Más de 200 personas murieron en atentados con bombas en Sri Lanka

Lunes 22 de abril de 2019
Al menos 207 personas murieron y cientos resultaron heridas en ocho explosiones que golpearon iglesias y hoteles ayer en Sri Lanka, según las autoridades, en el peor episodio de violencia en el país del sur de Asia desde el final de su guerra civil hace una década.
La policía impuso un toque de queda y realizó una redada en las afueras de Colombo, donde se produjeron las últimas detonaciones. Después de que la policía entrara en la localidad de Dematagoda se registraron al menos dos explosiones, al parecer cuando los ocupantes de una vivienda detonaron explosivos para evitar su arresto. La policía dijo que había al menos 450 heridos. El ministro de Defensa, Ruwan Wijewardena, describió los ataques como terrorismo y los atribuyó a extremistas religiosos.
El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, expresó su temor a que la violencia pudiera desencadenar inestabilidad en el país y su economía. Desde el final de los 26 años de guerra civil, en los que los Tigres de Tamil, un grupo rebelde insurgente de la minoría étnica tamil, buscaban la independencia de la mayoría budista de etnia sinhala, se han producido brotes esporádicos de violencia étnica y religiosa.
Pero la escala de los sucesos del domingo recordaba a los peores días de la guerra, en la que los Tigres de Tamil y otros grupos rebeldes atacaron el Banco Central, un centro comercial, un templo budista y hoteles populares entre los turistas. Nadie se atribuyó la responsabilidad de las explosiones.
Las autoridades sospechaban que dos de las detonaciones fueron obra de atacantes suicidas, indicó la fuente de seguridad, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar con la prensa. Entre los muertos había feligreses y huéspedes de hotel. Gobiernos de todo el mundo condenaron los ataques, y el papa Francisco incluyó una mención a la masacre al final de su mensaje tradicional del Domingo de Resurrección (ver Francisco lamentó...).
Horas más tarde se registraron otras dos explosiones a las afueras de la capital, según el brigada Atapattu, portavoz del Ejército de Sri Lanka. Una de las detonaciones ocurrió en una casa de huéspedes de Dehiwala, donde murieron al menos dos personas. La octava fue en Dematagoda, a las afueras de Colombo Los trabajadores locales del sector turístico estaban conmocionados por los ataques.
“Después de tantos años hemos empezado otra vez”, dijo Gamini Francis, empleado de un hotel. “Mucha gente va a perder su trabajo. Estoy un 100% seguro. Gente loca matando a gente inocente”.Los tres hoteles y una de las iglesias, el Santuario de San Antonio, en Colombo, eran frecuentados por turistas extranjeros. Imágenes de televisión mostraban daños en los hoteles Cinnamon Grand, Shangri-La y Kingsbury.
El restaurante en la segunda planta del Shangri-La parecía destrozado por la explosión, con el techo y las ventanas reventados. Se veían cables sueltos colgando y mesas volcadas en el local, que quedó teñido de negro. Un magistrado de la policía se encontraba en el lugar inspeccionando los cuerpos recuperados del restaurante. Desde fuera del cordón policial podían verse varios cuerpos cubiertos de sábanas blancas.
Los edificios en los alrededores del santuario de San Antonio temblaron con el estallido, dijo Alex Agileson, que se encontraba en la zona. Varias personas heridas fueron evacuadas en ambulancias, señaló. Las otras dos detonaciones de la mañana golpearon la iglesia de San Sebastián en Negombo, una localidad de mayoría católica al norte de la capital, y la de Zion en la población oriental de Batticaloa. La iglesia de San Sebastián pidió ayuda en su página de Facebook. La explosión arrancó el tejado, las puertas y las ventanas de la iglesia de San Sebastián. Imágenes de televisión del lugar mostraban a gente cargando a los heridos entre bancos manchados de sangre.
El ministro de Sri Lanka para las Reformas Económicas, Harsha de Silva se encontraba en una iglesia en el momento del ataque y ha descrito “escenas horribles” con cuerpos destrozados tras la explosión.
El presidente del país, Maithripala Sirisena, ha emitido un comunicado llamando a la ciudadanía a mantener la calma y apoyar a las autoridades mientras continúan las investigaciones sobre las condiciones de los atentados. Los servicios religiosos de la capital han sido suspendidos.

Francisco lamentó la crueldad

El Papa Francisco lamentó “la violencia cruel” tras los atentados contra tres iglesias y varios hoteles en Sri Lanka que han dejado más de 200 muertos y más de 460 heridos. “Deseo manifestar mi cercanía a la comunidad cristiana, golpeada mientras estaba reunida en la oración”, señaló el Pontífice recordando que los templos en Sri Lanka, donde la población cristiana representa apenas el 7,4%, fueron atacados mientras los fieles celebraban la misa del Domingo de Resurrección. “Confío al Señor a quienes han perdido trágicamente la vida y rezo por los heridos”, dijo el Santo Padre después de pronunciar la bendición ‘Urbi et Orbi’ (a la ciudad y al mundo). El primer papa latinoamericano en la historia también ofreció oraciones para los venezolanos y nicaragüenses que experimentan adversidades.


En la investigación hallaron otra bomba sin detonar en el aeropuerto

Todavía no está claro quién causó los ataques de ayer en Sri Lanka. Lo que se sabe es que al menos siete personas fueron arrestadas en relación con los atentados y tres policías fueron asesinados durante una redada en una casa en relación con los ataques.
“Cuando los policías de la división de crimen comenzaron a interrogar a las personas en la casa, ocurrieron dos explosiones, un subinspector y dos agentes de la policía fueron asesinados y otro fue llevado al hospital nacional con heridas”, agregó.
El alto comisionado Gunasekera dijo a CNN que tenía información de que los ataques eran atentados suicidas.
Ayer en las requisas que se hicieron en todo el país, el ejército halló otra bomba sin detonar en una zona cercana al aeropuerto. Sin embargo, el Ejército de Sri Lanka logró detonarlo de manera controlada “sin producir daños” en una carretera muy cerca del Aeropuerto Internacional Bandaranaike, el principal del país y próximo a la capital, afirmó a los medios el portavoz de las Fuerzas Aéreas Gihan Seneviratne.
El aeropuerto internacional ya se encontraba en alerta máxima después de la serie de explosiones que golpearon ayer en varios puntos del país tres iglesias y tres hoteles de lujo, estos últimos en un claro aviso al pujante sector turístico de la isla.

Varios extranjeros víctimas
En el balance de 207 muertos de los atentados de ayer se cuentan al menos 36 extranjeros, según ha publicado el Ministerio de Asuntos Exteriores del país y ministerios homólogos de varios países, entre ellos cinco británicos (dos con doble nacionalidad británica y estadounidense), tres indios, dos turcos, un portugués, un holandés, un danés y un chino. Otros 25 cuerpos de posibles extranjeros permanecen sin identificar, según la misma fuente.
El secretario de Estado de EE. UU, Mike Pompeo, ha dicho que entre las víctimas se encuentran “varios” estadounidenses. 

Pasado y presente violento
Los ataques contra minorías religiosas en la isla se han venido repitiendo en el pasado. Los últimos de relevancia fueron en 2018, cuando el Gobierno tuvo que declarar el estado de emergencia después de que se produjeran enfrentamientos entre musulmanes y cingaleses budistas con dos muertos y decenas de detenidos. Sri Lanka, con una población cercana a los 21 millones de habitantes y una inflación anual del 4,3%, es un país mayoritariamente budista que cuenta con unos 1,2 millones de católicos. Por porcentajes, el 70% de sus habitantes son budistas, un 12% hindúes, un 10% musulmanes y un 7% de cristianos.
La tensión religiosa en esta isla del océano Índico ha ido creciendo desde el año 2009, cuando se declaró el final de los 26 largos años de conflicto étnico-religioso que enfrentaron a la mayoría cingalesa budista y la minoría tamil hindú, y que causaron entre 80.000 y 100.000 muertos. Los ataques terroristas en aquella época eran recurrentes en Colombo.
Grupos de cristianos aseguran estar sufriendo una intimidación creciente por parte de grupos budistas extremistas.
Durante los últimos años, los ataques a otras minorías religiosas han aumentado, particularmente contra la comunidad musulmana, alcanzando su punto más virulento en marzo del año pasado cuando los disturbios entre budistas y musulmanes llevaron a la declaración del estado de emergencia nacional.  

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