“Ir a Guaraní fue un desafío”

Domingo 7 de junio de 2020
Diego Vain

Por Diego Vain deportes@elterritorio.com.ar

Desde que inició su carrera dentro de la cancha no paró más. Define al fútbol como su gran pasión y su nombre provoca grandes recuerdos para los hinchas de Guaraní.
José María Bianco hoy espera que pase la pandemia del coronavirus para volver a trabajar. No lo seduce un club en particular o una categoría, sino que piensa y espera un proyecto tentador.
De la escuela futbolística de Newell’s, campeón con Independiente y Gimnasia, se identifica con el estilo de Jorge Solari, dentro y fuera de la cancha, aunque aseguró que tuvo “grandes técnicos” de los que aprendió para construir una carrera de más de 20 años como DT y de la cual la Franja es una pieza importante.
Mientras cumple con el aislamiento social y obligatorio en Avellaneda, el rosarino se tomó un tiempo para repasar hitos de su carrera dentro de la cancha y su paso, con ascenso incluido, como entrenador de Guaraní.
Este tiempo de estar alejado de las canchas le dio al Chaucha justamente eso: tiempo. Se puso a recordar y a destacar los clubes por los que pasó. “En todos los equipos que me tocó estar tuve compañeros importantes”, aseguró.
Es que el rosarino comenzó su carrera en 1980 en Newell’s y compartió plantel con campeones del mundo, hasta llegar a consagrarse con Ricardo Bochini en Independiente a fines de esa década.
“Compartía plantel con el Tolo Gallego, Daniel Killer, Chirola Yazalde, Santiago Santamaría y Víctor Civarelli, un montón de grandes jugadores”, contó sobre sus inicios en Newell’s, pero aseguró que tuvo grandes compañeros “hasta en el Racing de Córdoba, que peleamos el descenso (en la temporada 1987/88) hasta el último partido, que se definió por penales en la Bombonera y se fue Unión de Santa Fe”.
“Si repasás los jugadores estaban José Serrizuela, Raúl Chaparro, Luis Amuchástegui, uno de los suplentes era Víctor Sotomayor, mucha gente que tuvo una trayectoria terrible a nivel nacional e internacional”, expresó el Chaucha y deslizó un factor común: “Si mirás muchos de esos son entrenadores, sobre todo los de Newell’s”.

La escuela Rojinegra
La Lepra tuvo un gran impacto en el fútbol argentino, no solamente por los jugadores que salieron de sus inferiores, sino también por los entrenadores que supo formar Newell’s y un buen estudiante fue el Chaucha Bianco.
“Hubo entrenadores muy importantes, empezando por (Jorge) Griffa en las inferiores, pasando por el Indio Solari, que le tocó dirigir cuando Newell’s empezaba a jugar con todos jugadores de las inferiores, y después el gran proceso de Marcelo Bielsa. Salieron muchos maestros de ahí. De los equipos que dirigieron el Indio Solari y Bielsa, el 70 u 80 por ciento son entrenadores”, analizó Bianco.
“Creo que Newell’s sigue teniendo la misma escuela, pero le pasó como a muchos clubes del interior, que fueron pioneros en el reclutamiento. Eso se fue haciendo más nacional y las oportunidades de traer grandes figuras a los equipos rosarinos no fue el mismo porcentaje”, explicó y agregó que “la gente que estaba en la provincia de Santa Fe iba a los clubes rosarinos, pero después, cuando empezaron todos los equipos del país a buscar no sólo en sus provincias, sino en otras y con más recursos, fueron sacándole jugadores de jerarquía a esos equipos”.
A pesar de ese proceso, para el Chaucha “la mística de Newell’s sigue siendo la misma” y por eso se mantiene en el lugar en el que está y con grandes valores de la casa.
Ya como jugador, Bianco se imaginaba que luego de terminar su carrera como futbolista podría continuar ligado al deporte como entrenador y empezó a definir su estilo.
“Yo lo tuve mucho tiempo a Jorge Solari en Newell’s, en los primeros tiempos de formación, luego en Independiente y después en Gimnasia, cuando estaba la dupla Sbrissa-Ramacciotti, él también era parte”, recordó sobre el DT con el que salió campeón en el Rojo.
“Estuve mucho con él y me formó no sólo como jugador sino también en lo personal. Tengo mucha identificación, más allá de que después cada uno va dando su impronta y trata de sacar lo mejor de cada uno. Si hay un modelo, elijo, como el que me marcó, al de Jorge Solari, sin invalidar que todos los otros me enseñaron muchas cosas”, aseguró.
“Yo tuve grandes técnicos. A mí me hizo debutar Juan Carlos Montes, el mismo técnico que hizo debutar a Maradona. En Independiente tuve al Pato Pastoriza, en Gimnasia a Griguol y a Gregorio Pérez. Todos entrenadores reconocidos internacionalmente”, enumeró el Chaucha y destacó al uruguayo por su sensatez.
“Si tengo que destacar a alguien por el trato es al uruguayo Pérez. Es una de las mejores personas que conocí en el ambiente del fútbol, que a veces es difícil, pero hay. Un tipo con muchísima honestidad, un técnico que siempre fue de frente”, enfatizó sobre el charrúa.
Pero sin dudas que uno de los entrenadores más importantes fue Montes. El hombre que puso a Diego Maradona en Primera cuando todavía era un adolescente, también mandó a la cancha al rosarino en Newell’s y le enseñó más que solamente pararse en la cancha.
“Montes lo que me enseñó fue a correr la cancha. Yo era volante central y con la juventud uno trata de correr para todos lados. Él se ponía en los entrenamientos al lado mío y, por más que a mi no me gustaba, porque a veces hacíamos fútbol y quería correr para todos lados, me enseñó en pocos movimientos a no hacer tanto desgaste físico y ser más eficiente a la hora de intervenir. Me iba acomodando y a partir de eso es como uno se va formando como entrenador, con esos detalles, que vas sumando de cada uno”, recordó.

El desafío misionero
En noviembre de 2012 Guaraní no atravesaba su mejor momento en el Argentino A tras el ascenso de mitad de año y ese fue el detonante para que los caminos del Chaucha Bianco y de la Franja se cruzaran.
“Ir a Guaraní fue un desafío. En ese noviembre de 2012, Guaraní estaba en un momento complicado porque estaba en la zona baja del Argentino A, estaba peleando la permanencia. Era un desafío para mi que no había dirigido tanto en el interior. Apareció esa posibilidad, me sentí muy cómodo en el club y con la gente”, contó el DT.
“El recuerdo que tengo en ese primer campeonato es que consolidamos al equipo y clasificamos a los playoffs para buscar un lugar por el ascenso y a pesar de que quedamos eliminados, la gente despidió al equipo con aplausos y eso me dio la certeza de que seguir era un paso acertado, porque la gente estaba convencida de que habíamos hecho un buen trabajo y que, reformando algunas cosas, se podía dar un paso más”, agregó.
Ese paso más fue el ascenso a la B Nacional y para Bianco en eso tuvo mucho que ver la actitud de todos en Villa Sarita. “Todos nos pusimos de acuerdo de que queríamos llevar a Guaraní a pelear por el ascenso”, recordó y “todos se propusieron hacerlo, desde los hinchas hasta el último empleado del club y se logró en un día soñado por todos”.
Mañana se cumplirán seis años de ese triunfo de Guaraní sobre Juventud Unida de San Luis, que marcó la vuelta de la Franja a la B Nacional y que selló el cariño de los hinchas de Guaraní con el entrenador.
Pero el andar en el primer torneo no fue bueno y tampoco el inicio del certamen en 2015 y por eso el Chaucha Bianco y su cuerpo técnico decidieron dar un paso al costado el 25 de abril de ese año, tras el empate 1-1 ante Instituto en Villa Sarita.
“En ese momento faltó un poco más de tiempo de trabajo. Lamentablemente no lo pudimos tener porque se incorporaron un montón de jugadores, hubo un recambio muy grande”, se lamentó el DT sobre ese torneo.
“Y como los entrenadores sabemos agradecer a las instituciones cuando nos tratan bien, somos los primeros en decir nuestro momento ya está. Fue solamente eso, no hubo ninguna otra situación. Fueron 27 meses de casi éxitos. Un ciclo que se había cumplido. Decidimos irnos en la fecha 12, de un torneo largo que tenía 42 fechas. Era muchísimo tiempo para cumplir el objetivo que era, por lo menos, mantener la categoría”, recordó sobre su salida.
Más allá de que la historia no terminó como él hubiese querido, Bianco tiene un gran afecto por la Tierra Colorada.. “A veces veo recuerdos y fotos y más allá de lo profesional, ojalá pueda darme el tiempo de volver a Misiones y encontrarme con gente amiga. No volví porque ya empecé a dirigir en el Nacional B, estuve en Agropecuario, en Mendoza (con Gimnasia) y en Chacarita y no pude volver”, confesó.
Hoy la situación de la Franja es diferente a la que se encontró el Chaucha en noviembre de 2012, pero el DT reconoció que “si algún día se da la situación para estar ahí, estoy a disposición siempre”. “Lo sigo permanentemente al equipo y por lo que leí van a armar un buen equipo con grandes jugadores para cuando se reanude y ojalá que tenga mucho éxito”, expresó.
La idea de volver a tener al Chaucha Bianco en el banco de suplentes es un sueño para muchos hinchas de la Franja, pero el entrenador pidió respeto por Darío Labaroni, quien hoy está en el cargo.
“Si Guaraní no tuviese entrenador sería una chance muy posible, no sólo que lo analizaría, sino que sería posible, pero hay un entrenador trabajando y merece respeto. Al igual que cuando yo pido respeto para mi, tengo que tenerlo”, dijo el rosarino para poner paños fríos.
Más allá del cariño y los buenos recuerdos que se llevó de Misiones, Bianco contó qué fue lo que cambió en su manera de trabajar en la Tierra Colorada.
“No sé si cambié como técnico. Pude haber cambiado con el contacto diario con la gente, que quizás en otros clubes no me pasó. Si tengo que destacar algo de Guaraní es que yo siempre estaba en contacto con la gente. No había una barrera de entrenador e hinchas. Por eso salió todo bien, que es muy difícil en los equipos que dirigí en Buenos Aires”, expresó.
“En eso me ayudó Guaraní. Después en Salta (con Gimnasia y Tiro) me pasó lo mismo, al igual que en Casares (con Agropecuario). Esa es la enseñanza que me dejó Guaraní, que hay acercarse porque mucha gente que está en el club quiere ayudar”, analizó.

La cuenta pendiente
El Chaucha Bianco armó su carrera dentro del fútbol argentino, consiguió varios ascensos y es muy reconocido en el ambiente, aunque todavía tiene metas por cumplir.
“Una de las cuotas pendientes es ir a dirigir al exterior. Ahora no tengo la chance por todo lo que está pasando, pero a donde me llamen y me interese voy a ir”, confesó el rosarino, que tuvo oportunidad de dirigir en Blooming de Bolivia, pero recordó que “cuando llegué no era lo que habíamos acordado y me volví”.
Si bien tiene pergaminos para elegir dónde dirigir, Bianco no pone a un club por encima del proyecto. “No apunto a una categoría, me interesa el proyecta, lo que se piensa para el futuro, qué se quiere hacer, cómo, en qué tiempo”, especificó el DT.
“Un club que tenga ambición, que esté ordenado, que se puedan promover jugadores de divisiones inferiores, que la gente del club sepa que va a ser un proceso y no que vas a buscar los resultados de un día para el otro”. Eso es lo que espera el técnico para su próxima oferta y tiene un por qué: “Nuestro cuerpo técnico en procesos largos es muy bueno, pero en procesos cortos es difícil, porque tenés que incorporarle a los jugadores muchos conceptos y eso lleva su tiempo”.
“Hoy todavía estoy para estar al frente. Estoy acompañado de gente joven, todavía estoy pensando en eso. Ahora cuando salga la primera posibilidad, sea en la categoría que sea y me interese, voy a estar, porque el fútbol es mi pasión”, aseguró el Chaucha, que espera que el fútbol regrese cuanto antes, aunque prioriza la salud.
Lejos de querer entrar en opinar sobre el trabajo de otros, Bianco recordó que “son momentos difíciles para tomar decisiones” y por eso valorizó el trabajo de quienes están al frente de tomar las riendas en esta etapa: “Cada uno siempre va a tratar de pensar en lo personal y hay gente que tiene que pensar a nivel organizativo, a nivel AFA o a nivel Gobierno. Es difícil dar una opinión porque creerían que estás tratando de favorecerte”.
“Ahora la vida será diferente. Tendremos que adaptarnos a los protocolos, a los nuevos entrenamientos y hasta estar sin público por un tiempo”, imaginó el DT, que espera que la redonda vuelva a rodar, mientras repasa en su casa los logros pasados y recuerda, con cariño, su paso por Guaraní y Misiones.


“Cristian es feliz jugando en Guaraní”

Thiago Messa
Barinaga y Bianco en la previa de las finales por el ascenso en 2014. Archivo
Uno de los grandes ídolos del último tiempo de Guaraní es Cristian Barinaga y para que el ‘10’ se convierta en una figura en Villa Sarita, mucho tuvo que ver el Chaucha Bianco.
“Una de las grandes transformaciones que tuvimos en Guaraní fue revalorizar a Cristian (Barinaga). Era un jugador cuando yo llegué y uno muy diferente a cuando me fui”, aseguró el DT, que tuvo al delantero como gran estandarte en el ascenso a la B Nacional en 2014.
Ambos reconocen la importancia del otro en sus vidas y Bianco destacó que “es un jugador de otras características, de mucha profesionalidad”.
“Cuando yo llegué a Guaraní él estaba más remiso a muchas cosas y después se fue convenciendo con mucho trabajo y dedicación. En los últimos planteles que lo tuve siempre iba primero en todo”, contó el Chaucha y confesó que “cuando el primer día que llegué a Guaraní en 2012 no entrenó”.
“Permanentemente hablamos y recordamos cosas que pasamos. Pasamos de todo juntos.
Él hizo mucho por Guaraní y se merece volver”, expresó Bianco y recordó lo que le dijo cuando Barinaga le contó de su idea de regresar a Misiones.
“Yo se lo dije cuando me comentó que se estaba por ir de San Juan, que tenía que ir a Guaraní, retirarse ahí y ser feliz ahí, porque él es feliz jugando en Guaraní”, aseguró el DT.


Bochini y el Tata Martino, los jugadores “distintos” con los que compartió cancha

En sus casi 20 años como jugador, el Chaucha Bianco compartió cancha y vestuario con campeones del mundo, jugadores que recién iniciaban su carrera y que luego serían importantes, pero hubo dos que se destacaron del resto.
Ricardo Bochini y Gerardo Martino están un escalón por encima del resto para Bianco. El rosarino comenzó su carrera en Newell’s y allí tuvo como compañero al Tata. Luego llegó a Independiente y se consagró campeón junto al Bocha en la temporada 1988/89, que significó el último festejo del ‘10’ con la camiseta del Rojo.
“Yo tuve la posibilidad de jugar con dos grandes como el Bocha (Ricardo Bochini) y el Tata Martino. Eran jugadores distintos, muy rápidos mentalmente, con una técnica envidiable. Sabían donde iban a descargar antes de recibir, un tiempo adelantados a todos. Por eso eran diferentes”, contó Bianco.
El Chaucha diferenció las cualidades de cada uno: “En lo individual, Bochini era más gambeteador y el Tata era más de meter pelotas de gol, quizás no era un gran dribleador, de sacarse cuatro o cinco jugadores de encima, pero sí en dos pases dejar a un compañero de frente al arco y con la pelota adelante para definir, no al pie, sino adelante para definir. Esa es la velocidad mental”.
“Yo los veía y decía deben tener ojos en la espalda, porque ya de espalda metían pelotas adelante del pie”, recordó y explicó por qué eran diferentes al resto.
“A veces cuando le das la pelota al compañero se la tirás al pie y entre que la paró y se posicionó, el arquero achicó y el arco ya no mide 7.32 metros. Ahora si te la dan adelante para que de primera definas...Pocos jugadores vi que hacían eso. Ambos lo hacían. De manera diferente”, ejemplificó.

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