
En el sur de Tierra del Fuego vivía un grupo de pobladores, que fueron los ancestros de los yámanas, según el descubrimiento que hicieron hace 25 años en la región del Canal del Beagle dos investigadores del Conicet, Luis Oquera y Ernesto Piana.
“Este descubrimiento hizo posible mi estudio del arte de estos pobladores, además de una investigación sobre pintura corporal de los indios de la región habitada también por los selk”, precisó Danae Fiore, investigadora del Conicet.

Cultura indígena
Tanto los yámanas como los selk’ eran tribus cazadoras, recolectoras y pescadoras, aunque los primeros se movilizaban en canoas y los segundos eran pedestres. El estudio de la pintura corporal, eje de la tesis doctoral que Fiore hizo en Londres, se basa en la comparación de fotos etnográficas de ambos grupos.
“Desde 2003 sumo esta investigación sobre el arte mobiliar -que continúa hasta ahora- sobre un conjunto de casi 300 piezas: objetos de hueso, muchos de ellos arpones, cuentas de collar, pendientes decorados", apuntó Fiore.
Y puntualizó “estoy trabajando en la parte ornamental y en la tecnológica haciendo análisis microscópicos, para analizar que técnicas decorativas se utilizaban entonces. Los diseños son bajorrelieves hechos con instrumentos de piedra, con un ángulo agudo que se pasaba en repetidas ocasiones para marcar un surco”, describió.
Fiore hizo hincapié en que “estos indígenas tenían una habilidad tecnológica increíble, porque cuando uno trata de repetir el bajorrelieve no puede igualar el grado de precisión milimétrica que ellos alcanzaron”.
“Esta tradición continuó, con altos y bajos, hasta la época de la conquista y el contacto con los blancos. A las épocas de esplendor, hace 6000 y 4000 años atrás, le siguió la producción de bajorrelieves de menor calidad”.
Esta declinación -a juicio de la investigadora- se relaciona con el cambio en las técnicas de caza, ya que los arpones más antiguos estaban hechos con huesos de cetáceos y lobos marinos.
“No dejaron de cazar estos animales marinos pero le sumaron el uso de puntas de lanza o de flecha de piedra. Ellos extienden la dieta a la caza de guanacos y emplean técnicas de cacería más amplia. Cuando no dependen tanto del arpón, dejan de decorarlo. Hay un vínculo entre las técnicas de subsistencia y las técnicas artísticas”, especificó Fiore y aclaró que este vínculo se puede verificar “sólo en algunos sitios”.

Arte en pintura
“Esta gente realizaba arte mobiliar, a través de objetos de hueso, que por los descubrimientos en la zona sabemos que existió desde hace 7000 años, pero hay que agregar las pinturas corporales cuya datación inicial es un enigma”, subrayó la investigadora.
“Estas pinturas se hacían con tres colores: rojo, blanco y negro. Hay dos datos que lo prueban: las observaciones hechas desde el siglo XVl a través de crónicas y relatos de viajeros por la región. Pero además existen vestigios de pintura en los sitios arqueológicos. Aunque esos residuos no indican que se pintaran el cuerpo hace 6000 años, sino que ya manipulaban pintura”.

Otros datos
Tanto los yámanas o los selk utilizaban estos colores “y los diseños que utilizaban son específicos de cada sociedad. Una diferenciación socio-cultural que sirve para entender por qué lo hacían de una u otra manera” acotó Fiore.
“Las pinturas las utilizaban para embellecerse, expresar estados emotivos, situaciones de duelo -los yámanas sobre todo tenían un complejo sistema de códigos visuales- y en los ritos de iniciación”, comentó.
En los sitios arqueológicos ubicados en la costa norte del canal Beagle existen residuos de pigmentos rojos, algunos de ellos ubicados en capas de 6000 años de antigüedad.
Los análisis de estos pigmentos se realizan actualmente en colaboración con la investigadora Marta Maier y su equipo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, “con el objeto de identificar qué componentes químicos los conforman”.
El total de objetos decorados, en los diez sitios arqueológicos del Canal Beagle, es de más de 270. “Se trata de la mayor cantidad de objetos de hueso decorados del sur de Sudamérica y también la colección más antigua”, concluyó la investigadora.
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