Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar
El señalado asesino de Fiorella Itatí Aghem (20), Leopoldo B. (21), será trasladado en la jornada de hoy al Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente para completar la audiencia de declaración indagatoria ante el magistrado Gerardo Casco, que le informará formalmente los elementos que hay en su contra y le imputará el delito de femicidio.
Más allá de eso, el ex novio de la víctima tuvo ayer su primera salida al exterior desde que se encuentra detenido en su localidad. Poco después de las 10, fue trasladado desde la Comisaría Segunda local hasta la sede judicial bajo un celoso operativo de seguridad dispuesto por las autoridades policiales de la Unidad Regional VIII.
El joven, de remera roja y joggings negro, bajó del patrullero con una campera que le cubría el rostro por el patio interno del edificio y en los pocos metros que caminó hasta el umbral de la puerta oyó algunos insultos y gritos como “asesino” por parte de familiares de la víctima, quienes esperaban desde temprano.
Es que la expectativa era grande, ya que se contaba con que la audiencia indagatoria ocurriera en la víspera, pero eso no pasó. El joven designó como defensor a un abogado particular obereño, el cual fue notificado sobre el mediodía, por lo que todo se retrasó para esta jornada, en principio -si no ocurre ningún otro imprevisto-, para las 8.30.
Hoy sí Leopoldo tendrá la posibilidad de dar su versión de los hechos o bien guardar silencio, sin que esto signifique un elemento en su contra.
Como viene informando este medio, las autoridades policiales y judiciales consideran que todas las pruebas recolectadas al momento apuntan al ex novio de la víctima, que incluso anteriormente había llevado a la joven a la zona de chacras donde fue hallada, tal y como contó su madre en ediciones anteriores.
Sumado a las denuncias y exposiciones previas por violencia de género radicadas contra el presunto femicida y la pericia de luminol positiva en su vehículo, además canes entrenados de la Policía detectaron vestigios de olor de la chica en el mismo rodado, como así también se recogieron imágenes de cámaras de seguridad que detectaron al sospechoso en cercanías a la vivienda de Fiorella.
Con el olor de la víctima, los perros reconstruyeron su recorrido desde su casa hasta donde se habría subido a la camioneta del joven, un lugar muy cercano a la ruta nacional 14, distante a unos diez kilómetros del ingreso a La Ripiera, predio cercano a donde hallaron el cadáver de Fiorella ahorcado con un cable.
La intervención de los canes también fue clave a la hora de revisar la camioneta incautada, en la cual se detectaron posibles rastros de sangre y pelos. Esto se denomina como pericia odorológica, que si bien no arroja resultados concluyentes, sí son orientativos y pueden ser sumados a los demás elementos recolectados. Serán determinantes los estudios genéticos sobre ese material.
Saic busca más pruebas
Sobre los registros fílmicos de cámaras de seguridad, hay un comercio cercano a la casa de la muchacha cuyos dispositivos de video detectaron el movimiento de la camioneta señalada. De todas formas, ayer desembarcó en la localidad un equipo de la Secretaria de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) que hará un nuevo rastrillaje para ver si pueden sumar filmaciones de comercios o viviendas particulares.
Más allá de eso, el trabajo primordial de la Saic será hacer una extracción forense de los celulares incautados en la causa, lo que permitirá hacer un patrullaje digital para reconstruir comunicaciones, incluso si fueron robadas, o bien establecer los lugares y las antenas donde impactó.
En este sentido, El Territorio pudo confirmar en la víspera que el teléfono de Fiorella estaba oculto en sus partes íntimas y será muy importante estudiarlo. Se trata de un dato más que revelador -aunque no constituye una prueba sólida- debido a que, como es sabido, Leopoldo le habría quitado dos móviles con anterioridad.
“Confío en la Justicia”
Unidos como desde el principio, los familiares de Fiorella, encabezados por sus padres, estuvieron desde muy temprano frente al edificio del juzgado a la espera de novedades de la indagatoria.
Eran cerca de quince, quienes montaron una guardia de varias horas con la intención de saber qué es lo que podría decir el acusado ante las autoridades.
En primera instancia, Oscar Aghem (55) y Mercedes Pereyra, los padres de la joven, tuvieron la posibilidad de hablar con el jefe de la UR, el comisario mayor Juan Aurelio Fernández.
Si bien volvieron a remarcar la inacción por parte de la Policía ante las denuncias por violencia de género, fueron muy agradecidos con el efectivo, debido a que consideran que su intervención aceleró mucho la pesquisa.
Más allá de eso, también tuvieron reuniones con el fiscal y el juez interviniente.
Al salir, Ferreyra, compartió sus sensaciones con sus familia: “Si bien nosotros queremos justicia ya, hay que ser pacientes, nos dijeron que se va a investigar a fondo y que siempre tendremos las puertas abiertas para ver el expediente y las pruebas que se puedan ir sumando”.
“Nos tranquilizó porque tenemos las puertas abiertas del Juzgado porque a todo lo que hay en el expediente nosotros vamos a tener acceso, principalmente el papá y la mamá. Estoy tranquila, voy a ir a mi casa y voy a esperar por la Justicia. Confío en la Justicia”, agregó Ferreyra ante El Territorio.