Un crepúsculo en cada plaza

Viernes 16 de abril de 2010

Cada obra de Cecilia Lueza es una profusión de matices primarios, envuelven a las figuras y encandilan al espectador.
Es imposible ignorar tal amalgama que fluctúa entre la figuración y la abstracción, aunque ella prefiere definirla como una tendencia surrealista. Sus creaciones fueron colgadas en varias ciudades, como así también en el Capitolio del Estado de La Florida, en los Estados Unidos. “Estamos muy orgullosos de tener en el Capitolio a una artista con una obra de estilo único y reconocido como lo es Cecilia Lueza”, comentó por entonces el secretario de Florida, Kurt Browning, sobre la muestra de esta artista plástica posadeña.
Hace diez años, Lueza tomó a los Estados Unidos como su residencia, adonde formó su familia y consolidó su arte, compartiendo trabajos en Miami con Pérez Celis, un célebre artista que falleció hace dos años y que inspiró gran parte de su obra, según admite la artista.
 Mientras vacaciona un mes en Posadas antes de regresar a Estados Unidos, Lueza contó a El Territorio algunos detalles de su próximo gran proyecto en un espacio público y que incluirá inovación tecnológica.

 

Galería a cielo abierto
Sin negar las satisfacciones y la jerarquía que se obtienen en las galerías, Lueza persigue imponer sus creaciones a cielo abierto, precisamente en los espacios más accesibles de la sociedad para lo que se denomina arte público.
Algunas de esas esculturas pueden ser decorativas pero otras funcionales, como el banco “Frohen Garten” que Lueza instaló en una plaza pública de Key West, en el extremo suroeste de los Cayos, en La Florida.
Otra de sus obras que adorna un paseo público es “Winds of change”, colocada en una plaza de Chattanooga, en el estado de Tenessee, también de los Estados Unidos.
Pero no caben dudas que su más ambicioso proyecto será el que montará en un centro de arte del estado de Maryland, una idea que comenzará a materializarse cuando regrese a Norteamérica. El proyecto será una pieza artística que estará combinada con elementos tecnológicos.
Será a través de una escultura especial que tendrá pantallas Leds (acrónimo  del inglés de Light Emitting Diode) y que se encenderán con los sonidos callejeros, dependiendo de la intensidad de cada uno. “La idea fue crear un punto de atracción para los caminantes. Necesitaba que capturen la temática, no sólo del arte sino de la innovación”, explicó Lueza.
“La obra es bastante compleja y la voy a hacer con la ayuda de mi esposo (Rick Munne), que sabe mucho de electrónica”, contó y detalló: “se va a iluminar con un micrófono instalado, de acuerdo al sonido que recibe: los autos por la calle, las bocinas. Todo de acuerdo al sonido ambiente. Los más bajos, como las voces de los transeúntes, activarán las luces blancas; los más altos los amarillos y rojos”.

 

Material liviano
Según contó Lueza, el arte público es un género corriente para los Estados Unidos, debido a que  existe actualmente una Ley que,   del presupuesto total para construir edificios públicos, se obliga a destinar el 1 % a la realización de obras artísticas .
Para la instalación de sus obras en espacios públicos, Lueza suele combinar aluminio, acero inoxidable y metal. Pero el principal elemento es el poliuretano, el mismo material destinado a la construcción de embarcaciones.
“Es resistente, liviano e inerte”, precisó la artista. “Mi esposo me ayudó a encontrar el material, que es muy bueno, tratándose de las esculturas, que generalmente son pesadas”, indicó. 
Aunque sean materiales muy costosos, las piezas artísticas  realizadas con poliuretano “pueden estar eternamente al sol y no se despintan”, señaló.
Las esculturas de Lueza se instalan con un sistema que en los Estados Unidos llaman “loan”, una especie de comodato que los gobiernos establecen con los artistas por un tiempo determinado. Al cumplir el ciclo pautado, el gobierno puede adquirir o no la obra como parte de su patrimonio.
Colocar alguna de sus esculturas en su ciudad natal, sería “un sueño hecho realidad”, estimó Lueza, quien imagina a su creación “en alguna plaza o escuela (de Posadas). Pasa que dicen que no respetan. Pero pasé por la plaza 9 de julio y vi todo muy cuidado”, apuntó.
El hogar de Cecilia y su familia se encuentra a cinco minutos de la playa, precisamente en la Bahía de Tampa, sobre el Golfo de México, en La Florida.
Allí, “los atardeceres son increíbles, porque está justo en un lugar adonde cae el sol. En Miami  - adonde vivió ocho años- tenés un amanecer muy hermoso pero atardeceres como allí, nunca”, admitió.
Las imágenes que se observan en esos crepúsculos de la costa deben ser inspiradores para la paleta de colores que luego será plasmada en sus obras, con simbologías y un sentido que recuerdan a los graffitis, una tendencia que quizás puede estar emparentada con el arte público que profesa Cecilia Lueza.
“Me encanta el color, crear contrastes , con el rojo, el azul y amarillo. Y trabajar las variantes. Es una constante el juego de los colores primarios”, precisó Lueza, quien tuvo como primeros maestros a Mandové Pedrozo, Marisa Galeano y Hugo Viera.

 

 

La inspiración en Pérez Celis

Lueza ha trabajado en diversos proyectos de arte en ciudades como Miami, Orlando, Key West, Kansas City, San Diego, Tampa, Chattanooga, New York y Buenos Aires. En sus trabajos artísticos ha plasmado un estilo propio, obtenido con la influencia de artistas de diferentes épocas, en los que ha encontrado “ un poderoso testimonio visual”, dijo.
Entre las personalidades que la han influido “están Gustav Klimt, Francisco Goya, Francis Beacon y los argentinos Ernesto Deira y Carlos Alonso”. Lueza apuntó que “en un plano más personal”, otro referente es “el entrañable Pérez Celis, con quien trabajé algunos meses, apenas llegada a Miami”, dijo. Sobre Pérez Celis, que falleció en 2008, la artista misionera remarcó que “en él encontré una gran inspiración tanto en lo artístico como en lo humano. Mas allá de su arte que para mí es incomparable, Celis me dio una importante lección de vida al demostrarme la pasión y la entrega que ponía en su trabajo cada día. Nunca conocí a nadie tan dedicado a su obra y tan aferrado a la vida”.