La familia de Mirian Cubas revivió la tragedia en el primer día del debate

Martes 11 de junio de 2019 | 07:00hs.
Luego de un proceso judicial con retrasos ayer por la mañana,  después de cuatro años, se inició en el Tribunal Penal Uno de Eldorado el juicio por el homicidio de Mirian Cubas. La joven tenía 15 años y fue asesinada a puñaladas en la localidad de Puerto Piray el 7 de abril del año 2015. 
Como viene informando este medio, son tres jóvenes que llegaron a la instancia de debate: Enzo Javier Álvez Da Silva (20), Cristina Javier Vargas (22), Ariel David Cardozo (24), más conocido como Chinchulín. Solamente Chinchulín permanece detenido, debido a que Da Silva y Vargas eran menores al momento del crimen y se encuentran bajo el tratamiento previsto en el régimen de menores. 
Para la víspera se esperaban dos testigos, quienes se hicieron presentes les notificaron que no iban a declarar, por lo que finalmente los liberaron. Es que los jueces tenían programado como primer medida del debate oral y público -que se extenderá hasta el mes de julio-  realizar una inspección ocular del lugar donde ocurrió hecho. 
Los magistrados encargados de llevar adelante el proceso son Ángel Atilio León, Lyda Inés Gallardo y Carla Bergotini, camarista civil que se incorporará en carácter de subrogante. Por su parte, la acusación está en manos de Federico Rodríguez en representación del Ministerio Público Fiscal y participa Fabio Toledano como abogado querellante por la familia de la víctima. 

“Mucha trascendencia”
Ayer, Ricardo Cubas, padre de Mirian, en diálogo con El Territorio en la sala de debates, valoró que“esto que se inició hoy verdaderamente va a tener mucha trascendencia. Cuando uno pierde a alguien importante pierde una parte del amor, entonces no es fácil el día a día y llegar a estas instancias no me hace feliz, pero quiero conocer los verdaderos resultados de la actuación de la Justicia para ver cómo y a quiénes se les puede condenar”.
En cuanto si tuvo dudas del esclarecimiento y pedido de justicia Ricardo expresó que “en su momento dudé de la Justicia, pero creo que todo este proceso fue para profundizar más la investigación, considerar las declaraciones, pruebas y hemos llegado a buen puerto; pienso que las pruebas son contundentes contra los acusados”.
Ricardo y su familia se aferraron mucho a Dios y el amor, algo que consideró que está faltando en la sociedad actual: “Se habla poco, cada hijo es una parte de amor, te sacan eso, quedas débil, pero el amor no muere, cuando uno se va físicamente queda el dolor, el más duro trance de quien te dio el amor”.
Al ser consultado por Mirian, describió a la joven como una hija, alumna y amiga ejemplar y que eso se debía “al amor que recibió de nosotros. Mirian era destacada en la escuela; sin dudas estoy orgulloso de la hija que tuvimos con mi esposa”.
En la sala de audiencia se pudo observar a la madre de la adolescente,  Gabriela Barreto, escuchando atentamente a la secretaria judicial cuando inició el debate. Fue al final de la lectura del requerimiento de elevación a juicio de la causa el momento en el que quebró en llanto junto  a su cuñada. 
“Realmente es muy triste recordar todo lo que pasó de vuelta, nos hace mal, Mirian era una nena”, dijo entre sollozos a con El Territorio.  

La palabra de Chinchulín
También estaban los familiares de los imputados quienes prefirieron guardar silencio ante los micrófonos de los medios que se hicieron presentes en el lugar . Caso contrario fue el de Chinchulín Cardozo, uno de los imputados, quien buscó desligarse del crimen en declaraciones a la prensa.
“Yo no tengo nada que ver, tengo que decir la verdad, y digo la verdad ante Dios y todos los jueces, me involucraron para que ellos zafen”, apuntó refiriéndose a los otros dos imputados en la causa. Sin embargo, de los tres sería el más comprometido. 
Luego de la lectura del requerimiento de elevación a juicio y el anuncio del cuarto intermedio, el contingente que estaba en la sala se subió a diferentes móviles - particulares, del Poder Judicial, de la Policía de Misiones y el Servicio Penitenciario Provincial- y se fueron al lugar donde ocurrió todo. Fueron cerca de 30 minutos de viaje hasta Puerto Piray y otros 200 metros de caminar hasta el pinar donde está la cruz que recuerda a la víctima. 
En este sentido, autoridades judiciales destacaron la logística por parte de la Unidad Regional III, quienes brindaron la cobertura en el procedimiento y colaboraron con el traslado de los imputados, debido a que el SPP no disponía en ese momento los medios -porque no estaba previsto- para el traslado hacía Piray. Sin embargo, al llegar al lugar, el mayor de los imputados decidió quedarse en los móviles y no participar.
El imputado Enzo Javier Álvez Da Silva (20) fue quien colaboró con el recorrido y guió a los presentes. Álvez Da Silva sería quien buscó ayuda en una casa de la empresa privada dueña del predio y  pidió un celular para llamar una ambulancia y la Policía. 
La medida probatoria fue solicitada por el fiscal Rodríguez y los presentes siguieron los pasos que hizo Cubas antes de ser brutalmente asesinada. Además fueron hasta la citada vivienda y transitaron por trillos y caminos alternativos. Todo se hizo con el apoyo de imágenes satelitales y croquis del lugar.  
“Es muy importante para saber sobre el recorrido que hicieron la víctima, los imputados, los testigos, sobre las posibles vías de escapes y relacionarlos con las distancias y los lugares como domicilios de los imputados o hacia que dirección pudieron tomar como fuga o de acceso”, dijo a la prensa local Rodríguez, sobre la medida. Fuentes del proceso aclararon que no se trató de una reconstrucción, por lo que no hubo un relato de los protagonistas de la secuencia de los hechos, ni consulta de las partes. 
La continuidad del debate, por una cuestión de agenda, está pactada recién para el 24 de junio. Se espera que en el trascurso de la  jornada declare una treintena de testigos.

En cifras

5

Según revelarón los estudios forenses, la menor recibió cinco puñaladas: una en el ombligo, otra en la cabeza y tres en las espalda.


Homicidio con alevosía
Los implicados están acusados del delito de homicidio agravado por alevosía, en concurso real de dos o más personas, figura contemplada en el Artículo 80, inciso 2, del Código Penal de la Nación Argentina, y el cual prevé una pena de prisión perpetua en caso de ser hallados culpables.

Pesquisa de cuatro años y dos elevaciones a juicio

El Tribunal decidió un cuarto intermedio hasta el 24 de junio.
La causa por el crimen de Cubas llegó a instancia de debate tras una segunda elevación a juicio. Es que el expediente llegó a manos del Tribunal Penal Uno en primera instancia a mediados de 2017, pero tras una revisión los magistrados declararon nulas las indagatorias realizadas a los imputados y el caso fue remitido nuevamente al juzgado de instrucción que llevó adelante la investigación. 
Una vez devuelto, las autoridades judiciales pertinentes volvieron a realizar las indagatorias y una vez cumplimentado con los procesos se volvió a requerir la elevación a juicio que finalmente fue confirmada. 
Lo que se pudo reconstruir durante la instrucción del caso indica que Cubas fue interceptada el 7 de abril de 2015 entre las 16.30 y las 17.20, mientras caminaba por un camino utilizado como atajo dentro de un pinar privado ubicado entre los barrios Parque y San José de Puerto Piray. 
La joven había salido de la Escuela BOP 37 a la que asistía y se dirigía rumbo a su casa, pero al pasar por el mencionado pinar fue interceptada por los tres jóvenes. Fue allí donde la muchacha encontró la muerte. 
Según los estudios forenses, la víctima sufrió una lesión punzocortante debajo del ombligo, el cual le perforó las asas intestinales y le produjo una abundante hemorragia. Acto seguido, la chica recibió otra lesión cortante en el lateral izquierdo de la cabeza y, por último, mientras ya se encontraba tendida en el suelo, sufrió tres puñaladas más en la espalda que también le afectaron órganos vitales. Por todas estas lesiones es que se considera que los implicados actuaron con “alevosía”.

Testimonio clave
Para terminar de reconstruir lo sucedido podría ser clave el aporte de uno de los menores  involucrados, quien a su tiempo apuntó a Chinchulín como el autor de las puñaladas. 
El menor señaló que esa tarde tenía intenciones de buscar drogas y al encontrarse con Chinchulín planearon consumir juntos, hasta que Cubas apareció en la escena y el mayor de ellos se abalanzó sobre la víctima. 
Fue allí que la adolescente se resistió y recibió las estocadas, tras los cual huyeron y el principal apuntado le habría dicho al menor que culpe al tercer imputado en el caso. 
De esta forma, el cúmulo de elementos deja a los tres involucrados en el caso, pero habrá que establecer qué grado de responsabilidad o participación tuvo cada uno de ellos. 
Los tres son pasibles de recibir una condena, aunque en el caso de los dos imputados que al momento del hecho eran menores podrían ser sometidos a otro régimen de cumplimiento de pena. 
El arma homicida fue encontrada días después, en el techo de la casa de Chinchulín.

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