Los colores de la conciencia colectiva

Miércoles 25 de marzo de 2020 | 02:00hs.
“Todo va a estar bien, yo me quedo en casa”. Afirma el cartel que colgaron varias familias del municipio de Montecarlo en las puertas de sus viviendas. 
Es que esta vez se invirtieron los roles y fueron los niños quienes tomaron la iniciativa de impartir una consigna que genere conciencia en el contexto que los rodea. Ello, con la finalidad de promover el acatamiento de las medidas sanitarias y promover una ola de pensamientos positivos que contribuyan a amenizar la situación de encierro.  
La propuesta surgió a partir de una tarea escolar que se fue replicando de casa en casa, promoviendo la importancia de respetar las medidas preventivas de cuarentena y un pasatiempo que reunió a los distintos integrantes de la familia. 
Porque, como es de público conocimiento, las clases están suspendidas y los niños realizan tareas y actividades escolares desde la Plataforma Guacurarí o la comunicación vía WhatsApp y Facebook que instauraron con los docentes. Los maestros y profesores envían actividades online y los chicos las resuelven desde sus casas con ayuda de la familia.  
Sin embargo, permanecer encerrados suele generar ansiedad, disgusto y aburrimiento, entre otras sensaciones. Por lo que los especialistas en psicología aconsejan flexibilizar hábitos y rutinas, evitar la sobreexigencia y disminuir las presiones. 
En esa línea, surgió la actividad sugerida por los docentes del área de plástica del Instituto Carlos Culmey, de Montecarlo. 
La consigna, que busca replicarse en todos los hogares de la provincia, establece: “Crear un cartel con el dibujo de un arcoiris, colorido y divertido, y colgarlos en las ventanas o paredes del hogar de manera que sean vistos desde afuera. Lo ideal es que tenga tamaño cartulina. Pero puede ser cualquier soporte que esté a disposición en el hogar, como bolsas de harina, cartón, papel reciclado, telas, etcétera”. 
Además, especifica que “las técnicas a implementar pueden ser variadas: collage con materiales reciclados, témperas y pincel o esponjas, dactilopintura o estampado, texturas táctiles con hilos, telas, papel, porotos, arroz, fibras, crayones, lápices de colores, lo que sea. El objetivos es ser creativos y utilizar materiales que estén a nuestro alcance”.
Luego sugiere que cada cartel esté exhibido en el frente del hogar acompañado por la frase ‘todo va a estar bien, yo me quedo en casa’, y los nombres de quienes conforman la familia. 
La tarea tiene por finalidad que las familias que se unan en un momento creativo para cumplir con los deberes y al mismo tiempo, fomentar pensamientos positivos,  promover esperanza y crear conciencia sobre la responsabilidad de quedarnos en casa. 
Por eso, fue muy bien aceptada en la localidad y, los carteles en los hogares se fueron multiplicando. 
Al respecto: “Cada día que pasa se van sumando más familias a la propuesta y ya se puede ver en las ventanas y puertas de las casas de nuestros alumnos los carteles que nos impulsan a mantenernos positivos y esperanzados”, contó Norberto Weigerstorfer, apoderado legal del instituto, en diálogo con El Territorio.
Por su parte, Agustina y Lautaro, alumnos que llevaron a cabo la actividad, utilizaron goma eva con brillos, plásticos, fibrones y témperas para crear sus arcoiris y se mostraron contentos con la propuesta. “Están entusiasmados con su cartel. La idea es justamente trabajar en familia. Tenemos mucho que aprender de ellos”, dijo Nadia Engler, madre de los niños en cuestión. 
Por otra parte, Sofía Escalante, madre de Ignacio y Camila que también se sumaron a la consigna, destacó: “Mis niños están felices con esta nueva tarea escolar. Les encanta realizar los trabajos de plástica y sobre todo los ayuda a mantenerlos distendidos, relajados y a comprender la situación”. 
“Todo es cuestión de organización y rutina. Las tareas se pueden realizar con paciencia”,  agregó, al tiempo que destacó la importancia de que los deberes respondan a la situación del contexto actual, buscando no solamente entretener a los niños sin someterlos a presiones innecesarias; sino también promoviendo conciencia colectiva y respeto por las medidas sanitarias impuestas.
Ignacio y Camila, para cumplir con la propuesta, utilizaron pintura acrílica y algodón, con la técnica de esponjado. Luego, colgaron el vistoso cartel en el frente de la casa. Y con él, la sensación de saber que están aportando su granito de arena en esta guerra contra la pandemia.
Es que muchas veces son ellos, los niños, quienes terminan dando una lección colectiva a los adultos.   
En acciones cotidianas, a través de las redes, las tareas escolares los más chicos aportan su visión responsable y esperanzadora.
“Porque si respetamos las normas, nos quedamos en casa y pensamos en que todo va a salir bien, pronto vamos a volver a las plazas, los parques, a juntarnos con amigos y divertirnos sanos y salvos”, resumió, por ejemplo Luana (11) que buscó replicar la consigna desde Posadas, para aportar esperanza y conciencia, desde su hogar. 

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