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Los gajes del oficio

domingo 24 de octubre de 2004 | 2:00hs.
Fundador del diario.
Sesostris Olmedo un hombre que no se doblegaba.
Sesostris Olmedo un hombre que no se doblegaba.
Lo habíamos publicado en otras ocasiones, que don Sesostris, hijo de Delfín Olmedo y Lucía Verón, nació en Mercedes, Corrientes en 1889. Son datos de su nieto el doctor Rolando Aníbal Olmedo, quien objetó que su abuelo en su juventud, fue llevado por un primo poeta y sacerdote dominico a Montevideo. Posteriormente fue a La Plata, donde recibió clases de literatura. Pero nada le resultó fácil por el camino compartido con Elcira Ortega, su mujer desde 1913. Testigo de los momentos de cuando lo liberaron del pontón “Sirio” al volver este a su casa rengueando por las infecciones de las picaduras de araña, al ser privado de su libertad. En sus escritos se lee: “Los latigazos de fuego, esos que llagan sus cuerpos y envenenan sus almas, también desgarran mis carnes y empenachan de protestas mi espíritu”.

La casona-diario
Narrado por algunos de sus hijos, en la vereda de la casa de familia y diario, eran frecuentes las bombas de estruendo, lanzadas con mortero para anunciar noticias muy importantes. Y el pizarrón negro en la vereda de la entrada al El Territorio, era popular para la población que buscaba sensacionalismo. Allí se escribían las primicias para interesar al lector. Su padre, señalaron, tenía una radio muy sensible, que captaba las noticias importantes en horas del mediodía, por la emisora de radio El Mundo, mientras anotaba a mano lo que escuchaba. Este asimismo, tenía excelente memoria. La edición del diario salía a las 17, todo se hacía a pulso, se imprimía con una plana marca Marinoni que andaba con un cilindro giratorio. Había que colocar el papel, hoja por hoja en la máquina impresora. Los ejemplares se enviaban por correo y los canillitas los entregaban en las casas a cinco centavos para los suscriptores y a diez, para todo público. La familia en pleno se encargaba de ayudar “para el puchero”.     
Olmedo a los 25 años fundó en Monte Caseros el periódico Adelante con tendencia radical. En 1922, en Paso de los Libres, “Renovación”, ambos combativos, críticos, que coadyuvó para que sus adversarios se tomaran represalias motivo por el cual vino a Misiones. Ya había fundado la imprenta “La Lucha”. Llegó a Posadas en 1923, con la imprenta del mismo nombre, trayendo de Corrientes, las maquinarias. Al mismo tiempo hizo circular la revista “Erato”. En 1925, fundó El Territorio orientado hacia las actividades misioneras y la política. Como los años 1930, en la presidencia de Uriburu, El Territorio se orientaba hacia la democracia a ultranza. Siendo perseguido y privado de su libertad, para después escribir; “a los perseguidos, a los torturados, a los que comieron el pan amargo del exilio y a los que como el autor, supieron de la mordaza y del calabozo”.
Entre los primeros gráficos citamos algunos como Sesatornil, Ulises González, Gibaja, Eduardo Bogado y nuestros queridos e inolvidables ex compañeros, Benjamín Fontao y Miguel Angel Vera, quienes se jubilaron en el diario. Entre los administrativos y redactores nombramos a Carmelo Mega, Luis Petit de Neurville, Mario Herrera, Salvador Lentini Fraga, Manuel Antonio Ramírez, Eduardo Almini, Roberto Martí, Suaiter Martínez, Atilio de la Puente, Germán de Laferrere (Germán Dras), Quintinella y Tullberg.
En 1941 aproximadamente su propietario vendió a don Humberto Humberto Pérez y su esposa Herminia Paoletti, Pérez era colaborador en los primeros albores del matutino, cuando Salvador Lentini Fraga oficiaba de secretario de redacción.

Entre poemas y la política
Olmedo había participado en juegos florales organizados en Buenos Aires, recibiendo premio, en libras esterlinas. La poesía sería su fuerte, se dedicó a ella más que al periodismo. Se orientaba hacia la novela, la prosa, los poemas, publicados en diarios de Corrientes y Entre Ríos. Editó “ (1923-24) “Flores, ensueños y recuerdos”. En 1935, circuló el libro “Misiones en el terror,” autoría compartida con Mario A. Herrera. Además el poema “La visión del Mártir”. La novela “Amor y dolor” (1935) “Canción de la fuente”, “Horas tristes”(1921) y en  1931 “ Sendas de oro”, editadas en El territorio recién en 1934. Parte de sus poesías se conoció con el seudónimo de Washington Bermúdez  como “Motivos tucumanos”. Ha escrito mas de mil sonetos, puntualizó su nieto Rolando Roli parte de estos reflejados en su “Mil sonetos”, recibiendo críticas favorables, como de Arturo Capdevila entre otros. Casi a los 80 años editó su trabajos poética “ Cantos y poemas” Sus libros eran enviados al lector por correo, si no lo querían, devolvían por la misma vía. Asimismo, fundó en 1928, con otros correligionarios, el comité de la Unión Cívica Radical Irigoyenista, con sede sita en Santa Fe, entre Colón y Félix de Azara. Eran militantes:, Roberto Martí, Eugenio Ayrault, Aníbal Lesner, Pyke, Eugenio Rodríguez y otros. Su hijo Rolando, fue senador nacional por el citado partido. Como periodista, don Sesostris recibió premios de agradecimiento de parte del gobierno paraguayo, un fusil nauser y placa de bronce, por su posición a favor del país hermano en la Guerra del Chaco Boreal.
Su hijo, Exadio Whashington ya entrado en años, rescata la honradez de la gente y uno de los dicho de su padre, “la amistad vale más que el dinero, este es una mercadería de intercambio, que se necesita para vivir, pero no se compra todo en la vida, como los valores del hombre”. Y relató la amistad que tenía con uno de ellos, don Humberto Pérez, cuando don Sesostris compró su primer coche, Ford Sedan, quedaba estacionado en la vereda de su casa, sin que nadie tocara. El primero en estrenar, fue don Humberto y justo fue a chocar. Este tenía a su vez una coupé Chrisler y Olmedo dijo, “lo importante es que a mi amigo no le pasó nada”. Así eran las cosas en aquellos tiempos románticos que pertenecen al historial misionero, estampado de colorido y pintorescas realidades.
Le dio la oportunidad a todos los que sentían la vocación de escribir, entre estos a otro correntino, Humberto Pérez y desde adolescente fue el sanjaviereño Salvador Lentini Fraga. La poesía dejó sus huellas profundas, como romántico y fervoroso, fiel a sus convicciones, ideológicas, no le faltó coraje para expresar sus ideas y pensamientos libres valiéndole el encierro, privado de su ansiada libertad.

Mercedes “Mecha” Villalba
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