Lágrimas y tristes recuerdos en el adiós a Estela Arapayú

Viernes 17 de mayo de 2019
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

Familiares, conocidos y vecinos de Estela Fidencia Arapayú (49) se hicieron presentes ayer en el cementerio de Jardín América para brindarle un emotivo último adiós.
Los restos de la mujer, cuyo femicidio fue descubierto el martes, fueron velados desde el miércoles a la noche y en la mañana de ayer fueron sepultados.
La inhumación estaba prevista para las 8.30, pero la ceremonia fue postergada debido la espera de un familiar que venía desde Buenos Aires para participar de la despedida.
Fue así que minutos después de las 10.30 ingresó al camposanto el móvil que trasladaba el féretro con los restos de Arapayú y lo hizo en compañía de un cortejo fúnebre conformado por aproximadamente diez vehículos.
Luego se vivieron escenas de dramatismo, cuando a la par de la entonación de canciones litúrgicas, el féretro fue sepultado.
Antes de la llegada del cortejo, en el cementerio ya habían algunas personas que estaban esperando el momento para despedir de Arapayú, quien nació, se crió y vivió durante toda su vida en Colonia Oasis, poblado ubicado a unos trece kilómetros de Jardín América. 

Recuerdos e historias de violencia
Justamente, desde allí vinieron varios presentes que conocían a la víctima desde pequeña y compartieron momentos en la colonia durante años.
Una de ellas habló con El Territorio en la previa, aunque prefirió que su identidad se mantenga en reserva. “Yo fui su vecina, la conocía desde hace 40 años, cuando éramos chiquitas, pero ahora hace poco me tuve que venir que vivir a Jardín”, comenzó a contar.
De igual forma, la vecina expresó que, a pesar de irse de Oasis, siempre tuvo presente a Arapayú y a toda su familia y es por eso que ayer no dudó en acercarse al cementerio para acompañar en el duro momento.
Casi sin que recibir preguntas, la mujer misma se encargó de recordar a Pablo Lotario Puzin (54), concubino de la víctima y principal sospechoso del femicidio, quien en la mañana de hoy podría ser trasladado al juzgado para prestar declaración indagatoria por el hecho.
“Mi hijo me contó cuando ella desapareció y yo lo primero que pensé fue que él la había matado y tirado por ahí. Él siempre fue un loco y violento. Cuando ella se había separado yo me crucé con ella por acá y yo me puse contenta, pero después volvieron y de vez en cuando me cruzaba con ella por acá y le veía moretones en los brazos. Ese no tiene que salir más”, lanzó, con una mezcla de dolor e impotencia.
Minutos después, otra vecina se acercó y coincidió en recordar actitudes violentas en el ahora detenido.
“Yo también desde que supe que estaba perdida ya pensé que él le había matado. Él siempre fue violento, pero era un enfermo, tenía problemas de la cabeza. Ahora espero que no lo larguen por eso. Yo tenía miedo también por sus chicos, pero Estela siempre me decía que a ellos él no le iba a hacer nada. Es muy triste este final para ella”, señaló la segunda vecina.
Esta última mujer además narró lo que ella sufrió a manos de una ex pareja, dejando en evidencia que los contextos de violencia que padecen constantemente las mujeres y más aún en zonas de colonias, donde la situación está prácticamente naturalizada, lo que agrava aún más el drama y demuestra todavía falta mucho en la lucha por la concientización sobre el tema.
“Yo también sufrí a un hombre violento, pero pude separarme. Hace 25 años fue. Él venía borracho por las noches, entraba a los golpes a la casa y después también me pegaba a mi, me agarraba de los brazos y me zamarreaba. Una vez me arrastró de lo pelos por toda la galería. Mi hijo más chico vio eso y nunca se pudo olvidar. Pero un día pude escapar y ahora estoy mucho más tranquila, sola, pero disfrutando de mis hijos y mis nietos”, contó y sus palabras hoy son testimonio de una víctima que pudo escapar a tiempo y ahora se estaba despidiendo de una amiga que no alcanzó a hacer lo propio.
Fueron los hijos de Arapayú quienes en entrevistas previas contaron que su madre en este último tiempo estaba dispuesta a separarse de Puzin por la violencia que infundía sobre ella.

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