“Los Rolling son seres de otro planeta”

Miércoles 10 de febrero de 2016

“Angie, Angie, ¿cuando desaparecerán aquellas nubes?, Angie, Angie, ¿A dónde nos guiarán desde aquí?”, dice la letra de una de las baladas más reconocidas de The Rolling Stones. Con esas estrofas Luis Lezcano (45) acunaba a sus hijas cuando niñas. Prefería a los íconos del rock mundial antes que a una típica canción de cuna. En el fondo era una manera de soslayar esas frustraciones que tenía porque, creía él, nunca iba a poder ver en vivo a la banda de sus amores.
Luis es comerciante en el Mercado Modelo La Placita, tiene una ropería en el primer piso del emblemático paseo de compras posadeño. Lo que saca de ahí le sirve para parar la olla y otros gastos corrientes que tiene su familia. Así que el año pasado, cuando vio en las noticias que la banda británica llegaría al país por cuarta vez, veía diluirse en sus manos una vez mas el sueño de poder verlos. Pero sus dos hijas y su esposa le tenían guardada una sorpresa. En secreto ahorraron y le compraron una entrada en platea del Estadio Único de La Plata para que pudiera cumplir el sueño de verlos tocar en vivo.
“Me enteré que venían y nosotros estábamos en una situación económica que no nos permitía ir. Ya decía dentro de mí que no iba a ir”, contó Luis a El Territorio.
“Yo tengo unos videos de los Rolling que justo los estaba viendo y ahí fue cuando me trajeron la cajita con las entradas. Al principio pensé que eran un lentes de sol. Como hace poco había hecho el comentario de que quería unas gafas de sol creí que era eso. Dije ‘se jugaron y me regalaron lentes’, por eso rompí la caja como se ve en el video”, agregó. Toda esa situación previa al viaje fue grabada en un video que una de sus hijas compartió en las redes sociales y rápidamente se convirtió en uno de los mas vistos y comentados en la web. Tanto que se hicieron eco medios de comunicación de todo el país.

El recital
Luis llegó a la ciudad de las diagonales el domingo, el mismo día del show de Sus majestades satánicas, y rápidamente emprendió viaje hacia el lugar del concierto. “Era el número doce para entrar a la zona de las plateas, pero había cuatro cuadras de cola para el campo”, recordó, y detalló cómo fue poder verlos frente a él. “Son seres de otro planeta. Es algo increíble, no se paraba de saltar. Era una cosa de locos, supera a todo, por eso es muy difícil contarlo con palabras. Había gente de todas las edades, de varias generaciones, familias completas saltando, gritando, llorando”.
“Cuando empezaron a tocar paró la lluvia y ahí explotó el estadio. Era un mar de gente que saltaba y cantaban todos los temas. A mi lado había una señora de 67 años a la que el hijo le había comprado la entrada y no paraba de llorar. Yo lloraba, al principio tenía vergüenza y cuando vi a mi lado que la gente estaba igual, me largué. Parecíamos esos chicos que cuando viene algún cantante lloran en la tele. Se me caían las lágrimas, no podía aguantar”, expresó aun con la emoción de haberlos tenido a unos cuantos metros de distancia y corear sus canciones.

Pasión
“Empecé escuchando cassettes, siempre fueron mi pasión pero los veía inalcanzables. Porque las veces que venían no podía ir”, señaló este vendedor que de ahora en mas tiene una anécdota que lo marcará de por vida y podrá contársela a todos quienes transiten por los pasillos del Mercado Modelo.
La llegada de los Rolling Stones a la Argentina se convirtió una vez más en un acontecimiento nacional. Pero nacional en serio. La visita de los británicos atraviesa todas las clases sociales y es tema excluyente de cada conversación y material para los noticieros de todo el país. Esta noche volverán a subirse al escenario de la capital bonaerense para volver a hacer vibrar a las más de 50 mil personas que aguardan poder verlos en vivo.

Opinión

El Pájaro Campana rolinga

¿Cómo es posible que Pájaro Campana se escuche en una canción de los Rolling Stones? El crédito se lo ha llevado Brian Jones. Incluyó esa melodía para “On with the show”, del disco “Their satanic majesties request” (1967). Los Stones experimentaban con los sonidos. Jones sabía tocar más de una docena de instrumentos y se cree que no le habría sido difícil aprender el arte del arpa. El contexto de la historia es esencial. Eran épocas en las que un paraguayo sembraba popularidad del folclore guaraní en conciertos compartidos con los Rolling Stones y The Beatles. Se lo conocía como Luis Alberto del Paraná. Fue célebre en los 60 y 70 en todo el mundo y en Inglaterra la música latinoamericana era abrazada por el público. Del Paraná fue premiado por la venta de millones de discos en Europa, adonde era alabado por los poderosos, como la Reina Isabel, que pidió por Luis Alberto del Paraná y Los Paraguayos para que tocaran en su cumpleaños, una ceremonia de 1963, cuando también se presentaron los Cuatro Fantásticos de Liverpool. La hipótesis es que durante esos años Jones quedó admirado por el arpa a través de Luis Alberto del Paraná y su versión del inoxidable Pájaro Campana que suena en “On with the show”. Luis Alberto del Paraná falleció en Inglaterra, en 1973. Por entonces desconocía que medio siglo después su legado -y el de su pueblo- quedaría salpicado en los registros de la banda más grande del rock mundial.
Richar Vera
Periodista

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