Más de un centenar de colonos teme ser desalojado

Miércoles 26 de junio de 2019
Los colonos temen quedar en la calle. | Foto: María Rosa Fernández
En Colonia Isolina, San Ignacio, viven más de 30 familias productoras desde hace 50 años. 
Son unas 400 hectáreas de tierra en las que los moradores sembraron, forestaron, criaron animales y otras producciones e hicieron su vida familiar adaptándose a las circunstancias que se les presentaban, como ser la falta de agua. 
Todo marchaba bien hasta que en 2015 les llegó una demanda de un hombre que afirmó ser el dueño de las tierras y quien aseguró en instancia judicial que las adquirió en una subasta hacía unos 30 años.
La sorpresa y preocupación de los vecinos los llevó a buscar ayuda en las autoridades municipales de San Ignacio y desde allí se canalizaron una serie de acciones para proteger a las familias. 
Una de ellas fue la presentación de un recurso de amparo ante la Cámara de Representantes, ya que según indica el documento al que tuvo acceso El Territorio, “el denominado dueño nunca antes había aparecido y mucho menos había hecho mejoras o movimientos en el lugar, sino que esas tareas la realizaron los vecinos que desconocían esa cuestión planteada por Julio César Foti, quien adquirió la tierra del Lote 12 de 340 hectáreas en 1988 en una subasta. No obstante, en 30 años no realizó ningún acto ocupatorio, recién en 2015 interpuso una demanda de desalojo contra los ocupantes de dicho lote en el Juzgado Cinco de Posadas”.
En las 340 hectáreas viven más de 30 familias que totalizan 133 personas, hay una escuela, diez viviendas construidas por el Estado provincial e iglesias. Además se constató que la ocupación de las tierras por parte de las familias es continua y pacífica y está reconocida, legitimada y evidenciada en la estructura pública al haber electrificación rural, planes de mejoramiento en los que intervinieron distintos organismos provinciales y nacionales con la llegada de una serie de programas como el Pro Huerta, entre otros.
Por parte de los habitantes hay inversión permanente, lo que demuestra a las claras el interés de arraigarse en el lugar: hay potreros, plantaciones de té, yerba, hortícolas y cría de animales.

Repudio
Por su parte, la comuna presentó ante Diputados un pedido de repudio al desalojo a las familias que “en definitiva son las que poblaron y sacaron adelante el lugar”. Dicho repudio fue aprobado, por lo que, por el momento, el desalojo se frenó pero continúa el proceso judicial.
En ese sentido, el concejal Pablo Herrera, que además forma parte del equipo de trabajo del intendente Esteban Romero, señaló a este medio: “El Lote 12 de Colonia Isolina posee 133 personas que ejercen la posesión efectiva de las tierras desde hace más de 50 años”.
Según reconstruyó este matutino, inicialmente los propietarios originales, que eran dueños de una empresa española, permitieron la ocupación como pago compensatorio hacia los trabajadores que se habían desempeñado en tareas de extracción de madera del monte en la década del 60. Desde entonces los ocupantes demandados invirtieron en cultivos, casas, galpones y maquinarias.
“En el 2015, quien afirma ser titular de las tierras interpuso una demanda de desalojo y desde entonces la Municipalidad inició un arduo trabajo social para solucionar esta problemática que dio fuerza al reclamo”, agregó Herrera.

Temor de los colonos
Por su lado, uno de los productores, Abelino Ferreyra, dijo que el año pasado apareció el supuesto dueño y con papeles buscó demostrar que adquirió el lote en 1988, abonando la suma de 17.000 australes en un remate. 
El hombre de apellido Foti vino “con uniformados, un secretario de un juez, una abogada y una orden de desalojo. Ahí entramos a desesperarnos y recurrimos al municipio para que intervengan de alguna manera”.
Agregó que desde el municipio “nos ayudaron a presentar un recurso de amparo, pero es imposible estar tranquilos en estas condiciones porque aquí hay trabajo de años de familias completas, nuestras vidas y las de nuestros hijos y nietos están aquí”.
En tanto el abogado que los representa, Lucas Vega, explicó que en 2017 se interpuso ante el Juzgado Civil y Comercial Cinco de Posadas una demanda por desalojo. Se trata del expediente 86086/2017 caratulado “Foti, José César contra intrusos sobre desalojo”. 
En dicho expediente, Foti alega ser el titular del Lote 12 de la subdivisión del Lote 1-R de la Sección Segunda de Colonia Isolina, municipio y departamento de San Ignacio, alegando que su derecho a reclamar dichas tierras surgía de un Acta de Subasta y las resoluciones judiciales 390 y 340 que datan de 1988. 
En este sentido, Vega procedió a contestar la demanda de desalojo, basando la estrategia de defensa en dos ítems: la falta de legitimación activa del demandante (que Foti no tiene derecho a reclamar dichas tierras, al no ser el titular registral). Y la prescripción de ejecución de sentencia, es decir, que dada la cantidad de años transcurridos desde la subasta (1988), el derecho a reclamar las tierras por parte de Foti se había extinguido. 
“No obstante, el juzgado interviniente resolvió rechazar las excepciones planteadas por nuestra defensa. Esto motivó que desde el área de Tierras decidiéramos apelar la resolución en fecha 1/11/2018”, señaló Vega.
Ahora la apelación se encuentra en la cámara pendiente de resolución. Paralelamente, desde Tierras de la comuna se realizaron reuniones con el Ministerio de Derechos Humanos y la Subsecretaría de Tierras de la Provincia, tendiente a encontrar una salida institucional que descarte de plano la posibilidad del desalojo de los ocupantes del lote en cuestión. 
En ese sentido, el 26 de abril pasado se presentó a través del diputado provincial un  Jorge Ratier un proyecto de expropiación de dicho lote, en favor de sus actuales ocupantes.
Mientras los colonos no duermen en paz y temen perder el esfuerzo de años de trabajo y lucha.

Mejoras en la calidad del agua

En los últimos días, se buscó darle solución a la problemática del agua en el lugar. Al respecto, Ariel Villasanti, técnico extensionista del Inta Santo Pipó, contó: "El proyecto Agua Segura en Colonia Isolina se formuló en lo que son los proyectos especiales del Pro Huerta. Llegamos a la conclusión de que el agua que consumían las familias de la colonia no era saludable, son vertientes que estaban desprotegidas, por lo que no sólo animales ingresaban a las fuentes de agua sino agentes extraños; a través de este programa lo que se hizo y se está haciendo en las unidades productivas consiste en proteger las vertientes con hormigón, tapa para evitar ingreso de agentes extraños, así que la calidad de agua que ellos consumen es óptima ahora”.


El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina