“La tecnología permite acceder a evidencias que nunca se borran”

Sábado 20 de abril de 2019
Del Carril explica las investigaciones con el uso de la tecnología. | Foto: Daniela Cortés
Daniela Cortés

Por Daniela CortésCorresponsalía Buenos Aires

El avance tecnológico permitió que las personas estén más comunicadas, accedan a mayor cantidad de información y puedan resolver cuestiones de la vida diaria en un par de cliks. Pero también trajo nuevos peligros. La red internet también sirve de plataforma para cometer delitos como, por ejemplo, el grooming, que es el acoso sexual a un menor de edad a través de las redes sociales.
Frente al rápido crecimiento del uso de nuevas tecnologías para delinquir, las administraciones de justicia de nuestro país fueron creando en los últimos años organismos específicos dedicados al uso de la tecnología como medio para atrapar de manera rápida a los delincuentes. Porque en el mundo digital cada acción deja una huella y siguiendo esas pistas se puede desbaratar más rápido cualquier acción criminal.
El Territorio visitó el martes pasado las instalaciones del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Publico Fiscal de la ciudad de Buenos Aires. Allí trabaja un equipo de cerca de 300 investigadores judiciales que a través de distintos dispositivos tecnológicos están dedicados a la caza de pedófilos.
“El 80% de nuestro trabajo de investigación está dirigido a evitar el tráfico de pornografía infantil, el acoso sexual en las redes sociales a niños y el abuso sexual a menores de edad”, explicó Enrique del Carril, abogado y experto en informática y quien dirige el CIJ.

¿Qué es el CIJ?
Es el Cuerpo de Investigaciones Judiciales, un organismo creado hace quince años para investigar y analizar información de causas judiciales. Trabajamos para la Fiscalía de la ciudad de Buenos Aires. Tradicionalmente las fiscalías investigaban a través de las fuerzas policiales, pero en los últimos años se empezaron a crear estos organismos judiciales en todo el país. En el caso de Misiones, se llama Saic, que es la sigla para Secretaria de Apoyo a las Investigaciones Complejas.
En el caso de la ciudad de Buenos Aires, la creación de la Policía Judicial es un objetivo que figura en la Constitución.
Nuestro trabajo tiene dos grandes líneas de labor. Por un lado, las pericias técnicas que se ejecutan con tecnologías aplicadas a la búsqueda de rastros o evidencias. Y por otro, el uso de tecnologías especificas para la búsqueda de información relevante para llegar a la verdad. En nuestro caso, por una decisión estratégica, estamos más abocados hacia esta segunda línea de trabajo.

¿Cuáles son los delitos más comunes que investigan?
El 80% de los casos que tratamos son delitos contra menores de edad, como el tráfico de pornografía infantil, el grooming, que es el acoso sexual a un menor de edad a través de internet, y los abusos de todo tipo contra niños o jóvenes. Delitos que lamentablemente crecieron a medida que se expandió el uso de la tecnología. De hecho, cuando nosotros empezamos, recibíamos unos 30 reportes diarios y hoy estamos cerca de los 200 casos por día.

¿Cómo les llegan esos reportes de posibles casos de delitos contra niños?
A través de la Embajada de Estados Unidos, estamos conectados a una organización no gubernamental (ONG) de ese país que se llama Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, que centraliza toda la información mandada por las empresas de contenidos digitales que reportan casos sospechosos de delito contra menores.
Estar conectados a esa red nos posibilita tener una gran base de información al momento de buscar pedófilos o investigar cuestiones relacionadas a abusos contra niños o jóvenes.

¿Y qué hacen ustedes con esa información que reciben desde Estados Unidos?
Lo que hacemos es derivarlos a los lugares de investigación judicial a los que corresponda. De acuerdo al lugar del hecho, lo derivamos a la fiscalía de esa provincia o jurisdicción, porque tenemos convenios y trabajamos en red con todas las fiscalías del país. Actualmente tenemos más de 70.000 casos”.

A la Justicia se le critica mucho la lentitud en sus acciones. En el caso de estas oficinas judiciales, ¿cuáles son los tiempos que manejan?
La tecnología nos permite trabajar estos casos a una velocidad inédita. Recibimos el reporte y al instante lo estamos derivando a la jurisdicción que corresponda. Trabajamos con fiscales de todo el país organizados en la Red 24-7 que funciona las 24 horas de los siete días de la semana, es decir, siempre. Para responder en menos de un día con un rescate o allanamiento. Es un trabajo constante que hacemos de manera online y en equipo.

Ese trabajo tuvo mucha difusión el año pasado con el caso de un abusador que por Facebook acosaba a cerca de 100 niñas de todo el país.
Si. Ese operativo llamado Ángel Guardián permitió asistir en noviembre del año pasado a cerca de 100 niñas entre 12 y 16 años que eran víctimas de grooming. A través de distintos reportes que daban cuenta de la circulación de material pornográfico a través de la red Facebook, se inició la investigación que permitió rescatar a las niñas que residían en distintos lugares del país y que estaban siendo acosadas por la misma persona.
Entre las víctimas había nenas de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Misiones, Santa Cruz, Entre Ríos, Chubut, San Luis, Chaco, Catamarca, La Pampa y Salta. El acosador se hacía llamar Thiago, Mathi o Evans en sus 18 perfiles falsos de Facebook, en los que simulaba ser un adolescente de 14 años y actuaba seduciendo a sus víctimas, desde un país limítrofe, y las obligaba a enviarle autorretratos y videos de producción casera donde aparecían desnudas y en actividades explícitamente sexuales.
Lamentablemente figuramos en el ranking de los cinco países del mundo con mayor circulación de pornografía infantil a través de medios digitales.

¿Cómo hacen para agilizar los trámites judiciales que tienen un protocolo que demora y que muchas veces es la causa del fracaso de las investigaciones?
Acá no trabajamos con expedientes de papel. Toda nuestra información es digital y esta encapsulada bajo fuertes normas de seguridad informática. Esto nos permite estar conectados con el mundo en tiempo real. No perdemos tiempo en llevar o traer expedientes físicos porque todo lo tenemos digitalizado.


Del ícono de la lupa a verificar las redes

Del Carril sostuvo que lo bueno del mundo digital es que nada se pierde. Toda la información se puede encontrar porque en algún lugar quedó ese registro.
A pesar que se la elimine siempre se puede acceder de alguna forma a ese registro.
Y otra característica es que este tipo de delitos no reconoce fronteras físicas.
Añade que el icono del investigador con la lupa en la mano hoy claramente cambió. En vez de una lupa hoy tiene un dispositivo tecnológico en la mano.
Hoy un investigador no sale a la calle a hacer trabajo de campo sin antes ver bases de datos, rastrear redes sociales y acceder a toda la información posible a través de medios tecnológicos. Esto cambio totalmente el trabajo del investigador que antes solo podía hacerlo en la calle.

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