Las sospechas sobre los brasileños presos en San José y su temible plan

Viernes 11 de octubre de 2019
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Tres de los cuatro brasileños detenidos en la localidad de San José con armas de fuego, precintos, silenciadores y vestimentas de la Policía Federal Argentina (PFA) fueron enviados a Buenos Aires el martes. El restante ya había sido trasladado semanas atrás por esa misma fuerza federal, que lo tenía a su cargo. 
Como informó este medio, el operativo de traslado lo hizo Gendarmería Nacional Argentina (GNA) bajo estrictas medidas de seguridad con dos helicópteros y participaron la Agrupación de Fuerzas Especiales Alacrán, la Unidad de Operaciones Especiales en Monte de Bernardo de Irigoyen y varios efectivos de diferentes escuadrones misioneros. 
Desde entonces los brasileños pasan sus horas en el Complejo Penitenciario Uno de Ezeiza, a disposición -por lo menos por ahora - del Juzgado Federal de Posadas. 
Las tres semanas de estadía de la banda en suelo misionero estuvieron cubiertas de un fuerte hermetismo, a tal punto que su detención ni siquiera fue informada por el Ministerio de Seguridad de la Nación. Sin embargo, puertas adentro, el alerta fue máximo y se reforzaron todas las medidas de seguridad ante un posible plan de rescate y un grupo de apoyo que nunca fue detectado. 

Nexos con PCC o CV
¿Qué vinieron a hacer? Según pudo establecer El Territorio en base a diferentes fuentes de extrema confianza consultadas las últimas semanas, hay serias sospechas de que podrían ser una célula del Primer Comando Capital (PCC) o del Comando Vermelho (CV), las dos organizaciones criminales más poderosas de Brasil, dedicadas al narcotráfico y con brazos en Paraguay. 
“Hay organizaciones que no son directamente PCC o CV, pero eventualmente se alían a esas para lograr cometidos con intereses comunes”, detallaron especialistas. La presencia de estos grupos en la tierra colorada siempre se sospechó y su sombra estuvo presente en, por ejemplo, el intento de copamiento de la Unidad Penal II de Oberá en 2018, aunque esto nunca se confirmó.
Esta hipótesis surgió debido a que ninguno de los detenidos en  el control rutero tiene tatuajes identificativos de dichas bandas, por lo que podrían ser contratados para un golpe. En uno de ellos sí se distinguió un gran payaso, que demostraría que es asesino de policías. Otra cuestión que abona esta teoría es que sólo uno tenía un celular y un documento. Es el único integrante que pudieron identificar fehacientemente. 
Se trataría, según pudo saber este medio, de dos jóvenes de 26 años, otro de 28 y el más grande de 35. Uno dijo que era empleado,  otro electricista, el tercero que no tenía empleo y el cuarto que es chofer. 

Armamento y temible plan
La banda estaba preparada para algo grande. Y muy violento.  Además de un auto con patente argentina adulterado, tenían siete armas de diferente calibre, precintos, silenciadores y prendas de la PFA que contaban incluso con abrojos con apellidos. Ortigoza, Nebrisky, Flores, son las falsas identidades que se apreciaron en las imágenes. 
La sospecha de los pesquisas es que pensaban asaltar un camión de caudales o una empresa muy grande en Corrientes, puesto que hacía allá se dirigían. Sí se sabe que las órdenes que tenían si algo se salía de control era asesinar a su blanco, según detalló una alta fuente consultada. 
Desde el día de su detención, el 14 de septiembre, hasta la fecha se pudieron establecer varias cuestiones. Antes de caer pernoctaron en Posadas por unos días, aunque nunca salieron a la calle. También determinaron que las ropas fueron confeccionadas en Paraguay e incluso llevaban una etiqueta que identifica el lugar.  
Un detalle no menor, y que fue el principal motivo por el cual se decidió su traslado, es que también se pudo establecer que al parecer contaban con otro grupo de apoyo de cuatro o cinco brasileños más en otro vehículo. Ese coche no fue detectado por los controles ruteros en la provincia. 
Es que el operativo no derivó de una investigación compleja, sino más bien perspicacia de los gendarmes apostados en el cruce de rutas de la mencionada localidad. Les pareció raro cuatro hombres en un mismo vehículo y hasta se detalló que no mermaron la velocidad antes de detenerse definitivamente.
“En Brasil no se pregunta, se dispara, capaz por eso no escaparon”, dijeron.
La banda se dividió y fueron a parar a diferentes celdas de la capital provincial, custodiado cada uno por una fuerza. Uno se quedó con Gendarmería Nacional y los otros bajo órbitas de Prefectura Naval Argentina (PNA), de la Policía Federal y de la Policía de Misiones, respectivamente. Pero el temor no mermó. 
Fuentes internadas de Prefectura detallaron que se reforzaron las guardias con chalecos y armas largas y además se cerraron todas las entradas, a excepción de una, en el edificio donde estuvo su custodiado. Por agua las embarcaciones especiales Shalgag MKII compradas en Israel hicieron guardias de 24 horas, también con armas arriba y cámaras térmicas encendidas constantemente. 
La Policía de Misiones asignó sus grupos especiales, en Gendarmería llamaron a la Unidad de Operaciones Especiales en Monte de Bernardo de Irigoyen y la Policía Federal incluso trajo un Grupo Especial de Operaciones Federales (Geof) de Buenos Aires, también con armas largas y chalecos. Algunos vecinos de Posadas se sorprendieron con la cantidad de efectivos que había en la delegación, que queda por la calle Ayacucho. 
Justamente de ahí surgió un posible plan de recate por los otros presuntos integrantes y por esa misma razón se arbitraron medidas urgentes y el traslado del detenido que se fue mucho antes que los otros tres implicados. Se temió un ataque directo y escenas vistas en Paraguay -muy cerca de Posadas- en los últimos meses, con tiros y muerte.

Una zona clave, pero que no tiene violencia

Algunos especialistas y medios nacionales consideraron estas detenciones como el avance de los grupos criminales brasileños a Argentina, con lo que eso podría implicar para una provincia como Misiones, que está en medio de Paraguay y Brasil. Sin embargo, fuentes gubernamentales provinciales desestimaron la teoría al señalar que la tierra colorada no aparece como una zona de disputa para grandes bandas narcos. “Acá los grandes cargamentos ingresan y se van a otros lugares. No tenemos ese tipo de violencia entre organizaciones”, argumentaron. Se mencionó, en tal sentido, la poca cantidad de homicidios en relación a la población y que están relacionados a ajustes de cuentas o con sello mafioso. “Ese tipo de violencia no la tenemos acá”, se dijo. También se dijo que sería apresurado relacionar a los brasileños a bandas como el PCC o Comando Vermelho, siendo que cerca de Misiones, en Brasil se suceden hechos de este tipo y no se los atribuye a estos grupos criminales.

En cifras

$ 1,5 M

Entre las armas, de fabricación turca y brasileñas, más la camioneta y las demás provisiones, el decomiso superó el millón y medio de pesos.


“Bala na Cara” y el intento de copamiento

La noche del 30 de julio de 2018, una banda de brasileños desplegó un intento de copamiento de la Unidad Penal II de Oberá con la intención de liberar a Vanderlei “Vando” López (34), poseedor de una circular roja de Interpol. Los atacantes fueron identificados por dos testigos clave en el caso, el remisero al que abordaron, Jorge Aníbal Da Silva (58), y el sereno al que redujeron para ingresar al complejo penitenciario, Carlos Machado. Carlos Eduardo Reinicke (37) fue detenido por integrar la banda que intentaba liberar a López, y se encuentra alojado en la Seccional Tercera de Oberá, bajo estrictas medidas de seguridad. Además, fuentes policiales indicaron que sería integrante de una temida organización delictiva conocida como “Bala na cara”, con base en Río Grande do Sul. En tanto, Yonatan Andrés S. (23) fue detenido por ser considerado el nexo local de la banda.

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