Lloro escribiendo esto, por la impotencia, por no poder ir a abrazarla, darle ánimo y cuidarla

Viernes 17 de abril de 2020 | 10:42hs.
Manos madre e hija | Foto: Gentileza
Mi mamá se llama Lidia, y está como su nombre lo dice “Lidiando” con su vida desde hace bastante y lamentablemente y muy a pesar de esta emergencia sanitaria se puede terminar muriendo sola en su casa no directamente por COV-19, sino que justamente por no estar infectada, no la atienden.

Vive en Puerto Rico, en el centro de la provincia de Misiones, donde oficialmente se informaron 3 casos, y si bien la condición de los distintos establecimientos de salud no es de alta complejidad, solo atenderán casos de suma urgencia. Claro está que mi mamá para ellos no es uno de esos casos, aunque tenga alto el colesterol, haya pasado de la hipertensión del año pasado a tener la presión muy baja este año, su gastritis crónica, su hernia hiatal , su insuficiencia renal, las constantes infecciones urinarias y deshidratación, que haya superado una vez al dengue y ahora también su lenta pérdida de la memoria solo la hacen una paciente mas de riesgo, no alguien a quien se puede ayudar a mejorar su calidad de vida, con todo el dolor que implica como hija expresar esto. Pero los médicos de allá solo pueden “atender” a los que están infectados.

Insistidas veces pedimos ayuda, pero no solo no conseguimos que su médica de cabecera de PAMI la pueda derivar a lugares donde la pueden ayudar, además de que no pudo recibir la atención de otros profesionales como un psicólogo, que claro que colaboran en mejorar los estados anímicos, sino que las veces en que la vimos muy mal a mi mamá tuvimos que llevarla por nuestros medios y bajo nuestra responsabilidad a Eldorado e incluso traerla a Buenos Aires donde estar internada y ser tratada la hicieron mejorar, un poco, porque necesita un buen tratamiento prolongado, que no lo puede tener con la deficiente y sesgada atención de Puerto Rico. Sesgada, porque no pueden ver que como mi mamá pueden terminar muriendo muchas otras personas por otras patologías que no reciben atención por no ser COVID-19.

Tengo hermanos, dos de ellos en el último mes tuvieron “dengue”, y claro está como tantos en la provincia, se tuvieron que quedar en sus casas con tafirol esperando que la tormenta pase y recuperarse. Después de que a uno de ellos que tuvo que ir al médico lo hayan retado de distintas formas por haber ido a pedir ayuda porque la fiebre y su malestar eran importantes.

Lloro escribiendo esto, por la impotencia, por no poder ir a abrazarla, darle ánimo y cuidarla.

Lloro aunque con llorar no pueda solucionar nada, solo compartir la tristeza de mi mamá, solo ver que de a poco podemos tener el desenlace que siento que se puede evitar ahora, pero que no contamos con los medios para hacerlo. Entiendo la gravedad de este virus, pero seamos consientes de que no es el único “enemigo invisible” con el que hay que pelear. Ojalá esto no sea una constante con pacientes de riesgo como lo es para mi mamá, y podamos superar esto de la mejor manera para todos.

Muchas gracias
Ester Núñez
DNI 28.871.201

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