Llegó la ayuda para anciana que vivía en una precaria casa en Candelaria

Jueves 10 de octubre de 2019 | 01:00hs.
Marta, ahora con una enorme sonrisa. | Foto: María Rosa Fernández
Luego de que El Territorio diera a conocer la historia de Marta Barrientos (73), quien vive en el barrio San Cayetano, de Candelaria, la repercusión fue positiva y muchas personas se solidarizaron para ayudarla a mejorar su calidad de vida, que era muy precaria.

La mujer -que en su juventud fue una eximia nadadora y enfermera- vivía en una casa con puertas y ventanas en malas condiciones, rodeada de maleza y ni siquiera contaba con una cocina, por lo que su estado de ánimo reflejaba angustia y resignación.

Sin embargo, en los últimos días ese espíritu apagado se transformó en una enorme sonrisa cuando la ayuda llegó a su vivienda. Los voluntarios empezaron por la limpieza del terreno, cuya maleza llegaba a los dos metros de alto y donde fueron hallados todo tipo de animales, incluso víboras.

Además se involucraron ministerios como Derechos Humanos, Desarrollo Social, la Cámara de Diputados, la comuna y concejales, quienes se encuentran trabajando en el lugar y lo seguirán haciendo hasta terminar con todos los arreglos necesarios para que Marta tenga una vida digna.

Un nuevo comienzo

La sonrisa constante en el rostro de Marta es inevitable. Es que ahora la mujer comenzará a vivir una vida digna y sin temor por tener las puertas y ventanas rotas, además de que vive sola y no tiene a nadie más que a ella misma.

“Yo tenía mucho miedo de que entren a querer robar y me hagan algo, aunque no tengo nada, pero los maleantes no saben eso. La verdad es que no esperaba que vengan a limpiar mi casa. Yo no puedo casi caminar y se dejó estar todo”, dijo la mujer en diálogo con este medio.
“Ahora empieza una nueva vida para mí, sé que hay mucha gente involucrada en estos arreglos, a los que estoy muy agradecida. Creí que nunca más iba a tener mi casa en condiciones”, expresó.

Y añadió: “Me dijeron que van a arreglar las puertas, las ventanas, van a pintar y me van a traer cocina y esas cosas, porque la que yo tenía se llevaron de acá”.
Ricardo Vallejos, el encargado de las obras de refacción, sostuvo “cuando llegamos, nos encontramos con un lugar difícil de creer, muy abandonado todo, una capuera donde hasta víboras había y la casa estaba horrible, pobre mujer, la verdad que daba pena”.

Por eso -comentó-, como primera medida se realizó la limpieza del predio y actualmente trabajan en las cañerías, que estaban tapadas. Además retiraron las puertas viejas y toda la basura acumulada. Posteriormente se dedicarán a lavar y pintar las paredes que se encontraban en muy mal estado.
“Lo primero que sentí cuando llegué al lugar fue tristeza, una falta de atención absoluta a la señora. Duele ver a personas de esas edades sufriendo así, abandonadas, pero por suerte hay gente solidaria y de buen corazón aún. Ahora al menos Marta va a estar muy bien y en un lugar digno en los próximos días, cuando terminemos el trabajo y su casa quede en las condiciones que todo ser humano merece”, expresó Vallejos.

Finalmente, Marta sostuvo: “Estoy contenta ahora, me dijeron que voy a comer todos los días y me van a traer una cocina”. 

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