Los parientes de las víctimas del vuelo de Austral quieren justicia

Domingo 7 de octubre de 2007
A diez años de la tragedia del avión de Austral en la que murieron 74 personas, la causa penal que determinó 27 procesamientos a directivos de la empresa y miembros de la Fuerza Aérea por el accidente no tiene fecha de juicio oral, lo que preocupa a familiares de las víctimas, ante la posibilidad de que el caso prescriba y no haya detenciones.
Esta inquietud se agudiza porque algunos de los procesados por estrago doloso, un delito no excarcelable con penas de hasta 20 años de prisión, permanecen en funciones dentro de la propia Austral, otras empresas de capitales españoles o mantienen vinculación con la Fuerza Aérea pese a estar imputados.
Así surge de un relevamiento realizado por Télam con motivo del décimo aniversario del accidente del avión de Austral, que cayó en la localidad uruguaya de Fray Bentos el 10 de octubre de 1997, cuando murieron los 69 pasajeros y cinco tripulantes que viajaban en un vuelo desde Posadas hacia el Aeroparque Jorge Newbery.
“Pedimos que se confirmen los 27 procesamientos, que se agreguen 14 imputados más y que esta causa, que estuvo plagada de mentiras desde el principio, llegue a juicio oral porque las víctimas merecen justicia”, afirmó Ignacio Politzer, cuyo padre falleció en la tragedia.
El juez Federal Jorge Ballestero procesó el 3 de octubre del 2006 a siete personas que integraban el directorio de Austral y a cinco gerentes de la firma y también imputó a funcionarios de la Fuerza Aérea que trabajaban en la Dirección de Aeronavegabilidad y el Comando de Regiones Aéreas.
A un año del fallo, la causa está en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal a la espera de la confirmación de los procesamientos, pero además los magistrados analizan el pedido para que se realice una inspección ocular a un avión similar.
Para el abogado Norberto Caputo, que representa a los familiares de las víctimas, esta solicitud “es ridícula” que busca “una dilación” en la causa penal que prescribe a los doce años.

Los procesados
La lista de procesados está encabezada por el entonces presidente de Austral, Manuel Morán Casero, que hoy maneja el área de minería de la empresa española Endesa, lo sigue el vicepresidente Mario Sruber y cinco miembros del directorio que, durante estos años, trabajaron para firmas bancarias o petroleras.
En tanto, varios de los gerentes de Austral imputados continúan en la empresa, como los casos de Pablo Chini, Ricardo Embón y Norberto Nieves, que fueron acusados por permitir la habilitación ilegal del avión siniestrado.
El avión DC-9-32 del vuelo 2553 de Austral se precipitó a tierra a 1.100 kilómetros por hora dejando un cráter de 15 metros de diámetro  durante una fuerte tormenta en lo que fue considerada como la mayor tragedia de la aviación aerocomercial.

Probables causas de la tragedia
Según se desprende de la investigación, varias irregularidades determinaron la tragedia, entre ellas, la falta de capacitación de los pilotos, pero existió un factor fundamental: la ausencia de un dispositivo de alarma en la aeronave construida en la década del 60.
La aeronave no contaba con el dispositivo de alarma de color ámbar que advierte a los pilotos que la calefacción de los “tubos pitot” no funciona.
Los pilotos creían que la nave perdía fuerza, por lo que intentaron corregir la velocidad aumentándola. Fue un error letal.

El recuerdo del técnico Oscar Bazzani
Cuando tiene que recordar el mayor accidente aéreo de la historia argentina, el técnico que despachó el vuelo de Austral desde Misiones, Oscar Bazzani, asegura que “el tiempo se detuvo a las 22.10 de esa noche, el punto en que dejaron de funcionar las cajas negras”.
Era un viernes gris y con tormenta y Bazzani recuerda que la nave despegó a las 21.18 y él, a las 22, se retiró del aeropuerto.
Alrededor de la medianoche sonó el teléfono de su casa: “Le habla el jefe de turno de mantenimiento de Austral ¿Ud. tuvo alguna novedad con el avión que salió de Posadas? Está en emergencia, no se sabe nada, está perdido”.
Pasaban las horas. Las 2, 3, 4 de la mañana y el 2553 seguía sin dar rastros. El resto es historia conocida.

La última conversación de los pilotos
El diálogo que mantuvieron el piloto Rodolfo Cáceres y el copiloto Horacio Núñez, que comandaban el avión de Austral siniestrado, con la torre de control de Ezeiza, quedó guardado en la caja negra de la aeronave y permitió conocer la situación vivida antes de la caída.
A continuación se transcriben extractos de la conversación entre los comandantes del avión D-C cuando volaban a 10.000 metros de altura en un vuelo entre Posadas y el aeroparque metropolitano.
Piloto: Ezeiza, Austral 2553, solicito descender.
Ezeiza: Señor, está en territorio de Uruguay. (Se escucha un   aumento notorio de ruido en la cabina)
Piloto: 2553 Ezeiza.
Ezeiza: Ezeiza 2553 ¿Me Repite?.
Piloto: ¡Por favor autoríceme ya descenso!
Ezeiza: Espere un segundito más, un segundito más.
Copiloto: “Dios mío, nos caemos”.
Posteriormente se escucharon gritos y un ruido provocado por la estructura de la aeronave debido al exceso de velocidad que alcanzó al precipitarse a tierra en un paraje cercano a la localidad uruguaya de Fray Bentos.

Falta de capacitación de los pilotos
El permiso para que los pilotos de Austral se entrenen en un simulador de vuelo sólo una vez por año, cuando las normas internacionales exigen una frecuencia de seis meses, significó un caso más de complicidad entre un organismo del Estado y una empresa como los que caracterizaron la década del ‘90.
Esta dispensa fue permitida por la Dirección de Fomento y Habilitación, dependiente del Comando de Regiones Aéreas (CRA) a cargo, en 1997, de Carlos Horacio González, ante un pedido de la empresa para que se autorice a sus pilotos a efectuar la capacitación una vez por año.
Así se desprende de un informe redactado en septiembre del 2006 por el brigadier Eduardo Bianco y que forma parte de la causa  sobre la tragedia de Austral en el que murieron 74 personas.
El reporte sostiene que González, quien fue procesado por su actuación, “accedió al requerimiento” de Austral en 1993 para que los pilotos hagan el curso práctico una vez por año y no dos, tal como lo establecen las normas.