Luchadora de la vida

Martes 19 de noviembre de 2019
Cristian Avellaneda

Por Cristian Avellanedadeportes@elterritorio.com.ar

Cuando los golpes de la vida son inevitables está en cada uno saber reponerse. A Mónica Martínez (38) le detectaron cáncer de útero en julio de este año y, a pesar de las adversidades, supo encontrar las respuestas en su familia y el taekwondo para seguir sin mirar atrás.
Hoy la madre de Selene (9) y esposa de Horacio (40) tiene las suficientes razones para seguir de pie y compartir su historia con El Territorio. Sin dudas un ejemplo, una luchadora de la vida.
“El diagnóstico del cáncer de útero cuesta porque te hacen hacer muchos estudios para definir el tratamiento que vas a seguir. Mi estadío es un grado 2 B no operable, entonces hay que hacer quimioterapia y más adelante se verá cómo seguir”, inició la charla.
“La quimio te saca un poco las defensas, te deprime...no tenés ganas de hacer nada e incluso te trae mareos en los primeros días. Pero al pasar dos quimios me di cuenta que me sentía fuerte como para empezar la actividad que hacía anteriormente al diagnóstico: el taekwondo”, siguió.
Desde aquel julio para el olvido Mónica sigue un tratamiento riguroso a base de quimio cada 21 días, con tres de internación. “En noviembre viene una más, que sería la cuarta, y de ahí un periodo de rever todo, de exámenes en diciembre para ver en qué grado está el cáncer...ahí veremos qué hacemos”, remarcó.
Lo cierto es que Moni jamás bajó los brazos y se apoyó en dos pilares: su familia y el deporte.
“Mi hija hace taekwondo desde los cuatro años y con mi marido arrancamos en el 2017. Uno como padre se va involucrando y cada vez que Selene tenía que rendir, estudiaba la teoría con ella y de a poco me fui adentrando en la actividad...me empezó a gustar, era animarse como adulta a iniciarse en el deporte”.
“Siempre me interesó la actividad física y se hizo familiar. Hoy compartimos los tres, somos cinturón azul y en diciembre vamos a rendir para pasar a punta roja”, dijo.
Mónica practica formas del taekwondo ITF en la academia Cerdan junto a los entrenadores Rubén y Nilda, dos personas clave en su recuperación. “Trato de que mi vida sea normal y hago todas la actividades que pueda. El maestro y Nilda me estimulan todo el tiempo, ahora termino la quimio, espero una semana y me mando”.

Pasar los obstáculos
La familia Protzer nunca se permitió decaer ante la noticia que le cambió sus vidas y, muy por el contrario, afianzaron los lazos. “Es una noticia dura pero depende de cómo lo toma cada uno. Yo lo tomo como si fuera una prueba más que todos tenemos que pasar pero a diferentes niveles, no sólo en lo corporal sino también en los espiritual”, agregó Mónica.
“Y lo que tengo es la ayuda de mi familia, de mi hija, mi marido, mi suegra, mi mamá, mis hermanos...es un apoyo constante y ellos no me dejan caer. La gente que está a mi alrededor también me apoya, entonces es buscar la fuerza interior para no desanimarse”.
“La palabra cáncer está estigmatizada, pero es solamente la palabra. Es una enfermedad como cualquier otra que la tenés que superar, como la diabetes por ejemplo, y creo que está en la fuerza que uno le pone. Después de hacerme una quimio me voy a misa, rezo, tengo una amiga que viene y me hace reiki, medito, es decir que trato de buscar todas las vías espirituales para arrancar con fuerzas”.
“No dejé de hacer cosas , las fui sumando. Mi próximo objetivo es empezar el gimnasio, como lo hacía antes, sabiendo de mis limitaciones...en el taekwondo hago Formas, entreno a mi medida. No hay tipo de impedimentos en lo físico. Hay que saber que uno puede salir y disfrutar de los momentos”, remarcó la psicopedagoga.
Ante la pregunta de qué le dirías a una persona en una situación similar, Mónica fue muy clara: “A veces uno se pregunta ‘por qué me pasó a mí’ y en realidad no hay que preguntarse por qué, sino para qué. Hay que hacer una introspección de cada uno e ir viendo porque dentro de lo malo hay que ser positivos y preguntarse qué más puedo hacer”.

“Hay que superar la impotencia”
Detrás de cada decisión hay un esfuerzo mancomunado que resulta indispensable y detrás del esfuerzo de Mónica está Horacio, dueño de una enorme perseverancia.
Horacio es partener y pilar fundamental en la recuperación de Mónica, su pareja desde hace 20 años. “Fue muy duro pero tuve que ponerme fuerte para poder llevar adelante la situación. Cuando salimos del sanatorio parecía que no pisábamos el piso, nos llevó mucho tiempo conseguir la medicación, hubo trabas con la obra social pero al empezar el tratamiento me fui tranquilizando”, recordó el también dueño de un taller de chapa y pintura.
“La primera quimio salió muy mal y estuve dos semanas cabizbajo. La segunda ya salió un poco mejor...fuimos superando obstáculos. Cuando nos enteramos buscamos opciones por todos lados porque es una enfermedad complicada; hay que ser positivos, no dejar la actividad física porque levanta las defensas. Tenemos mucha fe de que se va a curar en diciembre, está en manos de Dios”, agregó.
Para cerrar Horacio aconsejó a las personas que pasan por esta situación: “Hay que superar la impotencia y la única forma es acompañando, tratar de ser fuerte para que esa persona encuentre un respaldo. Una persona que está en tratamiento necesita estar acompañada...es 50 por ciento acompañamiento y 50 positivismo”.

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