La segunda vida de Nano, el joven apuñalado en una fiesta universitaria

Lunes 12 de agosto de 2019 | 07:00hs.
Héctor -a la izquierda- junto a su padre, quien lo acompañó siempre.
Después de una recuperación que para sus familiares es milagrosa, el viernes a la tarde Héctor Antonio ‘Nano’ Mendoza (23) recibió el alta médica y por estas horas completa el tratamiento en su casa, rodeado de afectos.
Es el estudiante de ingeniería civil apuñalado a principios del mes pasado en un encuentro entre alumnos de las facultades de Arte y Diseño e Ingeniería de Oberá, que se realizó en el polideportivo que comparten ambas casas de estudios, con motivo del cierre del cuatrimestre.
Estuvo internado en coma farmacológico y el abdomen abierto durante alrededor de tres semanas, en el hospital Madariaga de Posadas, como consecuencia de una infección que sufrió a instancias de una supuesta mala praxis en el Samic de Oberá, donde lo operaron inicialmente por una perforación que sufrió en el colon a causa de la estocada pero dicha lesión habría atravesado el órgano de lado a lado y la sutura no habría sido completa dando inicio al cuadro infeccioso que casi le costó la vida.
Después de varias intervenciones para eliminar hasta el mínimo rastro de infección y de un intensivo tratamiento con antibióticos, los médicos decidieron suturar la herida y el estudiante se despertó. Comenzó a vivir su segunda vida sin poder comunicarse con facilidad, pero eso cambió hasta que llegó el día del regreso a casa.
“Mi hijo está bien y hasta camina, con ayuda. Perdió alrededor de 20 kilos pero lo importante es que está otra vez con nosotros, después de atravesar momentos verdaderamente críticos”, explicó su padre, Carlos Mendoza, quien acotó que de ahora en más “deberá cuidarse mucho porque la recuperación será bastante larga”.
Conmovido con la recuperación de su hijo, el hombre agradeció “en primer lugar a Dios, porque Dios iluminó las manos del cirujano Rubén Silva y a su equipo para salvarle la vida; excelente doctor tanto como humano y como profesional. También a los doctores y enfermeros de terapia, profesionales con gran vocación de servicio”.
Sumó en los agradecimientos “a los directivos de la facultad de Oberá que acompañaron en todo momento, a los compañeros de estudio de mi hijo, familiares y amigos que estuvieron día y noche haciendo el aguante en el hospital, a todos los que hicieron cadenas de oración, a mis compañeros de trabajo, directivos y jefe, realmente gracias. En especial a esa persona que el domingo 7 de julio, cuando mi hijo se descompensó en el hospital Samic de Oberá, me atendió el teléfono y sin importar el día y la hora me solucionó el traslado”.

Negligencia y abandono
Desde las horas posteriores al ataque que sufrió su hijo, Mendoza cuestionó con dureza la atención que recibió en el Samic de Oberá, al punto de considerar que hubo “negligencia, al no suturar correctamente la herida sufrida” y abandono de persona “al negarse a derivarlo al Madariaga cuando se descompensó por la infección que comenzó a sufrir por dicha negligencia”.
Teniendo en cuenta eso, había anticipado a este matutino que accionaría penalmente contra los médicos obereños una vez que su hijo se encuentre mejor. Esta semana podría avanzar en esa intención, declaró ahora.
De acuerdo a lo que detalló, su hijo ingresó el viernes 5 de julio a emergencias del Samic de Oberá. “Después de 15 horas lo intervinieron quirúrgicamente, el sábado quedó en terapia, sin embargo estaba bien, lúcido, hasta que lo pasaron a sala común. El domingo a la tarde empezó a sentir mucho dolor en el abdomen y el cirujano que lo había intervenido no estaba, por lo que el doctor de guardia dijo que estaba deshidratado y le iban a dar algo para la fiebre y sin embargo, la enfermera dijo que debía moverse porque le costaba la respiración y eso le aquejaba el abdomen”. 
Recordó que la fiebre y el dolor abdominal intenso continuaron hasta la madrugada del lunes 8, por lo que dando uso a contactos de la familia a nivel ministerial, consiguieron el traslado hacia el Madariaga.
“En el Madariaga le hicieron los estudios correspondientes y nos dijeron que iban a intervenir de vuelta la herida de forma urgente y cuando nos dan el parte médico decía que el colon estaba perforado de lado a lado, pero los médicos en Oberá le suturaron de un sólo lado, no de ambos, entonces eso quedó abierto y se infectó”, lamentó apuntando a los profesionales obereños porque “no hicieron nada para volver a realizarle estudios o lo que fuese necesario para detectar la causa de la fiebre. Se estaba infectando pero lo mandaron a caminar. El órgano seguía perforado y nunca se ocuparon porque suponían que estaba bien pero se estaba muriendo”.

La causa por el ataque, sin detenidos

Tres días después del brutal ataque que al igual que Mendoza sufrieron otros estudiantes (con lesiones de distinta índole) fueron detenidos cinco sospechosos, entre los que estaban dos hermanos de un suboficial de la Policía de Misiones con prestación de servicios en la jurisdicción de la Unidad Regional II: Maximiliano N. (17) y Camila N. (18). También fueron capturados Jorge B. (17), Sebastián S. (17) y Fernando M. (17). Los cinco permanecieron alojados en diferentes dependencias hasta que finalmente la jueza Correccional y de Menores, Adriana Zajaczkowski, decidió sus excarcelaciones, primero de los menores y después de la adulta en calidad de subrogante del Juzgado de Instrucción Uno. Entre los elementos que comprometen a los sospechosos se halla un teléfono celular que fue vendido en barrio Norte de Oberá, aparato que habría desaparecido del predio de la universidad durante la madrugada en que se registró el incidente.

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