Niño con visión reducida fue aceptado en una escuela común

Viernes 12 de octubre de 2018 | 04:30hs.
Días atrás, en la apertura de la segunda edición del programa de salud Supersanitos, se conoció la historia de Marcos, un niño de 10 años que padece glaucoma con desprendimiento de retina.
El menor nació con la patología, pero su madre percibió que estaba perdiendo la visión recién cuando finalizó la sala de 5. Hoy, gracias a la intervención de la fundación London Supply, Marcos asiste a una escuela de enseñanza común, donde aprendió a leer y escribir en braille.
Marcos es el segundo de seis hermanos y vive junto a sus padres en una precaria vivienda del barrio Bicentenario. A los cinco años, su madre, Karina Correa, advirtió que tenía dificultad para ver y tras llevarlo al médico, le diagnosticaron la enfermedad.
“Cuando me dijeron lo que tenía, me derivaron a Buenos Aires, pero yo no tenía recursos para hacer el tratamiento. Pedía el turno, desde Acción Social me prometían el pasaje, pero por la burocracia siempre perdía los turnos. Llegaron a operarlo, pero había que seguir un tratamiento con gotas, que no pude comprar y con el tiempo su visión se fue perdiendo”, relató la mujer.
El año pasado en la primera edición de Supersanitos, Carina llevó a sus hijos y pidió que los examinen.  “Ahí conocimos a Mary (María Taratuty), nuestro ángel, la directora de la fundación. Ella se encargó de la operación a Marcos en el Hospital Garrahan, de los medicamentos que necesitaba en el post operatorio, pagó los pasajes, el hotel y las gotas del tratamiento. Gracias a ella, mejoró la calidad de vida de Marcos y se encargó de la vista de Luis, otro de mis hijos, que también tiene la misma patología”, contó. 
Gracias a la intervención quirúrgica y el tratamiento posterior, Marcos volvió a andar en bicicleta y caminar sin ayuda de un bastón, aunque su madre admite que de vez en cuando atropella objetos.
Por su parte, María Taratuty, directora de la Fundación London Supply, reveló que la historia de Marcos la conmovió por el singular pedido del niño. “Cuando conocí a Marcos, me pidió algo que nunca me habían pedido, me dijo que quería amigos y yo no sabía cómo cumplir lo que me pedía. Averigüé y Marcos no iba a la escuela por su patología, entonces gestioné ante la ministra de Educación de Misiones que se cree el cargo de docente para niños con discapacidad visual en la Escuela Especial 27 del barrio Santa Rosa. Entonces integraron a Marcos al establecimiento el año pasado”.
Al respecto, el niño agregó:“Yo estoy feliz, Mary me dio lo que no tenía y ahora no voy a ser un burro, puedo estudiar, leer y escribir, todo gracias a ella”. 

Pequeño carpintero
Actualmente Marcos cursa los lunes en la escuela especial, donde asiste a los talleres de carpintería y los demás días concurre a Escuela 778 Pablo Areguatí, donde cursa segundo grado con la ayuda de la maestra integradora Magalí Galeano.
“Yo hago bancos, mesas y un montón de cosas en la carpintería, me gusta, me siento normal y útil”, remató el niño. 

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