La misionera que brilla en “Drácula”

Jueves 24 de febrero de 2011

Diana Rosario Amarilla tiene 20 años y la oportunidad única de trabajar en la compañía musical más prestigiosa del país, esa que conforman Pepe Cibrian y Ángel Mahler. La posadeña vive desde 2009 en Buenos Aires, donde estudia Licenciatura en Actuación en el Instituto Universitario de Artes (Iuna). La casualidad o el destino, como quiera llamársele, la condujo al lugar exacto una tarde de junio del año pasado en la cual se cruzó con Pepito Cibrian y este la convocó a presentarse a la audición para Drácula, 20 años que se realizó en septiembre.
Ahora, la joven que fue semifinalista en el certamen American Idol convierte en realidad uno de sus mayores sueños. Su ciclo laboral no pudo haber comenzado mejor. Obtuvo el personaje secundario de “La posadera” con el cual debutó el 14 de enero en el Teatro Astral de la calle Corrientes. Y por estos días, además, ensaya para personificar el papel de “Nani”, uno de los protagónicos del musical de Drácula que nuevamente tiene a Juan Rodó encabezando la cartelera.
“Interpreto a 'la posadera', y también me preparo para el reemplazo de Nani, este personaje es co-protagónico y actualmente lo encarna Adriana Rolla. Me preparo para subir a escena como Nani cuando Adriana no pueda” comentó Diana a El Territorio, comunicación telefónica de por medio, desde el Teatro Astral.
Están previstas 40 funciones en la Corrientes pero se van a extender a pedido del público. Seguramente, a mediados de año la pieza teatral saldrá de gira por el interior argentino, como lo hace cada año. A Posadas llegaron varias producciones de Cibrian - Mahler, como El Fantasma de Canterville y Othelo.
Diana conoció a Cibrián, cuando el sublime director participó como jurado en el Congreso Internacional de Musicales y Óperas Rock, de Buenos Aires, que se llevó a cabo en junio de 2010. De este encuentro, la misionera ganó una beca para capacitarse en la Universidad "Point Park" de Pittsburg, en Estados Unidos.
“Esta chica no escuchó su nombre pero se va a Pittsburg” le había dicho Cibrian en el escenario. Luego la invitó sorpresivamente a cantar el tema principal de la audición y entre llantos, la misionera despidió musicalmente la gala del Congreso.
“Nos abrazamos, me agarró la cara con las dos manos y me dijo: el 27 de septiembre voy a hacer la audición para renovar el musical de Drácula y te quiero ahí”, rememoró Diana Rosario. Y así fue, ella se presentó como lo hicieron otros 2.300 aspirantes a algún papel, pero los productores le dijeron que no había sido seleccionada.
“Cuando fui a audicionar me dijeron que no había quedado, entonces fui a buscar mi bolso y a saludarlo a Cibrian, a agradecerle por haberme invitado. Cuando lo saludo y le digo que me voy, me dice ‘como puede ser, no, no, subí ya al escenario’. Es una anécdota muy graciosa, porque soy una persona muy tímida pero tuve algo que me empujó y ahora estoy acá” contó emocionada.
“En la primera función sentí mucha ansiedad, estaba contenta, además sabía que estaba mi familia en el estreno. Es mi primera oportunidad profesional, pero fue una seguidilla de cosas, pasar por la Academia de Valeria Lynch, el viaje a Estados Unidos y ahora esto” señaló la joven que cursa segundo año en el Iuna.

 

La historia de Diana
El talento de Diana Rosario es conocido en el ambiente cultural de Misiones, desde que a los 6 años tomara clases de canto junto a Ricardo Ojeda.
Dirigida por el maestro Ojeda, Diana Rosario debutó a los 8 años, cantando en el auditorio del Montoya junto a la Orquesta Juvenil. Además, cantó junto a Los Núñez, para el coro de Norma D’ Indio y La Montecarlo Jazz.
 En 2007 fue la única prefinalista argentina para el certamen American Idol. Luego de hacer dos comedias musicales en la escuela de Liliana Carvallo e Inés Castaing en Posadas, se mudó a Buenos Aires y actualmente cursa el segundo año en el Instituto Universitario Nacional del Arte (Iuna), de Buenos Aires.

 

Drácula, el musical
Jonathan Harker, empleado de la firma Hawkins, es enviado a Transilvania a entregar las escrituras de las propiedades compradas por el Conde Drácula en la ciudad inglesa de Whitby. Una vez en Transilvania, los habitantes lo previenen del peligro del lugar. Mientras tanto en Whitby, su prometida Mina Murria espera noticias de él. El conde Drácula cree reconocer en Mina a la mujer que amó quinientos años atrás y que él mismo destruyó. Ahora tratará de recuperar aquella historia perdida.