La última pieza del grupo implicado en el plan contra Verón, ante la Justicia

Domingo 12 de julio de 2020 | 07:00hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

La detención de una mujer concretada el último miércoles después de una espectacular serie de allanamientos en Posadas fue considerada por los pesquisas de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) como el último golpe contra una banda local ligada a organizaciones criminales transnacionales brasileñas y sospechada de formar parte del plan que el narcosicario Néstor Fabián “El Negro” Rojas (54), orquestaba desde el penal de Ezeiza para asesinar al juez Fernando Verón. 
Ahora, esa mujer debe comparecer el lunes ante la Justicia para prestar declaración indagatoria en el marco de las causas que se instruyen en el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, a cargo del magistrado Marcelo Cardozo.
Se trata de un paso judicial clave, ya que después de ello las autoridades al frente del complejo caso avanzarán en las imputaciones pertinentes contra cada uno de los integrantes de la banda que comenzó a ser desarticulada el 26 de mayo. 
Tal como viene publicando El Territorio, la mujer aprehendida es la novia de Luis Miguel Baden (35) y hermana de los otros dos posadeños que cayeron en aquella instancia. 
Todos ellos, más un ciudadano paraguayo que también formaba parte del grupo, fueron implicados inicialmente en una causa por “tenencia de arma de guerra y acopio de proyectiles” debido al armamento -entre ello un fusil M-16-, municiones y vestimentas de la Policía Federal Argentina (PFA) que fueron halladas en su poder mediante un allanamiento en la casa de Baden, sobre la avenida Salvador Miquerí, a pocos metros de la ex ruta provincial 213. 
Sin embargo, en el transcurso de la pesquisa se develaron más datos inquietantes y reveladores.
Y es que mediante las pericias telefónicas efectuadas a los celulares incautados se detectó que mantenían contactos fluidos con Rojas, lo cual también posibilitó dejar al descubierto el macabro plan del narcosicario contra el juez Verón, quien lo investiga por el doble crimen de El Acuerdo, registrado en 2015 en Posadas.
“Filmá todo, así ya voy armando, es necesario, yo sé lo que te digo. Hacele seguimiento estos días temprano, cuando sale a trabajar. Lo mandamos a un semáforo y chau de última. Preocupate por eso porque ese nos va a traer problemas a todos. Foto, filmación y el horario que sale para el trabajo. Esa es la hora, yo traigo la gente”, fue una de las transcripciones de mensajes que trascendieron.
Según las estimaciones elaboradas a partir de los elementos obtenidos, el plan consistía en interceptar al juez con motocicletas y ultimarlo en un semáforo.
Toda esa inteligencia -se supone- era labor de Baden y el paraguayo implicado, mientras que del crimen en sí se iban a encargar unos mercenarios brasileños que vendrían con equipos de comunicación, vehículos y armamentos propios, aunque ellos nunca entraron en acción.
Tras conocerse el alarmante contenido de los teléfonos celulares, el propio Rojas se encargó de desligarse de todo en una entrevista con este diario y sus presuntos cómplices hicieron lo mismo en una segunda audiencia ante la Justicia. 

La última pieza
Pero la pesquisa continuó y a medida que las autoridades siguieron recibiendo informes telefónicos más personas quedaban bajo la lupa. Así fue que en la jornada del miércoles concretaron lo que -hasta el momento- se considera como “el último golpe” contra la banda.
Se trató de la detención de Vanesa, quien también quedó severamente comprometida luego de que los análisis telefónicos de los aparatos secuestrados el 26 de mayo durante la detención de su pareja y de sus hermanos se incorporasen al expediente. 
Según concluyeron los peritos intervinientes, durante el mismo día que se concretaban los primeros allanamientos contra la banda la mujer se comunicó con Rojas enviándole mensajes de audio en los cuales le solicitaba dinero para poder seguir moviéndose y cumpliendo sus órdenes. 
Además de ello, la mujer incluso fue apuntada por sus propios hermanos, quienes el 1 de julio en una audiencia de ampliación de indagatoria que solicitaron la sindicaron como la responsable de las armas halladas en la casa de avenida Miquerí.
Con todo esto sobre el tapete, se cree que el presunto múltiple homicida era proveedor de dinero, autos y el organizador de toda la logística. Los pesquisas además creen que, más allá del atentado contra el juez Verón, la principal actividad es el narcotráfico, algo que Rojas admitió como “oficio” durante la misma entrevista que le concedió a este diario. 
Justamente, el día de la detención de Vanesa, los investigadores realizaron un total de cuatro allanamientos en distintos puntos de Posadas, procedimientos que contaron con la participación de la GNA, en conjunto con la Policía de Misiones y de las demás fuerzas federales, en lo que fue un mensaje de lucha unida contra el crimen organizado en la provincia. 
Uno de los puntos allanados fue un taller mecánico en el cual se sospecha que se pudieron haber acondicionado vehículos para el traslado de estupefacientes e incluso se incautó un automóvil con la cédula apócrifa. El procedimiento general además concluyó con otros nueve celulares incautados, de los cuales podrían obtenerse más pistas próximamente. 
Es así que ahora la mujer debe comparecer ante la Justicia y allí tendrá la oportunidad de brindar su versión de los hechos o abstenerse. 
Los primeros detenidos de la banda se abstuvieron de declarar cuando les llegó el momento en el marco de la causa por la tenencia de armas de guerra, aunque posteriormente pidieron una ampliación de indagatoria en la cual se desligaron de toda vinculación con el plan de Rojas contra Verón.
Concluido este último paso, las autoridades al frente del caso podrán culminar los análisis correspondientes para definir las imputaciones contra los sospechosos y establecer qué grado de participación o rol ejerció uno de ellos en el plan mediante el cual se intentaría asesinar al magistrado posadeño.  
La acusación, obviamente, también alcanzaría a Rojas, que de esta manera sumaría un nuevo delito a su extenso prontuario. 

En cifra

5

En total son cinco los detenidos bajo la lupa. Luis Miguel Baden, su pareja, dos hermanos de ésta y un paraguayo conforman el grupo investigado.


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