“No poder abrazar a mis padres me parte el corazón”

Lunes 23 de marzo de 2020 | 08:00hs.
Un colectivo, múltiples controles en las provincias, un operativo especial con dos vehículos, un quincho con comodidades y provisiones para dos semanas. La logística que depositó a Antonella Olivera (20) en su San Javier natal fue amplia y tuvo su final el sábado a las 22.00.

La joven salió el domingo 15 desde Utah, Estados Unidos, donde había estado trabajando con el programa Work Travel desde noviembre. Y después de una travesía que incluyó varios días de incertidumbre en Ciudad de México, llegó a Ezeiza el viernes por la tarde, previa escala en Santiago de Chile.

Tal y como indica el protocolo dispuesto por la Nación debido a la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, y aún más porque proviene de un país de riego, la joven se encuentra ahora correctamente aislada en La Dulce. Y eso quiere decir que pese a los tres meses que estuvo separada de sus padres y hermano, no hubo besos ni abrazos de reencuentro.

“Al fin poder verlos y no poder abrazarlos te parte el corazón. Pero prefiero aguantarme estas dos semanas o lo que tenga que ser antes de perjudicarlos a ellos. No sé si estoy contagiada o no, todavía no tengo síntomas, pero si llego a contagiar a mis viejos me muero. Prefiero prevenir”, se sinceró la deportista en la víspera.

En diálogo con El Territorio, Antonella detalló cómo fue el viaje de vuelta a su casa. El viernes, luego de pisar Ezeiza, completar las documentaciones correspondientes y pasar por los controles que midieron su temperatura corporal, le asignaron uno de los 20 colectivos que dispuso el gobierno nacional para trasladar a diferentes partes del país a los argentinos repatriados de diferentes partes del mundo.

“El colectivo salió a las una de la madrugada y en el transcurso del viaje nos hicieron diferentes controles, nos pararon las policías (de las provincias) y nos hicieron los controles de fiebre (sic) y cuando llegamos a Misiones nos controlaron el DNI, ya que no puede entrar ninguna persona que no sea de la provincia”, prosiguió la entrevistada.

Aclaró también que en la unidad solamente había personas que llegaron del exterior, ya que por el DNU están suspendidos todos los viajes comerciales.

Operativo de los padres

Y siguió: “Yo bajé en el cruce de Santa Ana, donde mi papá me fue a buscar con dos autos. Me dejó una camioneta alejada para que yo lo maneje sola y así vine hasta San Javier. La camioneta sigue estacionada donde la dejé, nadie la tocó hasta ahora”.

Pero eso no fue todo, al llegar a su pueblo, también ya estaba todo dispuesto para su estadía. “Mi mamá preparó el quincho en mi casa, que es como una casa que está un poquito más alejada de donde viven ellos. Ahí preparó todo, tengo cama heladera, horno, cocina, tele, aire y la llenó de comida como para que pueda estar por dos semanas”, detalló.

La joven insistió que en ningún momento tocó a sus padres. “Apenas llegué, dejé mis cosas, me bañé y llamé a la Policía para avisarle que estaba acá y me dijeron que ya sabían porque mi madre ya había llamado, aunque me pidieron un par de datos. También llamé a Salud Pública, a todos los que tenía que avisar que empezaba la cuarentena”, confirmó.

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