“El arbitraje está en terapia intensiva”

Viernes 20 de marzo de 2015

Exhibirle tarjeta roja al mejor jugador de todos los tiempos parece una decisión difícil. Se requiere de frialdad y fuerte personalidad para expulsar a Diego Maradona de un partido oficial en Argentina. Javier Castrilli, considerado el árbitro de mayor incidencia en la historia del fútbol nacional, es justamente el hombre que reúne esas cualidades. Un verdadero personaje de los 90 que se animó a todo en la siempre criticada tarea del referato.
Oriundo de Buenos Aires, inició su carrera arbitral en 1978 para desembarcar 13 años después en la máxima división del fútbol argentino. Amigo de pocos y enemigo de muchos, Javier supo hacer del reglamento su religión y hasta recibió el apodo de Sheriff (alguacil en castellano) por intentar cumplirlo sin discriminar.
Ya retirado de la actividad que lo llevó a la fama, el también ex árbitro internacional mantiene una estrecha relación con la profesión, dedicando parte de su tiempo a dictar seminarios alrededor del país. Además de animarse a la política, hoy Castrilli apuesta a la tierra colorada y en faceta de empresario abrió hace pocas semanas un negocio de indumentaria deportiva en Posadas junto a su socio Jorge Gerber.
Javier toma la posta en la sección “Qué fue de la vida de…” y habla de todo.
El arbitraje es materia de estudio en el mundo. Hasta la Fifa lo pone en discusión a la hora de analizar cambios. Para Castrilli, es una actividad controvertida, una fuente generadora de efectos negativos y una caricia en el alma cuando hay reconocimientos. “El árbitro recorre un camino tortuoso, aunque para mí siempre fue un desafío apasionante”, inició.
El Sheriff llegó a Primera y rápidamente tomó el centro de la escena con el famoso ‘tarjetazo’. El 10 de mayo de 1992 el hombre de negro expulsó a cuatro jugadores de River y al técnico Daniel Passarella en un partido en el cual el Millo cayó frente a Newell’s por la 12ª fecha del Torneo Clausura. Lo curioso es que se jugó en el Monumental, y la Lepra comandada por Marcelo Bielsa goleó 5-0.
“Pareciera que expulsar cuatro jugadores es una equivocación, pero no. Un árbitro que se deja prepotear es como una cachetada a la credibilidad”, se excusó de la situación. Es que en aquel recordado momento el volante Oscar Ramón Acosta, el arquero Ángel Comizzo y el defensor Fabián Basualdo fueron expulsados en una misma jugada y todos por protestar.
Como si fuera poco, Passarella se fue a las duchas por insultar y el central Fabián Higuaín también vio la roja en el complemento. La debacle era realidad en la casa de un grande.
“No existe juego sin reglas. Es imposible imaginar un árbitro sin sentido común, cosa que siempre me quisieron enroscar”, agregó.

El gol fantasma
Otro momento imborrable fue el que lo tuvo como protagonista en la fecha 13 del Clausura 1996.
Boca se floreaba ante el Vélez de Carlos Bianchi, ganaba 1-0 con gol de Caniggia y Maradona comandaba la función…hasta que apareció la mano dura del Sheriff.
Antes del cierre del primer tiempo, el Fortín llegó a la igualdad con un ‘gol fantasma’ de Patricio Camps. La pelota claramente no había ingresado en su totalidad en el arco de Navarro Montoya pero el juez de línea corrió a la mitad de cancha; tras la polémica, un dudoso penal con roja al defensa Néstor Fabbri terminó por espantar la magia del xeneize y agigantar a José Luis Chilavert, autor de dos goles para el 3-1.
Como si esto fuera poco, se generaron disturbios en la parcialidad de Boca y el partido fue momentáneamente suspendido por la expulsión a Maradona sin motivo aparente. Esto concluyó con una escena histórica en el fútbol argentino: Diego pidiéndole explicaciones a Castrilli y acusándolo de vigilante, de estar muerto.
El segundo tiempo estuvo de más. Fue goleada 5-1 de Vélez.
“En los grandes partidos que históricamente fueron cuestionados yo me sentí bien porque había hecho lo que correspondía. En algunas situaciones, como el partido de Vélez-Boca, en donde todo lo que ocurre es consecuencia directa de un gol fantasma, me hubiera venido bien el sistema de detección automática de goles”, admitió Castrilli.  “Si yo hubiera tenido esa herramienta ese gol de Boca no ocurría. En el Mundial de Brasil siete veces se utilizó el sistema y nadie protestó, es la tranquilidad que aporta una máquina”, agregó.

Innovador y amante de la tecnología
Castrilli fue el primer árbitro en utilizar un sistema de comunicación con sus asistentes en 1995, sistema que fue oficializado por la Fifa en el Mundial de Alemania 2006.
“Uno es permeable a la incorporación de los recursos tecnológicos. Es más previsible porque no dependés de las limitaciones humanas”, recalcó. “La tecnología va a llegar más temprano que tarde. Yo fui el que descubrí el aparato intercomunicador y once años después la Fifa lo oficializó; se puede decir que incorporé la tecnología”.
Por supuesto que esta anécdota no pasó desapercibida y Javier comentó orgulloso: “Fue una idea mía y surgió en una cena con Adrián Paenza, Marcelo Araujo y Tití Fernández, ellos son los testigos. Estábamos hablando de la película El Guardaespaldas y le dije a Paenza que me llamó la atención el aparato que utilizaba el actor Kevin Costner. Adrián me propuso utilizarlos si los conseguía. A los 20 días tenía el paquete y los estrené; recuerdo haberlos utilizado en un Racing-Independiente; en ese entonces no existía el auricular y los intercomunicadores funcionaban a través de vibraciones”, recordó.
Para Javier, la tecnología en el fútbol es vital. “Apruebo la utilización de la televisión en el juego, genera transparencia”, manifestó. “Cuando la televisión comience a tomar más participación en el juego, obviamente la posibilidad del error se va a reducir a su mínima expresión”. 
Castrilli debutó como árbitro internacional en el Preolímpico de 1992 y dirigió en el Mundial de Francia 1998, aunque en este recorrido no fue cuestionado como en Argentina. El 27 de septiembre de ese año dirigió su último partido como profesional (Platense-Gimnasia Esgrima de Jujuy) y se retiró por estar en  desacuerdo con los ideales de sus superiores.
“El peor momento de mi carrera fue cuando renuncié y me sentí defraudado por mis compañeros. Aquellos que me conducían no tenían autoridad para hacerlo y no lo aceptaba”, aseveró.
Por supuesto que hubo palabras para con Julio Grondona. “Fue una persona que se equivocó mucho pero me respetó. En el arbitraje nunca nos pusimos de acuerdo, muchas veces me llamó por teléfono para saber qué pensaba y terminábamos discutiendo. Grondona era un caudillo y yo nunca seguí a un caudillo”, admitió.

El arbitraje de hoy
“El arbitraje no está bien, está en terapia intensiva”, aseguró. “El árbitro no puede detenerse en recoger muestra de afectos y de solidaridad en plena función. Uno tiene que tener el norte del deber ser, mas que escuchar la palabra seductora de la conveniencia y la comodidad”.
“En los últimos años se fue instalando un modelo distinto y el que no adhiere va a tener dificultades. Es un modelo funcional y desde la Fifa han impartido instrucciones para que los árbitros busquen la forma de no molestar”, dijo.
“Los que atravesamos la Fifa en años sabemos que teníamos que sancionar las simulaciones, hoy parece que no. Claro, expulsarlo a Ronaldo es arruinar la fiesta”, agregó.
Castrilli marca su camino y no deja cabos sueltos. “Uno transita por su vida construyendo su propio libro y nunca me sentí arrepentido de las hojas que escribí. Siento la necesidad de defender mi actividad, mis valores”, cerró.


PING-PONG
-El arbitraje en Argentina: “Lo veo como lo ve la gente, mal. Obviamente como árbitro y espectador.
Uno escucha y está en permanente contacto con la gente que consume fútbol, y dudo que exista algún club que esté conforme con el arbitraje”.
-Los árbitros, hoy: “Uno no puede apostar en ningún árbitro y esto genera insatisfacción, un aumento de la irritabilidad de los espectadores, además de una imprevisibilidad de lo que pueda ocurrir”.
-Una solución: “Las fallas no están en los profesores porque material humano hay, pero me parece que lo que está fallando es la conducción”.
-La actualidad de los equipos: “En lineas generales uno celebra que las instituciones más importantes del país hayan levantado el nivel de juego que era muy pobre”.
-Boca: “Acertó con los cambios en este momento. Gigliotti es un jugador que no generó lo que se esperaba y Osvaldo me parece que no sólo ha generado una fuerte empatía con los simpatizantes, sino que también corresponde con su rendimiento y eficacia. Pareciera que está naciendo una nueva estrella en Boca”.
-River: “Esta merma en el juego por parte del equipo de Gallardo la verdad que no me preocupa tanto; es un altibajo que es normal que ocurra. De cualquier manera tendrá que tomar los recaudos”.


El perfil
Javier Castrilli nació en Buenos el 22 de mayo de 1957. Comenzó su carrera como árbitro amateur en el año 1978 y 13 años después, en 1991, fue designado para dirigir en la primera división del fútbol argentino.
Su debut como árbitro internacional fue en 1992 en el Preolímpico de Asunción. Entre los torneos internacionales dirigió el Mundial sub 17 de 1993 en Japón (partido inaugural y final), el Mundial sub 20 de 1995 en Qatar, la Copa América 1995 en Uruguay, la Copa Confederaciones 1997 y la Copa Mundial 1998 en Francia.

Por Cristian Avellaneda

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