Las elecciones donde casi la mitad de los votos fueron online

Martes 12 de marzo de 2019 | 16:15hs.
Este año hay elecciones en la Argentina, de hecho Neuquén ya eligió sus gobernantes, Misiones elige en junio y el país entero realizará las primarias en agosto y las presidenciales en octubre. Como mínimo los ciudadanos tendrán que asistir a sufragar al menos tres veces en 2019, lo que resulta bastante engorroso, sobre todo por la movilidad.

Y uno se pregunta, con los avances tecnológicos y sabiendo que ya casi todos tienen un celular, o conocen a alguien que tenga acceso a uno, por qué no podemos votar online desde cualquier sitio donde estemos y a cualquier hora que nos quede cómodo, por medio de una aplicación o en un sitio web. Las respuestas pueden ser múltiples pero existe un buen ejemplo donde casi la mitad de la población eligió a sus gobernantes con votos electrónicos.

Estamos hablando de Estonia, donde a principios de este mes se realizaron las últimas elecciones parlamentarias y establecieron un nuevo récord en la pequeña nación de apenas 1.3 millones de habitantes. El 44% de todos los votos fueron emitidos a través de Internet.

Del total de 561.131 votos, 247.232 fueron i-votes, como se le llama al voto online en el país. Establecido en el año 2005, el i-voting convirtió a Estonia en el primer estado del mundo que celebró elecciones nacionales usando ese método, y desde entonces, el porcentaje de ciudadanos que lo usan ha ido creciendo progresivamente.

La votación por Internet, o i-Voting, es un sistema que permite a los votantes emitir sus votos desde cualquier computadora conectada a Internet en cualquier parte del mundo. Sin ninguna relación con los sistemas de votación electrónicos utilizados en otros lugares, que involucran maquinaria costosa y problemática, la solución de Estonia es simple, elegante y segura.

La votación digital se lleva adelante durante un periodo de seis días antes del día de la elección, ese día ya no se puede votar online. Durante un período designado de votación previa, el votante inicia sesión en el sistema utilizando una tarjeta de identificación o Mobile-ID, y emite una boleta. La identidad del votante se elimina de la boleta electoral antes de que llegue a la Comisión Nacional Electoral para su conteo, lo que garantiza el anonimato.

Con cualquier método de votación remota, incluidas las boletas postales tradicionales, la posibilidad de votos forzados o comprados es una preocupación. La solución de Estonia fue permitir a los votantes iniciar sesión y votar tantas veces como lo deseen durante el período previo a la votación. Como cada voto cancela el último, un votante siempre tiene la opción de cambiar su voto más tarde.

En el caso de i-Voting, el tiempo acumulado ahorrado en las últimas elecciones estonias fue de 11,000 días hábiles.

Estonia es uno de los países del mundo más "digitalizados" que existen. En 2003, el gobierno puso casi todos sus servicios en línea para lidiar mejor con sus limitaciones presupuestarias.

El gobierno afirma que probablemente sean la única nación del mundo en donde el 99% de los servicios públicos están disponibles en línea las 24 horas del día y los 7 días de la semana.

Los ciudadanos básicamente solo tienen que salir de casa si se van a casar o divorciar, o si van a hacer alguna transacción de bienes raíces.

Muchas de las críticas que recibe el voto electrónico es que los ciudadanos corrientes no pueden comprobar si el escrutinio de los votos es correcto, en cambio con el voto en papel sí. El sistema que cuenta los votos es incomprensible por la mayoría de la gente, y eso es algo que genera desconfianza.

Pensando que ya casi todo el mundo realiza trámites online con contraseñas, usuarios, tokens o lectura biométrica, el voto electrónico no sería algo tan desconocido, ahorraría mucho dinero al aparato estatal encargado de las elecciones y, lo más importante, tiempo de los ciudadanos.

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