“La ley de cupo no viene a castigar sino a cambiar un paradigma”

Jueves 6 de febrero de 2020 | 04:00hs.
Gowland fue una de las redactoras del proyecto de cupo femenino que se hizo ley; ahora busca que en toda la Argentina se enteren de su alcance.
Con una extensa trayectoria como solista, liderando grupos y acompañando a destacadas personalidades del rock desde la década del 80, la música y gestora cultura Celsa Mel Gowland es una de las impulsoras de la ley nacional de cupo de artistas mujeres y disidencias sobre los escenarios.
Acerca de la letra que se conquistó al calor de la militancia de cientos de artistas femeninas en el país, con un movimiento que desde 2017 tuvo su epicentro en la mesa de trabajo de mujeres músicas, charló Gowland con El Territorio, vía telefónica y antes de su visita a Posadas, el sábado, en el marco de una actividad organizada por el Instituto Nacional de la Música (Inamu) y la Asociación Músicas Unidas de Misiones (MUM).              
La normativa, que establece un piso de contratación de 30% de mujeres músicas en eventos en vivo para grillas desde tres artistas o más, sean estos organizados por públicos o privados, lleva el número de Ley 27.539. Fue aprobada por la Cámara de Diputados de la Nación en noviembre pasado y reglamentada en diciembre.  
En tanto, en los próximos días, el Inamu, como organismo de aplicación, difundirá un instrumento ampliado.
 “Compartimos el espíritu de que la ley no sea punitiva o no exclusivamente punitiva (...) porque lo que proponemos es un cambio, proponemos que los escenarios sean más representativos de los géneros, de las sexualidades, y sobre todo de los sentires y pensares de todas las identidades”, se posicionó Gowland sobre las expectativas de que a partir de la ley de cupo, y en adelante, se constituya una instancia de reflexión que propicie la igualdad de oportunidades para las mujeres que se dedican a la música.
Justamente, acerca del proceso que dio marco a la legislación y las posibilidades que se hacen lugar con su aplicación efectiva versará la conferencia que la tendrá como protagonista el sábado a las 9.30 en la Biblioteca Popular Posadas.      

¿Cómo fue el proceso que impulsó la ley?        
La ley de cupo fue una construcción colectiva, armamos una mesa de trabajo con más de 20 músicas de distintos estilos y edades. Así pudimos llevar adelante el proyecto y no podríamos haberlo logrado sin el apoyo importantísimo de todas las músicas de las provincias del país.

¿Cuánto ayudará esta norma en el camino hacia una igualdad de oportunidades para las mujeres artistas?  
Esta ley es muy importante porque da espacio a que se escuche y vea a las mujeres músicas, pero no garantiza y sobre todo no va a solucionar todas las desigualdades que existen en el ámbito de la música, porque estar sobre un escenario no es la única manera de ser músico. 
También hay desigualdades y falta de oportunidades en la formación, hay y roles de las mujeres en la música que no se incentivan como el de directora de orquesta y otros. Hay mucho por trabajar, esta ley regula sobre la presencia en los escenarios.

Es una ley inclusiva que visibiliza y da lugar a los géneros y sexualidades disidentes, aunque estas palabras no aparecen en la ley, la ley sólo habla de las mujeres…   
La cuestión de la disidencia no está escrita en la ley, es verdad, la ley habla de mujeres porque el proyecto fue presentado en septiembre de 2018. Cuando investigamos la situación de la identificación, de cómo se fiscalizaría la ley, vimos por un lado la Ley de Identidad de Género que habla claramente de las identidades autopercibidas y que cualquier persona tiene derecho a autopercibirse con una identidad que puede no ser femenina o masculina, pero el Registro Nacional de las Personas contempla los géneros binarios. 
Entonces, eso hubiera complicado la ley. Pero esta ausencia se salva con la normativa de aplicación que presentará estos días el Inamu. Que cuando define qué es una mujer música, la define como mujer o de identidad autopercibida. 

Desde que se comenzó a visibilizar para la sociedad, esta desigualdad en el acceso a los escenarios las mujeres, ¿cuánto se ha avanzado? 
Ya se han visto cambios importantes, en el tiempo de lucha por la ley se vieron cambios simbólicos, y ahora en la práctica vimos como la Fiesta Nacional del Chamamé cumplió y es un evento que convoca a más de 200 artistas sobre el escenario. También, se cumple en Cosquín Rock, que fue uno de los festivales con menor presencia de mujeres históricamente. Por supuesto que hay muchos lugares donde no se cumple, la mayoría no lo cumple. 
Nosotras siempre tuvimos el espíritu de que la ley no sea punitiva o no exclusivamente punitiva, no viene a castigar. Nosotras tampoco, desde la mesa, nos decidimos por el escrache, la denuncia con nombre y apellido. Porque lo que proponemos es un cambio, proponemos que los escenarios sean más representativos de los géneros, de las sexualidades, y sobre todo de los sentires y pensares de todas las identidades. 
Desde ese diálogo entre trabajadoras y trabajadores de la cultura poder luchar contra la violencia, la misoginia, contra el machismo, que nos ensombrecen como sociedad. 
Esta realidad tiene que cambiar, porque la verdad que observar que entre una música mujer y un músico varón hay una diferencia del doble de años en recorrer los mismos pasos de una trayectoria musical es realmente muy triste. Las carreras de las mujeres se ralentizan por la maternidad, no hay acompañamiento. Y por el lado de los productores, tratamos de hacerles entender que estaban perdiendo la rentabilidad que las mujeres le pueden dar a la industria de la música por desidia, por pereza y por prejuicio.

¿Encuentra músicas que no están informadas y que están por fuera de lo que está sucediendo?
Sí, tiene que ver con esas causas aguas arriba, de la desigualdad, con ese no asumirse música, una persona hace música toda la vida y no se asume porque quizas no tiene un disco grabado. 
Eso pasa mucho en músicos y mucho más en las músicas. Entonces, hay que llamarlas a inscribirse en el Registro Nacional Único de Músicos del Inamu, que es gratuito, tiene beneficios, pueden acceder a subsidios para poder avanzar en sus trayectorias musicales. Es importante y va a hacer crecer también el número de músicas profesionales. 

¿Es el rock el núcleo duro de la desigualdad en el acceso de mujeres?
Como decía en algunas reuniones la música Liliana Vitale, que pertenece a nuestra mesa de trabajo, “es paradójico porque el rock nació contestatario, nació para cambiar paradigmas, nació contracultural”, y sin embargo en el estudio que hicimos de los 46 festivales del país, el rock es el que tiene la menor presencia de mujeres sobre escenarios, menos del 5%, es muy llamativo. 

Perfil

Celsa Mel Gowland es cantante, docente y arregladora de voces. Desde los 80 fue convocada por bandas y solistas como Luis Alberto Spinetta, Soda Stereo, Fito Paez, Suéter, Andrés Calamaro, Diego Torres, inclusive Deep Purple, entre otros. Integró Fricción, Metrópoli, Soul Fingers. En 1995 recibió el Diploma Konex como una de las cinco mejores cantantes de rock de la década. Fue vicepresidenta de la primera gestión del Instituto Nacional de la Música (2014-2017) y es una de las principales impulsoras de la Ley N° 27.539 de cupo femenino en festivales en vivo.

Para agendar

Charla y festival
Gowland dará una charla sobre la ley de cupo femenino en festivales, el sábado a las 9.30 en la Biblioteca Popular Posadas, Córdoba 2069, junto a la MUM. Y, desde las 18 participará en el festival de bandas en el Galpón de la Murga de la Estación.

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