Huellas de la antigua costanera de Posadas

Jueves 20 de diciembre de 2012
Un día como hoy hace exactamente 72 años, se inauguraba el primer tramo de la costanera de Posadas por la calle Roque González. El comisionado municipal Esteban Semilla ofició de orador entonces. Tiempo después, en 1962, se levantaba el telón para el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez y esa costanera como lugar de esparcimiento desaparecía del circuito urbano posadeño.
Casualidad o no, en lo que sería un nuevo aniversario de la primera costanera de la ciudad, se lleva adelante un estudio para determinar si quedan restos de aquel paseo.
Las típicas refacciones de cara a la apertura del Festival del Litoral -que se realizó en noviembre- terminaron en ese hallazgo que es parte de la historia de la Capital misionera. En las instalaciones del anfiteatro quedan vestigios de lo que fuera la antigua costanera de Posadas, inaugurada el 20 de diciembre de 1940. La habilitación con bombos y platillos está registrada en las páginas de El Territorio (ver recuadro).
Al menos, esas son las conjeturas iniciales a las que arribó el equipo de investigación coordinador por Silvia Gómez, directora del Archivo Histórico de la Municipalidad de Posadas. “Cuando hicieron las obras para poner a punto el anfiteatro, entre la reparación y los arreglos a la gente de obras públicas le llamó la atención unas piedras tipo San Ignacio, hacia el lado del río”, señaló Gómez.
“Fuimos a hacer un relevamiento fotográfico y ahora estamos analizando si se trata de la antigua costanera de la ciudad. En ese momento (1940) el comisionado municipal, que es equivalente al intendente, Esteban  Semilla, había inaugurado la avenida costanera de la ciudad”, relató.
Se trata de dos escalones y bases de columnas que se ubican a un costado del anfiteatro, sobre la calle Roque González. Los especialistas que intervienen en este estudio especulan que el buen estado de la reliquia se debe a que no es un lugar de acceso al público.
“El concepto de costanera no era de tránsito vehicular, como el de la actualidad, sino que la costanera era un paseo en familia, un lugar de esparcimiento, para tomar mate. Era un lugar popular y muy público”, explicó la directora del Archivo que semanas atrás se puso en contacto con allegados del arquitecto Alejandro Bustillo, quien diseñó el Parque Paraguayo que tuvo su fecha de estreno en el año 1935.
“Para la misma época tomando como referencia el Parque Paraguayo, también abre el Parque Japonés. Hubo gran movimiento hasta 1961 cuando se decide hacer un anfiteatro griego, que en 1962 se inaugura como Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez; es entonces cuando se transforma ese paseo, ese lugar de esparcimiento”, describió Gómez.
“Estamos trabajando desde los primeros días de noviembre. Estos escalones no están en la zona de circulación del público lo cual contribuyó a que se hayan preservado”, agregó.
“Voy a recibir esa información (del arquitecto Bustillo) para saber si este barandal hacia el río fue proyecto de Alejandro Bustillo o proyecto de otro profesional. Creemos que con el transcurso de estos días llegarán. Sus archivos personales están en Buenos Aires”, comentó la señora.
Además de la iglesia Catedral, el arquitecto Alejandro Bustillo es autor de numerosas construcciones emblemáticas en Posadas, tanto públicas como privadas, como la residencia del gobernador, la Plaza San Martín y el Parque Municipal.
Bustillo también dejó magníficas obras en otras ciudades argentinas como en Bariloche el Hotel Llao Llao; en Mar del Plata el Hotel Provincial y Casino y en la Ciudad de Buenos Aires, la casa central del Banco de la Nación.


Inauguración el 20 de diciembre de 1940
“Verdaderamente regocijado y complacido inauguro este paseo de líneas elegantes, severas, perfectas e irreprochables - concepción genial del arquitecto Bustillo, presente en espíritu, en nuestro recuerdo y en esta ceremonia - que engalanará en adelante estos lugares de perspectiva sin igual, de fantásticos panoramas”, dijo Esteban Semilla, comisionado municipal en el marco de la inauguración de la primera costanera de Posadas.
Su discurso siguió: “Sé que la creación de plazas, parques y  paseos responde a un constante y permanente deseo de bien general, no solo porque comprende un plan metódico y ordenado de urbanización, sino que cumple con la finalidad altamente generoso para la salud y alegría de su pueblo”.