Juicio de Austral: La tormenta habría impedido la comunicación de los pilotos con Ezeiza

Miércoles 22 de mayo de 2019 | 00:05hs.
Comodoro Py estuvo convulsionado por el inicio del juicio por la causa Vialidad.
Daniela Cortés

Por Daniela Cortés Corresponsalía Buenos Aires

Durante la sexta audiencia del juicio oral por la tragedia del avión de Austral no se pudo reproducir la grabación de los últimos minutos de diálogo entre el piloto y el copiloto con la base del aeropuerto de Ezeiza, porque se tuvo que cambiar la sala de debate y el lugar asignado no cuenta con la capacidad técnica para la escucha de esa cinta.
El cambio de espacio físico se debió a que la sala Amia, que cuenta con el equipamiento adecuado para la reproducción de esa grabación, fue ocupada ayer con el inicio del juicio oral a la ex presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner. Por ese motivo el debate sobre Austral se realizó en otra sala del subsuelo de los tribunales federales de Comodoro Py.
“Por motivos de público conocimiento hoy estamos un tanto apretados en esta sala más chica, pero estimo que el martes próximo volveremos a ocupar la sala Amia”, explicó el presidente del Tribunal Oral Federal 5 (TOF5), Daniel Obligado. Desde la querella de los familiares de las víctimas le solicitaron al magistrado la reproducción en la próxima audiencia de la cinta en que quedaron registradas las últimas palabras de los comandantes del avión pidiendo desesperados un aterrizaje de emergencia. 
El juez Obligado respondió que está prevista esa reproducción y advirtió que “se trata de un material muy sensible”. Los abogados de la querella respondieron que “teniendo en cuenta que ya pasaron 22 años de ese momento,  la sensibilidad de los familiares ya menguó demasiado y están preparados para escucharla.   
“Muchos familiares escuchamos esa grabación casi al borde del desmayo porque fue cerca del momento del accidente y oír esas voces pidiendo ayuda fue muy fuerte. Muchos salimos descompuestos después de escucharla, pero si sirve para mostrar la situación que vivieron estamos dispuestos a enfrentar la experiencia”, dijeron los familiares  a El Territorio. 
“Se trata de una prueba que sirve para mostrar al Tribunal cuál era la situación de los pilotos. Con sólo escuchar sus voces en el medio de una fuerte tormenta y con fallas en la mecánica del avión no es difícil entender la situación extrema por la que pasaron antes de morir”, señaló a este medio la abogada de la querella Silvina Rumachella. 
Para la querella, esa cinta es una prueba que tira por tierra algunos argumentos de los peritos de parte contratados por la defensa de los imputados de la ex firma Austral que por ese entonces era la responsable del funcionamiento correcto del avión siniestrado.

La tormenta 
El perito de la fiscalía Carlos Pérez definió ayer una situación que es elemental al momento de analizar la cinta que se reproducirá la semana próxima. “A mi criterio no hubo comunicación porque los pilotos no escuchaban nada de lo que se les decía desde la base Ezeiza. Y para que haya comunicación efectiva debe haber un ida y vuelta del mensaje. Acá eso no pasó, porque la base escuchaba el pedido de los pilotos pero ellos no podían oír nada más que la tormenta”, señaló el perito Pérez.
Esta cuestión es fundamental porque los peritos de parte se encargaron de manifestar que los pilotos no tomaron las decisiones acertadas en el medio de la fuerte tormenta por la que estaba atravesando el avión. “Hay un dicho entre los pilotos que dice velocidad y altura conservan la dentadura”, graficó el perito de parte Martínez Junor y destacó que “en este caso no lo tuvieron en cuenta y eso fue el inicio de la pérdida de control sobre la nave”.
Pero la afirmación del perito Pérez referida a que los pilotos no podían oír los mensajes que les mandaban desde la base sobre el lugar en el que se encontraban y las indicaciones de cómo salir de esa zona de peligro, puso en el foco del debate una falla en el sistema de comunicación.  Y por lo tanto, si los pilotos no sabían  la velocidad real a la que se desplazaban, no conocían su ubicación en el espacio y tampoco podían escuchar las indicaciones que les daban desde Ezeiza, evidentemente hubo fallas serias en materia de aeronavegabilidad que están por encima de las decisiones adoptadas por los conductores en el medio del temporal.  

Error humano vs falla mecánica
“No se manejaron bien en la emergencia. Perdieron tiempo vital tratando de detectar cuál fue la luz que parpadeó. Iniciaron tarde el descenso. Desplegaron los slats a una altura no recomendada para esa maniobra.  Actuaron en forma instintiva y no como les habían enseñado. Perdieron el control  de la nave”, fueron algunas de las conclusiones que ayer esgrimieron los peritos de parte en el desarrollo del juicio oral.
Los seis peritos de parte contratados por los 35 imputados que tiene esta causa judicial, que son todos directivos de la ex firma Austral y funcionarios de la Fuerza Aérea Argentina, destacan una y otra vez que no hubo fallas mecánicas en el avión, que no hubo congelamiento del tubo pitot que marca la velocidad en vuelo y que la caída del avión se debió a decisiones erradas tomadas por sus conductores.
En esa misma postura que ubica a los pilotos como los responsables de la caída del vuelo también se encuentra la perito oficial Silvina De Ceglia. Desde una mirada opuesta, el perito oficial Carlos Lupiañez señaló que el avión en cuestión no contaba con el servicio de la luz ámbar que advierte a los pilotos que deben tomar precaución frente a la lectura de los comandos técnicos y que el tubo pitot que determina el funcionamiento del velocímetro  se congeló y por eso,  dejó de marcar la velocidad correcta del vuelo.
Así transcurrió la sexta jornada de debate en medio de un coloquio de peritos donde se advierten dos posturas claramente enfrentadas al momento de determinar las causas de la caída del avión. Error humano versus fallas mecánicas. Al final del debate, dentro de por lo menos un año, se sabrá cuál de esas miradas es la que tomará como verdadera el tribunal al momento de dictar la sentencia. 

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