“La Policía me armó una causa por cobrar peaje y me echaron del trabajo”

Domingo 12 de enero de 2020 | 01:00hs.
Inés estuvo detenida seis días en diferentes dependencias.
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El 30 de noviembre pasado, la Unidad Regional II de Policía informó que cuatro personas fueron detenidas por cobrar peaje sobre la calle Mar del Plata, en barrio Norte de Oberá.

En el citado parte se mencionó que los uniformados actuaron “en razón de que un grupo de personas se encontraba cobrando peaje a los vehículos y personas que pasaban por el lugar, amenazando a quienes no abonaban el cruce por el lugar”.

Los implicados fueron identificados como Inés Da Rosa (42), sus hijos Moisés (18) y Alejandro Silveira (21), y la novia del último, una joven de 20 años. Según el informe oficial, los citados también agredieron los policías.

Como contrapartida, el pasado 3 de enero Da Rosa radicó una denuncia contra los efectivos que la detuvieron por presuntas lesiones, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La presentación fue efectuada ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá, a cargo de Elías Bys. 
Según la mujer, los policías de la Seccional Cuarta que intervinieron en el hecho la habrían implicado sin pruebas, la golpearon y maltrataron sistemáticamente durante los seis días que permaneció detenida.

“La Policía me armó una causa por cobrar peaje y me echaron del trabajo. Es enorme el daño que me hicieron, ahora no consigo trabajo y soy el único sustento de mis hijos. Siento mucha angustia porque me trataron como la peor delincuente, siendo que trabajé toda mi vida y no tengo un solo antecedente”, indicó. 
Da Rosa charló con El Territorio y se mostró indignada por el proceder policial, al tiempo que subrayó que “para la Policía es fácil ensuciar a la gente sin pruebas, siendo que son quienes nos deberían proteger de los delincuentes”. 

La detención

La mujer es madre de nueve hijos, está separada y actualmente tiene cinco chicos a cargo. Contó que hace 21 años reside en el mismo barrio, nunca tuvo problemas con sus vecinos y calificó como “una locura” que la acusen de cobrar peaje en la esquina su propia casa.

“Estuve un año y cuatro meses trabajando de niñera para una señora que es enfermera, pero como estuve seis días presa tuvo que contratar a otra persona y me quedé sin trabajo. Aparte del escrache que me hicieron, porque la Policía publicó mis datos y fotos frente a la comisaría. Todavía no puedo creer lo que me hicieron”, manifestó abatida.

Asimismo, remarcó que “no apoyaría a mis hijos se hicieran alguna maldad. Si hacen que paguen; pero que paguen por algo que hacen, no porque la Policía necesita justificar un operativo y arman una mentira”.

Sobre el hecho, precisó que el viernes 29 de noviembre, alrededor de las 23.30, su hijo de 18 años le avisó que se iba a la casa de un amigo. 
“Como él había tomado le dije que no salga, pero no me hizo caso. Al ratito me llamó una vecina de la esquina, desesperada diciendo que la Policía le detuvo a mi hijo. Fui corriendo y ya estaba esposado. Entonces les dije a los policías que soy la mamá y les pregunté qué hizo, pero me empujaron y me contestaron que salga porque me iban a llevar junto. En ningún momento me dijeron de qué lo acusaban”, indicó.

Enseguida llegaron su hijo mayor y la novia, la situación se desbordó y arribaron refuerzos del Comando Radioeléctrico. 
“Después leí que la Policía publicó que actuó personal de la Comisaría de la Mujer, pero es mentira, porque sólo hubo personal masculino y nos maltrataron mucho”, lamentó. 

Pedido de justicia

Todavía conmovida por los sucesos, recordó que se descompuso y la trasladaron a la guardia del hospital Samic, pero al llegar “me sacaron las esposas y dijeron que no estaba detenida, que sólo me llevaron porque me dio un pico de presión”, aseguró.

En los días posteriores se suscitó una serie de situaciones al menos sugestivas, siempre a partir del relato de Da Rosa. 
Los cuatro implicados pasaron todo el fin de semana detenidos. El lunes 2 de diciembre, la mujer y su nuera fueron trasladadas desde la Seccional Segunda hasta la Cuarta, con jurisdicción en el caso.

“Ahí no tomaron declaración y nos dejaron en una piecita que está frente a la oficina del jefe. Le llevaron el papel a él para que firme, supuestamente, y escuchamos que dijo: “López vení, qué le ponemos a estas…”. Después una oficial de apellido Moreira tiró el papel y nos volvió a preguntar todo de vuelta. Ahí me di cuenta de que nos estaban armando una causa”, reflexionó.

Luego fueron trasladadas a la Seccional Primera, donde esperaron hasta las 12.30, “esposadas en el sol”, según comentó la denunciante. 
Y agregó: “Recién a las 12.30 nos llevaron al Juzgado de Instrucción Uno, pero cuando llegamos ya se estaban cerrando. Para eso, en cada comisaría nos sacaban fotos”.

El martes volvieron a la sede judicial, donde la defensora oficial les habría indicado que se abstengan de declarar y serían liberadas, lo que finalmente no sucedió y permanecieron detenidas hasta el jueves.

“Nunca imaginé que los policías que deberían protegernos son capaces de hacer tanta maldad. Gracias a Dios varios vecinos me dijeron que van a contar lo que vieron y espero que la Justicia actúe con responsabilidad”, reclamó.  

Otras denuncias

En las últimas semanas fueron varias las denuncias contra efectivos de la UR II de Policía por presuntos apremios y mal desempeño. Al respecto, el reconocido referente vecinal Héctor Acosta denunció que el 25 de diciembre pasado sus hijos fueron agredidos por tres efectivos del Comando Radioeléctrico. “Los golpearon, los esposaron y los volvieron a golpear estando esposados. Todo por no tener sus documentos. Ni siquiera les permitieron que me llamen. Para colmo, después les armaron una causa porque supuestamente estaban alcoholizados e hicieron desorden”, explicó Acosta. La denuncia fue radicada el pasado 30 de diciembre ante la Fiscalía de Instrucción Dos de Oberá. “Ahora mis hijos tienen miedo de volver a salir y recibir otra paliza de policías, no de delincuentes, sino de quienes los deberían proteger. Por eso están viendo a un psicólogo. Son chicos que estudian y trabajan, jamás pisaron una comisaría y por eso están muy mal”, lamentó.