La dieron por muerta hace seis años y no puede acceder a sus derechos

Viernes 19 de octubre de 2018
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Cristina Araujo falleció hace seis años, según lo afirmó ella misma. Y aunque suene un sinsentido, la primera oración de esta crónica no hace más que expresar la absoluta realidad que envuelve a la protagonista de la historia, quien está muerta para el sistema legal y vive para contarlo.
“Hace seis años mi hija mayor fue al Registro de las Personas para renovar el DNI y la persona que la atendió le preguntó ‘¿trajiste la partida de defunción de tu mamá?’, y mi hija le contestó ‘pero si ella está viva’. Pensé que era un error que se iba a solucionar enseguida y me presenté con mi DNI, pero no hubo caso y desde entonces estoy luchando para que reconozcan que sigo viva”, comentó Araujo.
La mujer recibió a El Territorio en su casa del barrio Municipal de la localidad de Campo Grande, donde reside con sus tres hijas, dos de las cuales son menores. “La situación que estoy pasando me da bronca y también un poco de vergüenza, porque parece un chiste, pero es la triste realidad que vengo padeciendo desde hace mucho tiempo. No tengo DNI, no puedo tramitar nada ni salir del país. Para el sistema estoy muerta; no existo, y todo por un error que nadie sabe cómo solucionar”, reconoció.
Según le informaron en el Registro de las Personas de Campo Grande, el problema radicaría en que otra mujer del Sur del país tenía su mismo número de documento. Esa persona falleció y el sistema la dio de baja, la toma como fallecida.
Con dicha información, Araujo trajinó innumerables oficinas de organismos, comenzando por la delegación del Registro de las Personas de San Vicente, donde fue registrada el 30 de noviembre de 1974, tal como consta en la partida de nacimiento.
Respaldada por una voluminosa carpeta donde constan los innumerables trámites y gestiones que realizó en los últimos seis años, por momentos Cristina Araujo se mostró abatida y muy angustiada por la extraña situación que padece.
“No entiendo tanta burocracia y falta de sentido común. No es mi culpa que hubo una persona que tenía el mismo número de DNI que yo, pero mi familia y yo lo estamos pagando injustamente. Supuestamente, por lo que me dijeron, esa persona falleció y parece que pretenden que yo muera con ella”, graficó.
Afirmó que realizó infinidad de viajes a San Vicente, Posadas y Oberá para solucionar su problema, pero fue una decepción tras otra.
“En la sede del Registro de las Personas de Posadas lo único que me dicen es que mi DNI está en juicio, pero no me explican nada. Hace dos años hice una denuncia por supresión de documento en el Juzgado Federal de Oberá y ordenaron que me tomen las huellas en Gendarmería. Después parece que se extravió mi expediente porque hace poco me pidieron que haga otra vez las huellas, pero en la comisaría de Campo Grande. Es como que nadie se toma en serio mi problema”, lamentó. También recurrió a la Fiscalía de Instrucción Penal de San Vicente, órgano que semanas atrás se declaró incompetente y giró el expediente a Oberá, pero “llamé a los dos juzgados penales obereños y me dicen que no hay nada”.
En el barrio Municipal de Campo Grande muchos conocen el caso de Araujo, conocida por las exquisitas tortas que prepara y son el sostén de su familia. “Estoy presa en mi propia casa, casi no salgo porque no tengo DNI y mantengo a mis hijas con mucho esfuerzo”.

Figura en el padrón

Como una burla más del sistema que le quitó su identidad y los derechos ciudadanos, en diálogo con este diario Cristina Araujo aseguró que figura en el padrón electoral y exhibió la constancia del sufragio: “En 2015 me fijé en el padrón y figuraba, entonces fui a votar con el DNI verde que todavía servía y voté sin ningún problema. Para eso desde hacía varios años venía reclamando que estoy viva y no muerta, pero nadie me dio una solución. Es como que sólo sirvo para votar y después no existo. Y mucha gente no me cree cuando les cuento”. Separada del padre de sus hijas desde hace varios años, entre otros inconvenientes, cada vez que las menores tienen que viajar se suscita un drama, ya que la progenitora no puede autorizarlas porque figura como fallecida. Al respecto, señaló que “esto me afecta a mí y a mis hijas porque son menores. Llega un momento en que todo esto nos da gracia, pero en realidad nos afecta mucho”.


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