Hay un refugio en el garage

Viernes 27 de mayo de 2011
Cuando comienzan los acordes de Mainumbi’s Vellocet la descarga de rock and roll es intensa. Aunque esa descarga encuentra además su razón de ser en el fastidio y la desilusión por Posadas, una “ciudad dormida” donde “la gente encuentra consuelo en cosas sin sentido”, dice la letra de El lugar de los malditos, la canción que titula al flamante disco de esta banda.
La placa sale a la luz dos años después de su gestación, cuando los integrantes del grupo se internaron día y noche en el estudio Cuatro de la localidad bonaerense de Campana.
Así como tantas canciones han enaltecido la belleza posadeña, Mainumbí’s retrata en una serie de creaciones las asperezas de la urbanidad capitalina para convertir esa argamasa furiosa en un disco practicamente conceptual.
Sin embargo, no se trata de una producción meramente nihilista sobre Posadas. “Hay una intencionalidad de escupir muchas cosas que uno tenía guardado hace mucho tiempo, una necesidad de dibujar lo que es una realidad, lo que es vivir en una ciudad como esta”, argumenta Diego Mali Schroeder, letrista, cantante y guitarrista de Mainumbi’s.
“El disco es muy vivencial. Tiene una carga negativa muy fuerte, es cierto. Pero soy una persona feliz, que disfruta la vida. Pero sé la realidad es una m....”, dispara el músico.
La crítica de Mainumbi’s apunta particularmente a las condiciones en las cuales una banda - de cualquier género- debe enfrentarse en la actualidad.
“Pasan los años y las cosas no mejoran. Hay muchos menos lugares para tocar. Todo cuesta en la Argentina. Algo bien simple: si tocás la batería, laburás y no podés acceder a un vehículo para movilizar tu instrumento. Tampoco hay un mercado. Tampoco hay un público constante. Hay una serie de estructura que acá no hay”, lamenta Mali, quien antes de Mainumbi’s tocó la batería para más de una docena de bandas, como Ediktos Juveniles, Necrology y Aguamono.
“A veces uno se siente un poco desilusionado, siente impotencia y un poco de frustración con el paso de los años. Por lo menos yo y los chicos - los demás integrantes de la banda- que venimos de esa generación que se formó en los noventa, con cosas muy fuertes. Una generación que se lanzó a hacer cosas, a tocar, a formar bandas. Y es una generación de gente que va a seguir haciendo cosas por que así lo sienten”, añadió el artista posadeño.
Además de Mali, la banda integrada por Mele, Peuma Co y José Lo- dispara un sonido primordial en clave de garage rock. Hay fuertes inflencias de la escuela marcada por Hellacopters pero también con la impronta enciclopédica de The Stooges y New York Dolls.
“Hay cosas pop, también, me parece, del new wave. Desde The Smiths hasta New order. También hay toques de blues. Cosas de las raíces del rock y punk”, detalla Mali.
No obstante, la banda prefiere tomar distancia de los rótulos. “El desafio como músico y artista, creo yo, es siempre ir buscando cosas, crear tus propios sentidos. Pero nos gusta la canción, el rock al frente, el ruido y los hits”.
Para grabar el disco, los músicos reunieron el dinero, lo grabaron en Campana - en el estudio adonde suele registrar sus álbumes Lash Out- y lo editaron independientemente, invirtiendo unos tres mil pesos, aproximadamente.
 “Es divertídisimo. Grabar es un juego. Y además la formación  actual de la banda, que recién se estaba armando. Así que esa instancia nos unió un montón y nos conocimos más”, confesó Mali sobre Maimbumb’ís Vellocet, que se creó en septiembre de 2004.
Mainumbí viene del guaraní y significa colibrí. Vellocet, por su parte, alude al brevaje explosivo que tomaba Alex, el personaje de La Naranja Mecánica.
El lugar de los malditos, el disco debut de Mainumbí’s Vellocet, ofrece diez canciones para libar del rock and roll punzante, nada recomendado para quienes tienen el placer de empalagarse con la rutina.