Modelos de empleo digno

Sábado 29 de febrero de 2020 | 01:00hs.
Por Silvia Godoy

Por Silvia Godoy sociedad@elterritorio.com.ar

Un oficio que posibilite el desarrollo personal y la autonomía, que aporte a la mesa familiar y permita administrar los tiempos para estar presente en la crianza de los hijos. Esa fue la idea semilla para la conformación de una cooperativa textil que capacite y emplee a mujeres de los barrios.
El emprendimiento funciona desde 2018 y recién este año se lanza a las redes sociales para expandir su producción y posicionar su marca Textil Futuro.
Teresa Ríos (40), Yésica Garcete (19), Rosaura Saucedo (44) y Raquel Neris (25) integran la cooperativa que tiene su taller en Ángel Acuña 1060, en Villa Sarita de Posadas.  
Ellas que tiza en mano dibujan patrones y con precisión deslizan la tela sobre la máquina de coser. Lo mismo despliegan estrategias y cálculos para obtener un precio final competitivo con un margen apropiado entre costos, mano de obra y ganancias. También sonríen desde sus sitios en internet de Instagram y Facebook, mientras modelan los gorros de baño o las chaquetas para docentes y enfermeros. Ese juego ante la cámara las empodera y las hace parte del mundo del trabajo, un ámbito que las excluyó bastante.
“La cooperativa nace desde un grupo de mujeres barrenderas de la organización Barrios de Pie, éramos cuatro compañeras y por cuestiones personales, de salud, de trabajo, las chicas fueron dejando y quedé yo y armamos el grupo que está ahora”, contó Teresa, que es también la vocera del equipo, aunque aclaró que eso es solo “por una cuestión de carácter, porque soy charlatana, me gusta hablar y más de nuestro emprendimiento que estamos muy orgullosas de todo lo que logramos hasta ahora”. 
Las mujeres no tenían más experiencia en costura que haber hecho un dobladillo, un pespunte o pegado un botón. Sin embargo, se lanzaron a crear su fuente de empleo.
Durante un año y medio, a la vez que equipaban el taller, se capacitaron en corte y confección y en el manejo de las máquinas industriales. “Recién a finales del año pasado empezamos a proyectarnos más en las redes sociales para darnos a conocer y ampliar nuestra producción. Un grupo de estudiantes de la Facultad de Humanidades se encarga de las publicaciones, de que estemos activas y de contestar las consultas y pedidos”, explicó.
El montaje del taller textil se pudo hacer mediante un préstamo del Fondo de Crédito de Misiones, que todavía se está pagando, y con la adjudicación de un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Con lo recibido se compró la mesa de costura, dos máquinas overlock, dos rectas industriales, una semindustrial, una collareta y una cortadora de mano.      
Y así ofrece una línea de uniformes escolares, de trabajo, para personal de salud y docentes y accesorios como bolsos y mochilas, fabricados con tela argentina.     
“Para este año buscamos capacitarnos en blanquería e incorporar productos como toallas, sábanas, manteles, cortinas. Queremos expandirnos y que en algún momento puedan unirse más compañeras. Siempre con un concepto de calidad, con insumos nacionales”, planteó Teresa.
Las chicas, vecinas de San Jorge, San Isidro, chacra 96, expresaron que la producción textil les abre un nuevo horizonte. “Nosotras reivindicamos el trabajo de las compañeras en la calle, en barrido, en limpieza, pero sabemos que es sacrificado, es estar expuestas al calor, al frío, a la lluvia. Con un oficio nos empoderamos, logramos libertad económica, acceder a una obra social a un seguro y, quienes no pudieron estudiar y por eso no consiguen un buen empleo se pueden formar y soñar un mejor futuro”.

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