"Para ser un país grande hay que cumplir con la ética”

Lunes 26 de abril de 2010

Hay algo indiscutible en Frances “Paquita” Lowe y su familia y es la actitud, entendida como una energía generadora y capaz de doblegar diversos obstáculos y proyectarse hacia el futuro.
Cuando apenas se le menciona el Bicentenario de la Patria sostiene que debe representar un momento de profunda reflexión, sobretodo respecto a lo que resultó mal y lo que se está haciendo bien.
Dice que el período de la historia que más le seduce es el presente. “Usando como ejemplo a nuestros pioneros. Mirar el futuro con optimismo y con reglas claras”, añade esta hija de inmigrantes que llegaron a Eldorado en 1927, apostando al futuro del país y de Eldorado en particular.
“El Bicentenario para mí es un momento para que todos los argentinos reflexionemos y meditemos en el país que queremos.  Hasta que no sintamos un enorme orgullo por nuestra Argentina, amor por nuestro Himno Nacional y por la Provincia o ciudad que habitamos, no podremos transformarnos en un país rico y desarrollado, y para lograrlo, no hay recetas mágicas, simplemente hace falta un cambio de actitud de todos los argentinos”.

 

¿Qué podría aportar, entonces, como primeras reflexiones?
Como nieta e hija de un pionero, estas serían mis reflexiones para el Bicentenario con las esperanzas de que algún día nuestra querida Argentina, llegue a ser una de las potencias mundiales. En principio, los deseos primarios de todas las personas son: salud, dinero y amor. Una forma de lograr estos objetivos es siendo rico y próspero.  Así como hay personas pobres y personas ricas hay países pobres y países ricos. La diferencia entre los países pobres y los ricos no es su antigüedad. Esto queda demostrado poniendo como ejemplos a países como la India y Egipto que tienen mil años de antigüedad y son pobres.
Por el contrario hay países como Australia, Nueva Zelanda y Chile, que hasta hace poco más de 150 años eran desconocidos y hoy son países desarrollados y ricos. La diferencia entre países pobres y ricos tampoco está en los recursos naturales de que disponen. Así Japón tiene un territorio muy pequeño y montañoso, que no sirve para la agricultura ni la ganadería y sin embargo es la segunda potencia económica mundial. Su territorio es como una gran fábrica flotante, que importa materia prima de todo el mundo, la procesa y el producto resultante es exportado también a todo el mundo, acumulando riqueza.
Tenemos el caso de Suiza, sin océanos y que tiene una de las mayores flotas náuticas del mundo. Que no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo. Que en sus pocos kilómetros cuadrados cría ovejas y cultiva el suelo sólo cuatro meses del año, ya que en los restantes es invierno. Que tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.  Al igual que Japón, no tiene productos naturales pero da y exporta servicios con calidad muy difícil de superar. Un país pequeño cuya seguridad, orden y trabajo, lo convirtieron en la “Caja Fuerte” del mundo. Tampoco es la inteligencia de las personas la que hace la diferencia. Y así lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y consiguen resultados excelentes en su educación. 
Otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fábricas y al hablar con ellos nos damos cuenta que no hay diferencia intelectual. Finalmente tampoco podemos decir que la raza hace la diferencia. En los países centro-europeos o nórdicos podemos ver cómo los “ociosos”, como latinos o africanos, demuestran ser la fuerza productiva de esos países.

 

Entonces,  ¿dónde residirían las diferencias?
La actitud de las personas hace la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población cumple las siguientes reglas: para ser grande, la ética como principio básico . El orden y la limpieza. La integridad y la puntualidad; la responsabilidad y el deseo de superación.
El respeto a las leyes y los reglamentos, el respeto por el derecho de los demás; su amor al trabajo y su esfuerzo en el logro de la economía  y el desarrollo sustentable.

 

¿Necesitamos hacer más leyes?
¿No será suficiente cumplir y hacer cumplir estas diez simples reglas? En los países pobres sólo una mínima, casi ninguna, parte de la población sigue estas reglas en su vida diaria. No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Simplemente somos pobres por nuestra actitud. Nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas del funcionamiento de la sociedad.
Si amamos y nos preocupamos por el bienestar y desarrollo de nuestras futuras generaciones, pensemos seriamente en un cambio de actitud, para transformarnos en un país rico. Si esperamos que el Gobierno solucione nuestros problemas, esperaremos toda la vida. Un mayor empeño puesto en nuestros actos junto a un cambio de actitud puede significar la entrada del país en la senda del progreso y el bienestar. Estos valores animarán cada proceso de cambio que impulsemos, cada meta que alcancemos y sobre todo el estilo de vida que llevemos. Es esencial la participación ciudadana, el fortalecimiento de las instituciones, la participación de las empresas y el acercamiento del Gobierno,  para lograr este cambio de actitud que nos permitirá obtener el desarrollo que tanto necesitamos  para nuestro país,  provincia y ciudad.

 

¿Entonces, cómo llegamos en estos 200 años?
Sobrevivimos, crisis tras crisis, por el simple hecho que no hay proyectos de desarrollo sustentable.

 

¿Cuáles son las deudas pendientes?
 Lo resumo en otras palabras que dicen todo: porque estoy desilusionada con los políticos que gobiernan. Porque rechazo la violencia, el patoterismo, la amenaza y la falsedad. Porque rechazo el uso de la pobreza en beneficio de la política y rechazo el uso indiscriminado de los medios del Estado para hacer política partidaria. También rechazo el clientelismo, la prebenda y el amiguismo como valores para obtener el éxito; la intromisión del Estado en el manejo de los medios de producción privados. Rechazo la intromisión de un Poder del Estado en la independencia de los otros dos; además de la corrupción, el fraude y el manejo de las estadísticas oficiales; la utilización de las tragedias nacionales del pasado en beneficio de unos pocos.

 

¿Y sus aspiraciones entonces?
Aspiro a un país exitoso que se relacione con el mundo y compita con reglas de juego sanas. A una Justicia independiente y alcanzar la pacificación nacional en el más breve plazo. Porque las instituciones necesitan ser más activas, más participativas y creo firmemente que la institucionalidad hace a la construcción democrática.

 

¿Hemos aprendido algo de los que nos dejaron nuestros héroes en su afán de independencia y mayor bienestar?
Creo que muchos políticos aprendieron algo de estos hombres y mujeres que hicieron grande la Patria. En la vida hay de todo, los buenos y los malos. Es muy difícil juzgar a todos con la misma vara. Creo que hay personas que trataron de hacer una diferencia. Creo que nuestros dirigentes deberían mirar hacia el futuro, usando como ejemplo de trabajo a nuestros pioneros. 
Dándose cuenta que con mucho, mucho trabajo y sin intereses personales, se puede cambiar la Argentina. Yo siento que los políticos deberían tomar el ejemplo de los empresarios argentinos, 60% de las empresas argentinas entraron en quiebra en el 2001, y las empresas sobrevivientes en estos nueve años que pasaron, lograron reconstruir sus empresas, y hoy compiten en el mundo globalizado.

 

¿Por qué no sucedió lo mismo con nuestra provincia y nuestro país?
Entonces, ¿tenemos los dirigentes que nos merecemos?
 Sí, creo que tenemos los políticos que nos merecemos. Pero también siento que hay un cambio, hoy muchos ciudadanos comunes que quieren un país diferente, con trabajo y no con subsidios.

 

¿Qué deberían hacer los políticos ante la sensación de desapego existente?
Los políticos para reconciliarse con la gente deberían demostrar un verdadero interés en el desarrollo de nuestra Provincia, trabajando junto con las instituciones y empresarios para crear nuevas industrias. Los empresarios son los que generan verdaderas fuentes de trabajo. Necesitamos creer y confiar en nuestros políticos.

 

Si no están abocados a los temas que hacen y preocupan a la ciudadanía, ¿en qué están nuestros políticos?
Como ciudadana común siento que los políticos, en lugar de estar más focalizados en solucionar problemas, están más enfrascados en los problemas partidarios. Hoy el ciudadano no vota a los partidos sino a las personas que se destacan. Mi firme esperanza es que todos los argentinos, políticos y ciudadanos nos pongamos de acuerdo y trabajemos juntos en desarrollar un objetivo común. Que logremos acordar el rumbo.
La oposición es sana, es lo que hace un país democrático. Ahora, la oposición por simple oposición, destruye y no construye.

 

¿En qué podríamos centrar nuestras esperanzas para salir adelante?
Tengo grandes esperanzas para los próximos 100 años de Misiones, nuestras empresas tales como la yerbatera, tealera, maderera, papeleras y muchas más han aceptado el desafío de calidad, profesionalismo y continuidad, y están insertados en la globalización, exportan hoy sus productos al mundo. 
Necesitamos que nuestros políticos tengan esta misma  mirada, y se dediquen a traer nuevas industrias a nuestra Provincia, para así aprovechar más los recursos naturales que tenemos, dando seguridad de largo plazo a nuevos inversionistas.  No se puede crear un desarrollo simplemente aplicando más y más impuestos.
Sino creando nuevas industrias para concebir de esta forma más ingresos impositivos y más trabajo. En todos los países desarrollados, se aplica este criterio.
Por lo que no tenemos nada que inventar, sino copiar las cosas que hicieron grandes a estos países. Aprovechar al máximo el Mercosur. Trabajar juntos con los países limítrofes, Paraguay y Brasil, con la visión de las necesidades de estos países en franco desarrollo.

 

 

El perfil

Frances Lowe “Paquita”
Hija de inmigrantes que llegaron a Eldorado en 1927. Sus abuelos pioneros: Ernest Lowe (neozelandés) y la abuela inglesa Edith Phasey Lowe.
Sus padres,  Roberto William Lowe (neozelandés) y su madre, Maud Melvin Lowe, norteamericana, profesora de Literatura de la Universidad de Springville, California, Estados Unidos.
Sus hijos: Alicia, Edith, Frances (Paquita) y Johnny.
Sus nietos: Alexandra, Carlos, Nicolás, Cristina, Cristóbal, Marcos, Miguel y Graciela.

 

 

La historia familiar

El abuelo de Paquita, Ernest Lowe, era un eminente odontólogo en Buenos Aires, quien compró sus tierras en Eldorado sin verlas, gracias a Carlos Engwald a quien había conocido en la capital de la república. Engwald fue uno de los primeros pioneros Daneses en llegar a Eldorado. Juntos, en 1927 crearon la primera firma yerbatera Ilex. Roberto, padre de “Paquita”, a los 21 años, era un estudiante en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, un verano volvió a Buenos Aires para visitar a su familia. “Mi abuelo le pidió que fuera a Misiones para ver las tierras que había comprado, se enamoró del monte y el machete, y nunca más regresó a Inglaterra, jamás se fue de Eldorado. La visión de la familia Lowe ha sido siempre aumentar y sostener la empresa familiar y la misión es dar bienestar y trabajo a la gente”, dijo.
En 1929 se creó Estancia Las Mercedes , con una tropa de 50 mulas hicieron la primera picada, que unió San Pedro con Puerto Piray, en busca de la yerba de monte, allí crearon el primer barbacuá. Llegaban hasta el Piray Guazú, donde descargaban las bolsas de yerba, y luego las tenían que pasar en canoas. “Nuestro abuelo creó la primera balsa que unió Eldorado con Montecarlo, permitiendo el cruce de todo tipo de transporte. En Estancia Las Mercedes, construyeron el primer aserradero, una de las primeras plantaciones de yerba, el primer trapiche de caña dulce, un tambo lechero y desarrollaron hacienda vacuna”, según Paquita.
Agregó que “había más de 120 familias, de todas las razas, trabajando allí. Construyó una villa de 50 casas para el personal, construyó y donó una escuela para la zona, hoy todavía existe. En 1933 fundó la primera concesionaria Ford, para dar transporte motorizado a los colonos, antes se movían con carros polacos, bueyes y mulas”.
“Dio trabajo a muchos inmigrantes que hoy son familias destacadas en la comunidad. En 1948, Ernest donó el predio y construyó la primera casa del Correo Argentino en el Km. 9, aún usado y considerado patrimonio provincial. Donó las tierras de nuestra plaza del Km.9 y participó en la primera planificación de urbanización de Eldorado. En 1994 en la Estancia Las Mercedes, con los hijos y nietos de este pionero, tuvieron la visión de abrir la Estancia al turismo rural, para agregarle valor al campo”, expresó. “Hoy estamos entre las 20 estancias argentinas, pioneras en este rubro y con turismo internacional”, sostuvo. “En el 2008, esta empresa se expandió, con una concesionaria integral de Volkswagen en Posadas. Hoy están trabajando en ella, la cuarta generación de esta familia de pioneros. En el 2010, la empresa tiene el orgullo de poder dar trabajo a 150 familias. Se consigue con mucha dedicación y mucho, mucho trabajo”, agregó.
Sus bisnietas: Julieta, Ana Paula, Johana, Valentina, Victoria y Luciana.