Los almacenes de ramos generales y su importante función social en Posadas

Domingo 22 de septiembre de 2019 | 19:23hs.
Por Sonia Benitez
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La actividad de almaceneros es tan antigua como el trabajo del ser humano. Comenzaron como mercaderes, puesteros o mesiteros y esto se debe a que siempre se tuvo la necesidad de conseguir alimentos.

En lo que se refiere a Posadas, la historia del almacenero comienza con otra denominación, la de vivanderos, y se sabe de la presencia de éstos desde que se construye la Trinchera de San osé en la etapa paraguaya, alrededor de los años 1830.

En la Guerra de la Triple Alianza, ya hacia el final, muchos soldados se quedaron en esta zona para comercializar algunos productos. Posadas siempre fue de mucho comercio y sobre todo la vieja ruta comercial que unía Puerto Alegre con Asunción, muy antigua.

Desde que se funda oficialmente Posadas, el 8 de noviembre de 1870, ya había en la ciudad un grupo poblacional espontáneo y comerciantes, sobre todo lo que se conoce como de ramos generales. Esos almacenes no sólo vendían alimentos, verduras y tenían carnicería, sino que también tenían elementos de ferretería, hasta ponchos, sombreros, cuchillos, aperos y todo lo que fuera necesario para vestir un caballo. Tenían una serie de rubros, porque en el siglo XIX, al no haber muchos negocios, era importante que los que existían estén muy bien provistos.

Más adelante en el tiempo, los almacenes fueron cambiando debido a que se fue subdividiendo el negocio. Cuando aparecen los rubros como la ferretería, indumentaria y rubros más específicos - ya en el siglo XX-, aparece lo que hoy se conoce como almacén.

El almacén era un negocio típico, con un mostrador adelante donde el cliente no tenía acceso a la mercadería y atendía el propio dueño. La característica del almacén del barrio es que el cliente no toca la mercadería, como sí lo hace en el supermercado.

Poco a poco la actividad va cambiando y en Posadas el primer supermercado que aparece es California, que en un principio fue resistido porque traía una novedad de afuera, es decir, la utilización de góndolas y la de que el cliente pueda elegir la mercadería. Esa costumbre no existía en aquel entonces.

Instituciones

Los almacenes de barrio como una institución barrial sobrevivieron hasta prácticamente la década de 1990 y en algunos vecindarios de Posadas todavía persisten.
En Villa Lanús todavía hay un almacenero de ramos generales, el señor Cacho Barrientos. Todavía hoy el cliente entra y están los mostradores desde donde se pide la mercadería. En la misma zona está el almacén de Poujade, edificio todavía en pie, al borde del viejo trazado de la ruta 12, que entonces se llamaba camino del Zaimán. Ese almacén contenía al colono del interior que venía con su producción a Posadas, sobre todo con los productos de granja y huerta, porque el arroyo Zaimán -encajonado y con mucha vegetación en los bordes- crecía bastante. En ese entonces no había puente y todavía no había balsa. Si llovía y desbordaba, había que esperar que baje el agua y eso lo hacían en el almacén de Poujade.

Ese almacén tenía un palenque para atar los caballos, servían comida y ahí se esperaba hasta que el arroyo baje. Cuando el Zaimán tuvo balsa con pialador, los colonos se subían a ella y se iban impulsando por la soga. Finalmente se construye un puente de madera y a partir de ahí se va evolucionando a lo que conocemos hoy.

El almacén de barrio como institución barrial fue muy importante porque era centro de reunión social. Funcionaba como caseta de correo: el cartero dejaba ahí las cartas y las personas se iban a retirar del almacén.

Fueron también los lugares que tuvieron los primeros teléfonos, así que también funcionaban como un lugar de emergencia. Si se necesitaba llamar un médico o un auto de alquiler -que no era muy común- se hacía allí. Son un centro social muy importante que ha hecho a la idiosincrasia posadeña.


Fuente: Archivo Histórico Municipal de Posadas

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