Independiente volvió a sonreír: le ganó a Colón en Avellaneda y dio señales positivas

Domingo 25 de agosto de 2019 | 07:30hs.
El Rojo se impuso 2 a 0 y se recuperó de la dura derrota con Estudiantes.
Independiente le ganó 2 a 0 a Colón de Santa Fe y se recuperó del mal momento por el que venía. Después de la eliminación de la Copa Sudamericana y de la dura derrota con Estudiantes, el Rojo se impuso en Avellaneda con goles de Lucas Acevedo -en contra- y de Silvio Romero. De esta manera llegó a los seis puntos en la Superliga, en tres partidos jugados. Pablo Pérez fue la figura.

El encuentro se disputó en el estadio Libertadores de América, con arbitraje de Diego Abal. Independiente hizo un buen primer tiempo. El Rojo se las arregló para controlar la pelota y tomar la iniciativa. Necesitaba, el equipo de Sebastián Beccacece, salir a buscar los tres puntos.

Fabricio Bustos recibió una dura patada en la cara en el arranque del partido. Era un adelanto de que Colón, con poco juego, iba a buscar imponerse desde lo físico. Sin embargo el Rojo abrió rápido la cuenta: a los 12 minutos, tras un tiro de esquina, Alexander Barboza saltó, estuvo cerca de cabecear, pero el que la conectó fue Lucas Acevedo, de la visita, que la metió en contra.

Independiente era el dueño del partido, pero le costaba superar la última línea del Sabalero. Para sorpresa de todos, a los 37 Colón estuvo cerca de marcar el empate. Un buen movimiento por la derecha terminó en un centro de Bernardi: la pelota le quedó apenas alta a Morelo.

El Rojo creció aún más en el segundo tiempo. Los primeros 15 minutos fueron todos del local. El equipo de Beccacece merecía el segundo. Llegaba. No obstante, una vez más le pasó lo mismo: no supo cómo dar la última puntada, la daga que le permitiera ampliar la diferencia.

La falta de eficacia de Independiente de alguna manera le dio vida a Colón. Pero el Rojo estaba. A los 24, Lucas Romero, uno de los mejores del local, salió lesionado. En su lugar ingresó Nicolás Domingo, un jugador menos dinámico pero más defensivo.

Independiente no lo podía definir. Y ante esa situación, todavía estaba la posibilidad del empate de Colón. A los 34 estuvo cerca: el conjunto de Santa Fe casi lo iguala. Sánchez Miño, mientras tanto, trataba de tener la pelota: lo hacía muy bien. Pablo Pérez era el mejor. Y entonces sí: en la última del partido, Silvio Romero cerró la historia con el 2-0. Colón, a todo esto, piensa en la Copa Sudamericana.

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