Lo que su esposo gana no alcanza y venden pan casero

Lunes 4 de febrero de 2019
En San Pedro son varias las familias que dieron inicio a alguna actividad extra para hacerle frente a los gastos mensuales y los continuos aumentos.
Este es el caso de Laura Pinto, quien cocina y vende pan casero para hacerle frente a la crisis.
La venta de pan surgió como una posibilidad de ayudar en los gastos mensuales ya que Javier Cequeira, su esposo, trabaja en un aserradero. La remuneración que percibe no es suficiente, teniendo en cuenta que sus tres hijos se encuentran estudiado.
Desde que comenzaron con la iniciativa tuvieron excelente aceptación. Esto le permitió un total de 2.500 pesos de ganancias. 
“Empecé con la venta por problemas económicos. Mi marido trabaja en un aserradero y con la crisis no alcanza”, indicó a El Territorio Laura Pintos. Asimismo, detalló que ella hace el pan y sus hijos lo reparten. “Desde que empezamos nos va muy bien y es algo que me gusta hacer”, añadió.
En el cortó plazo plantean comprar herramientas para luego instalar una panadería artesanal.
La rutina de la mujer es la siguiente: se levanta todos los días a las 4 de la mañana para que a las 11, los panes estén listos y sean entregados a los 24 clientes fijos por día que, por lo general, son particulares y algunos comercios. En la semana utiliza 75 kilogramos de harina, cinco litros de aceite y tres kilogramos de azúcar.
La ganancia semanal también permite incorporar maquinarias que faciliten el arduo trabajo. Uno de los principales inconvenientes tiene que ver con el pésimo servicio de energía eléctrica, que es uno de los servicios más caros que deben pagar en el mes.
Los reiterados cortes provocan pérdidas ya que el pan es asado en horno eléctrico. Para evitar este inconveniente planifican la construcción de un horno de barro .
“La factura de luz es muy alta y es el principal problema al momento de asar el pan. A veces la luz se corta hasta dos veces por la mañana. Varias veces tuve que correr a lo de mi vecina a terminar de asar en el horno  de su cocina a gas”, comentó Laura.

Una opción multirubro para llegar a fin de mes

María Medina apeló a múltiples ventas para tener más dinero.
La crisis económica que atraviesan los argentinos obliga a que muchos salgan a las calles a rebuscarse.
En Iguazú, la venta ambulante era una actividad que había desaparecido. Sin embargo, en estos últimos meses, la necesidad de obtener mayores ingresos reavivó el panorama que desde el año 2015 no se veía.
Una de las protagonistas es María Medina. Ella tiene una chacra en la zona rural de las 2000 hectáreas donde cultiva mandioca, cría gallinas, vende huevos y ropas, corta el cabello y vende calzados usados. A esta lista, se agrega que hace ropas de crochet y vende pan casa por casa. Todas estas actividades le permiten mantenerse y pagar las cuentas, que no esperan.
“Acá tenemos que hacer lo que se pueda. Vivo con mi hija que trabaja durante la temporada en un complejo de cabañas, pero no contamos con un sueldo fijo y menos con una pensión. Entonces hay que trabajar la tierra y sobrevivir con lo que juntamos", enumeró María.
“Por suerte cada vez que hago pan vendo todo, la gente me compra huevos y con esas ventas sobrevivimos”, sentenció.
Medina buscó la forma de lograr obtener dinero basado en una multiplicidad de opciones. Todas ellas le permiten tener un margen de ganancias.
“Mucho tiempo fui empleada municipal, pero como no cedí a ciertas presiones por lo que perdí mi trabajo”, comentó. Desde allí se las ingenia para llegar a fin de mes.
“No nos alcanza quizás para salir a tomar un helado pero no debemos a nadie”, sentenció.
La situación en Iguazú es grave ya que muchas personas se han quedado sin trabajo o sino dependen del turista. Con la demanda el trabajo part-time aumenta, sin embargo, no alcanza para paliar el día a día. 

Aumenta demanda de merenderos en Iguazú

300

Beneficiarios.
Es la cantidad que asiste a múltiples merenderos en la ciudad de las cataratas desde el año 2014. En su mayoría son niños. También acuden muchos adolescentes y adultos a tomar una copa de leche.
Desde el año 2014 el movimiento Evita implementó un merendero en el Barrio San Lucas para ayudar a gente de menores recursos.
Con el paso del tiempo, la cantidad de merenderos se multiplicó. Ante este panorama, el grupo elevó una solicitud al Ministerio de Acción Social de la Nación para la apertura de al menos tres nuevos merenderos en el próximo mes, ante la alta demanda existente.
Actualmente cerca de 300 personas, entre niños y adultos, asisten a los merenderos de lunes a viernes. Con los nuevos merenderos se atenderían al menos a 100 personas más.
La disposición de la gente que, sin recibir nada a cambio, se ofrecen a abrir las puertas de sus casa junto a al menos dos personas, permite el funcionamiento de los merederos. A ello ha sumado el aporte del Ministerio de Acción Social de la Nación que envía la mercadería necesaria para que los chicos tomen leche diariamente.
Calixto Gómez referente del movimiento social Evita fue el primero en abrir un merendero que, en diálogo con El territorio, explicó que muy pocas veces han salido a pedir colaboración ya  que el Ministerio de Acción Social de la Nación cumplió siempre con los prometido, sin embargo  hubo momentos en los que se atrasó la llegada de las provisiones.
“Estos merenderos no se mantienen solamente con la colaboración de empresarios o personas en lo que tiene que ver con alimentos. Ellos colaboran con traslados cuando necesitamos u otras cosas. Lo esencial, que es la leche, chocolatada, harina, aceite y demás cosas viene desde Nación”
Sobre el trabajo que llevan adelante, Calixto Gómez resaltó que buscan darle contención a los chicos y familias que asisten mediante apoyo escolar ya que cuentan con un convenio con la  Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila, de Brasil). También, brindan talleres de tejido y realizan trabajos en una huerta comunitaria.
“Atendemos más seguido a niños entre 3 a 11 años, pero también vienen adultos y adolescentes”, contó Gómez. Sin embargo explicó que no logran captar al adolescente porque muchos de ellos están en la droga y hacen lo que pueden para contenerlo.
No obstante, se ha registrado un aumento en la cantidad de personas que están trabajando por el bien común de los chicos, y abren merenderos con la colaboración de empresarios para mantenerlos. Se estima que Iguazú cuenta con, al menos, 18 merenderos en diferentes puntos de la ciudad.

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