La familia de Manuel Ifrán le dio el último adiós y puso fin a su angustia

Viernes 17 de mayo de 2019
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

La búsqueda de Manuel Ifrán (71) llegó a su fin hace exactamente un año, cuando se hallaron sus restos óseos en Cocomarola Oeste, aunque el reconocimiento de las ropas de vestir por parte de sus hijos y la confirmación científica llevó mucho más tiempo.
Las esperanzas, entonces, se empezaron a apagar, pero sus cercanos tuvieron y tienen la satisfacción de haber hecho todo lo que estaba a su alcance, y más, para encontrarlo.
Ayer, en la capilla San Ignacio de Loyola del barrio Mini City, donde vivía el anciano, sus restos fueron velados juntos a los de sus esposa, quien falleció sin saber qué le había pasado a su marido. Así, los cinco hijos y familiares empezaron a cerrar una historia que los  unió y marcó a fuego, pero en la que tuvieron el acompañamiento de la sociedad misionera.
“La incertidumbre de saber qué es lo que pasó realmente va a quedar siempre, pero la idea de hacer el velorio es para hacer un duelo ya tranquilos y cerrar un ciclo”, señaló a El Territorio Claudia, una de las hijas de don Ifrán. Además, dijo que la decisión se tomó por respeto a todos los que los ayudaron en la búsqueda, para “darle las gracias y puedan venir a despedirse, porque somos unos de los vecinos más viejos de la zona”.
El lugar tampoco fue elegido al azar, debido a que en esa capilla Ifrán dio “sus servicios en el Ministerio de Música mucho tiempo. Es una despedida como él se merece, por la persona que fue, muy trabajadora, solidaria, compañero y entonces lo mínimo que podemos hacer es darle esta despedida”, agregó la mujer con un semblante que transmitía paz.
Justo frente al altar y al lado del cajón de don Ifrán también estaba la urna con las cenizas de Norma Ángela Mayol, quien falleció hace casi dos años, el 19 de mayo del 2017. “Cuando todavía teníamos las esperanzas de encontrarlo con vida -a Ifrán- decidimos cremarla para que él decida que hacer con mami, pero no se dio, así que los llevaremos a los dos juntos a La Piedad”, señaló Claudia en horas de la mañana.
Los hijos de don Ifrán siempre sostuvieron que ese 12 de abril del 2017, cuando desapareció, el hombre salió en horas de la madrugada con medicamentos y gasas para su esposa, pero en el camino se perdió como consecuencia del alzheimer que sufría. Su perra Lali lo siguió, pero un mes después volvió a su domicilio, el día 11 de mayo, pero sola.
En junio del año pasado, un mes después del hallazgo en Cocomarola Oeste donde se habían hecho varios rastrillajes sin éxito, los hijos de Ifrán reconocieron las ropas del anciano e internamente supieron que se trataba de él. Los estudios genéticos finalmente corroboraron la mala noticia el 14 de noviembre, aunque nunca se sabrán las causas de muerte.
Según dijeron fuentes judiciales que llevaron el caso oportunamente, los restos encontrados no tenían partes blandas para hacer un estudio completo y establecer la causa y data de muerte. De todas formas, esos huesos no tenían signos de violencia, por lo que la hipótesis principal es que fue una muerte natural. “Igual pudo haber sido asfixiado”, señaló ayer su hija. Esa duda persistirá.
Por otro lado, consultada por la cantidad de muestras de solidaridad y ayuda en la búsqueda,  la mujer se mostró muy agradecida por los que estuvieron y dedicaron su tiempo: “Porque el tiempo es vida”.
“Justo la desaparición ocurrió en plena Semana Santa y había vecinos que llevaban a la familia completa en el auto para acompañarnos en la búsqueda, por eso es profundo el agradecimiento y que Dios bendiga la vida de cada uno de ellos”, cerró.
Según explicaron los familiares, después de una semana de golpear puertas e insistir en el juzgado interviniente, los restos del anciano -que estuvieron en Buenos Aires- fueron entregados el miércoles por la mañana. Así, de un momento a otro y casi de imprevisto, se organizó la inhumación.
Ayer a las 16, unas 70 personas, entre hijos, nietos, familiares y amigos, se congregaron frente a los nichos del cementerio municipal donde a partir de ahora descansa la pareja. Un trío de guitarras interpretó varias canciones y el llanto de los hermanos dio paso a un: “Te amo, papá”. Ellos también podrán descansar a partir de ahora.

El caso Rodolfo Zembruski

El caso de Rodolfo Zembruski (83), quien se ausentó de su domicilio ubicado en la localidad de Gobernador Roca el pasado 8 de marzo, hizo que muchos recordaran a Manuel Ifrán. El señor también padece alzheimer, salió de su casa hace más de dos mes y hasta ahora no regresó, pese a los intensos operativos que hicieron sus familiares y efectivos de la Policía de Misiones. Por esta misma razón, familiares del hombre se comunicaron con los hijos de Ifrán para que los orienten en la búsqueda y les faciliten contactos a nivel nacional y así apoyarlos en la investigación. Rodolfo es de contextura robusta, tez trigeña, ojos celestes. Mide de 1,80 metros de altura, cabello negro con canas y tenía un poco de barba. La última vez que fue visto vestía jeans celeste, camisa marrón, campera azul, zapatilla azul, gorra colorada con negra. Se solicita, cualquier dato o información acerca del paradero llamar al 911 o dirigirse a la dependencia policial más cercana a hacer la denuncia.


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