Lo imposible se vuelve realidad

Jueves 16 de mayo de 2019
El Gardel de Oro reposa en las manos de Marilina Bertoldi. Con solo 30 años, la cantante y guitarrista, logró romper con varios moldes dentro de la industria de la música: el mayor premio se lo llevó una lesbiana, que además critica el rock “acabado” de los hombres y reniega de ser popular.
Además del Gardel de Oro por su disco Prender un Fuego, también se llevó la estatuilla al Mejor Álbum Artista Femenina de Rock. Y superó en la preferencia de los asociados de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) a Andrés Calamaro, Babasónicos, Los Decadentes y Escalandrum. Era la única mujer entre los nominados a Mejor Disco del Año, rubro que obtiene el Oro, y fue la segunda, después de Mercedes Sosa, en 1999, en llevárselo.
“Me lo merecía“, dice Marilina, en una ronda de prensa, relajada y locuaz, con sus piernas cruzadas como indio en un viejo sillón del auditorio Bustelo de Mendoza. Respira profundo, hace una pausa y cuenta: “Lo más importante, porque era lo más difícil, es que premiaron a un artista nuevo. El under es algo que está sucediendo, y está invitando a ver artistas nuevos todo el tiempo”.

¿Por qué decís que te merecías este premio?
Si bien hubo corrección política en dárselo a una mujer, creo que me lo merezco completamente. En el año se dieron muchos grandes discos con los que si hubiese competido, estaba bien. Pero con quienes me tocó disputarlo, creo que lo merecía. Porque un gran disco del año tiene que haber generado algún impacto en un grupo de personas, idealmente que sean jóvenes, porque estamos apostando a generar más cosas o que hable de alguna temática de la que nadie lo haga. Y este es el caso trae algo nuevo, y lo nuevo en este caso viene de la mano del rock, es el punto en el que se empieza dar la mano con un discurso más interesante. No es para faltarles el respeto a los artistas que estaban nominados conmigo… Bueno sí a Andrés Calamaro.

¿A Calamaro sí le faltas el respeto por sus dichos en contra de la lucha de mujeres (calificó de ‘prostitutas’ a las mujeres que piden se incluya en el país a más artistas femeninas en los festivales de música)?
Lo de Andrés es porque tenés el privilegio de disponer un montón de medios para decir cualquier cosa que quieras, y elegís decir eso. La verdad es que no me deja con muchas opciones. Prefiero no rendirle mucho respeto a una persona así. Tiene el poder de decir otras cosas o llamarse al silencio. Y por otras cosas que hizo, que hablan de abuso de poder, que es justo a lo que el rock se opone.

El Gardel para la abuela
“Para mí, cuando era chica estos premios eran algo imposible. Con los años me fui alejando porque no representaban nada de lo que yo y mis amigos consumíamos”, dijo Marilina al recibir su estatuilla. Luego, admitió, sintió más afinidad, y que se daba un primer paso al federalizarlo (en 21 ediciones, fue la primera vez que no se entregó en Buenos Aires) y al abrir la posibilidad de que lo ganara una artista emergente.
Y fue por más: “Ojalá lo ganen otros artistas que no vengan del rock, jazz o folclore. Que lo ganen los que vienen del pop, el trap, que son géneros que también existen. Sandro fue el primero y Charly lo ganó muchas (tres) veces. Pero el año pasado estuvo de más (tercero de oro para García) porque había muchos artistas nuevos que lo merecían”.
Enseguida, Bertoldi adelanta a dónde irá a parar esa estatuilla que abraza: “El Gardel se lo voy a dar a mi abuela Potota, pianista y directora de coros, aún a los 82 años. Ella me enseñó a tocar el piano y fue una gran herramienta para mi vida. Me puso en contacto con la música y me permitió expresarme”.
Más íntima, la cantante santafesina, habla del “femenino del rock” y se explaya: “Cuando recibí la estatuilla de oro no quería decir lo de lesbiana, pero lo dije. Son espacios muy grandes. Me faltó agradecerle a Pelo Aprile, quien confió mucho en mí y mencionar a María Gabriela Epumer”. Epumer es una de sus máximas ídolas y su referente en la escena musical además de su abuela. 

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