La violencia en el barrio San Lorenzo quedó otra vez expuesta

Lunes 10 de junio de 2019 | 06:30hs.
El homicidio del menor González ocurrió en la noche del 22 de julio del año pasado. | Foto: Marcelo Rodríguez
No pasó ni un año del asesinato a puñaladas del adolescente Cristian Daniel González, de 17 años y conocido como Chiripa, pero el barrio San Lorenzo de Posadas se volvió a teñir de sangre durante el fin de semana.

Una descomunal gresca producida el sábado a la noche y en la que tuvieron intervención varias personas dejó a dos jóvenes heridos de gravedad e internados en el hospital Madariaga y a un menor de edad alojado en la Unidad Penal IV a disposición del Juzgado Correccional y de Menores Dos, como autor de las estocadas. 
El violento episodio se conoció a través del llamado al 911 de un vecino del citado barrio, dando cuenta que un grupo de jóvenes alcoholizados se estaba agrediendo con piedras y palos en la esquina de su casa.

Cuando llegaron los uniformados de la Unidad Regional X, constataron que efectivamente se estaba produciendo una pelea entre dos bandos y a pocos metros encontraron a dos de los participantes con heridas graves. Fueron identificados como Sergio F. (18) y Ariel R. (27), asistidos y trasladados al nosocomio.
En ese contexto, los efectivos visualizaron al agresor que intentó escapar escondiéndose en su casa. Con autorización de su progenitor ingresaron al inmueble y lo detuvieron pese a que intentó evitar ser atrapado utilizando un cuchillo, por lo que fue necesaria la presencia de personal de la Policía Científica, que realizó pericias.
Hasta el cierre de esta edición, los damnificados permanecían internados con fracturas en la cabeza, zona maxilar y lesiones oculares. Se analizaba una intervención quirúrgica, aunque eso dependía de la evolución de cada uno.

En cuanto al detenido, Polaquito, fuentes policiales informaron que pese a su corta edad posee numerosos antecedentes e, incluso, se vio involucrado en varias peleas. Será indagado en el transcurso de esta semana por el juez César Jiménez.

Historia repetida

El homicidio de Chiripa fue entre las 22 y 22.30 del domingo 23 de julio del año pasado. Fue atacado sobre una vereda de la calle Araucaria y Anchico de la manzana 18.  Allí fue encontrado sin vida con una profunda lesión de arma blanca a la altura de la costilla.

El presunto asesino, Eugenio Veiga (24),  fue señalado de forma inmediata por los vecinos, pero lo detuvieron tiempo después en inmediaciones a la casa de su padre. Está a disposición del Juzgado de Instrucción Seis.

Cuando sucedió el asesinato, los vecinos que a diario padecen los ataques de las patotas en el barrio San Lorenzo consideraron que la presencia de Gendarmería Nacional es el único freno posible a la creciente ola de violencia desatada desde hace un tiempo y que no se detiene.

Relataron entonces que los enfrentamientos son reiterativos e, incluso, en pocas horas las peleas entre bandas dejan varios heridos. Y en ese punto acusaron a varios jóvenes que viven en la zona, pero principalmente a Polaquito y Chamorrito como principales causantes de los pleitos que siempre terminan en batallas campales. 
“Esto se descontroló totalmente, necesitamos que Gendarmería entre al barrio para limpiar con todo, porque la droga y el alcohol están haciendo estragos y además con la Policía no podemos contar debido a que cuando le llamamos no vienen y eso genera impunidad en los que nos atacan”, opinó en ese momento una vecina, denunciando a los sujetos mencionados.

Como ella, otros vecinos del barrio plantearon sus miedos ante este matutino. “Se está poniendo cada vez más peligroso, tanto que apenas oscurece nos tenemos que encerrar porque los patoteros se ponen a fumar marihuana en las esquinas. No hace falta que le digas algo para que te ataquen y si eso pasa, con suerte salís vivo porque son ultraviolentos”, señaló una denunciante.

Y suplicó:  “No les importa nada, si estas embarazada, si van con algún menor, nada, por eso imploramos que venga Gendarmería y si es necesario reunirnos, cortar una ruta, lo que sea, lo vamos a hacer porque nuestra vida está en peligro”. El barrio San Lorenzo sigue siendo manejado por las bandas. 

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